Especial Fiestas Domingo, 6 de diciembre de 2015 | Edición impresa

¿Cómo resignificar el regalo navideño de tus hijos?

La elección del obsequio para las fiestas es también una oportunidad para enseñarle a nuestros hijos cómo transitar el mundo y sus valores.

Por Analía de la Llana - adelallana@losandes.com.ar

Bombardeo de “ofertas”, “oportunidades únicas” y una avalancha de publicidades que batallan desde todos los flancos: la instalación en los medios, la vía pública, las calles, locales, veredas, supermercados (amantes de villancicos eternos) y todo comercio existente. Desde allí los publicitados “regalos de Navidad” hacen todos los guiños necesarios para ser comprados, y sobre todo “necesitados” desde el otro lado del cristal. Y en la mitad del apuro para cumplir con toda la familia y sobre todo brindarle el obsequio tan deseado a los más pequeños del hogar, la significación primaria de los mismos pierde brillo y sustento.

Y cabe preguntarse, más allá del ritual, las historias o religión, ¿Por qué elegimos hacer regalos a un otro y desde qué mirada lo hacemos? ¿Qué deseamos con ese objeto? (si es que se ambiciona algo más allá del aturdimiento del consumo).

En esta nota la mirada sociológica sobre el consumismo, y su incidencia social en las jóvenes generaciones, de la mano de Silvina Anfuso (socióloga, jefa del departamento de Mujer y Equidad de la Municipalidad de Godoy Cruz). Por su lado, la psicopedagoga Mónica Coronado apunta lecturas acerca de los obsequios infantiles y su significación. 

Yo compraré, tú comprarás

Casi como un designio, así de sutil puede transformarse una duda en necesidad, vía publicidad. Pero como bien apunta la psicopedagoga Mónica Coronado “es importante en primer lugar definir qué es lo que se ‘necesita’. Es decir: cuáles son las necesidades reales y no las creadas artificialmente por la presión del consumo”. Algo que cuesta mucho a la hora de pensar en los regalos navideños para los más chicos, en donde se les quiere brindar lo mejor posible. ¿Pero qué termina siendo en lo concreto, “lo mejor”?

“Muchas veces, entre regalarles a los chicos tantos juguetes que los aturden, sin otra finalidad, resulta práctico preguntarse qué es lo que ‘necesitan’. ¿Un ejemplo claro? Un par de ojotas o determinado tipo de ropa; incluso, libros”, apunta Coronado.

- ¿Entre lo “vistoso” y los libros, ¿por qué éstos últimos terminarían por gustarles más?

- Primero porque es algo que todos necesitan. Quizá se piensa “mejor algo bien vistoso o que le entusiasme más”, pero en realidad un libro (por poner sólo un ejemplo y si al niño le agrada leer, más allá de incentivar el hábito) es algo que dura más allá del entusiasmo pasajero que producen algunos juguetes de moda. Otro aspecto a “controlar” es la cantidad. Es importante porque estamos con una generación de chicos que tienen una sobreabundancia de elementos que satisfacen su deseo de experimentación. Cuando a los más chiquitos se les colma de objetos materiales terminan por no apreciarlos. De hecho es común que comiencen a jugar con los regalos nuevos y costosos, para luego dejarlos de lado y terminar con toda su atención en el papel y el moño con el que fue envuelto. De alguna manera lo que esto indica es que los chicos necesitan tal vez menos obsequios y, los que reciban, que tengan que ver con aspectos necesarios, útiles o que tienen algún valor para su persona.

- ¿Qué tipo de valores?

- Por ejemplo algo que pueda compartir: como un columpio, un elemento que va a quedar colgado en el patio y le va a servir más tiempo, o algo que podrá disfrutar con sus hermanos o amigos. Sin embargo muchas veces en ese deseo adulto de transformar el cariño en objetos materiales, se comete el error de creer que se ama más al chico, según el valor del regalo y no es así. En general los niños aprecian mucho más un obsequio que no posee un gran valor económico ya que los regalos llenos de luces y sonidos estridentes, sin más propósito que “expresarse” sólo implican para muchos padres un gasto innecesario, por el que se endeudan sin necesidad.

- ¿Cómo puede trabajar la familia en este sentido?

- Ya sea entre adultos y sobre todo, con los niños, son muchas las familias que deciden hacer acuerdos para que los regalos no pasen determinados montos razonables. Otro punto importante en referencia a los niños es que no exista tampoco demasiada diferencia entre lo que reciben distintos pequeños dentro del mismo núcleo familiar. Eso también tiene que quedar dentro del acuerdo, ya que no se trata de instalar una competencia de qué adulto le compró el regalo más caro y a quién.

El mejor regalo

Para quienes piensen que la figura robusta y afable de Papá Noel no tiene mucha vigencia por estos lares es bueno enterarse que cuenta con el aval de los más pequeños del hogar.

“Los chiquitos hasta los seis años siguen creyendo en papá Noel, de hecho es emocionante mantener la fábula hasta que el chico se da cuenta. Es parte de un juego entre adultos y niños que tiene una dosis importante de ternura y fantasía”.

- ¿Qué características tiene que tener el regalo infantil para sumar al enriquecimiento personal?

- Tiene que ser un objeto que le permita al niño hacer algo con el juguete: manipularlo, darle forma, crear, generar otra cosa a partir del mismo elemento. En la actualidad a las nenas les atrae mucho jugar a hacer pulseras, una nueva propuesta que tiene mucho auge, y que no sólo potencia su creatividad sino la destreza. Es mejor una opción de este tipo que un bebote que esté quieto y que, al apretarle un botón, diga “mamá”. Las niñas no pueden interactuar con ese tipo de regalos. Lo importante es que el juguete invite a jugar y a hacer una actividad lúdica, imaginativa y creativa para los niños. Y, sobre todo, que les permita la interacción.

- ¿Qué juguetes convendría evitar?

- En general aquellos que son sobre-estimulantes, con mucho ruido o color, ya que en general los excita mucho pero no los divierte ni la pasan bien. A los más chiquitos los móviles o gimnasios que se colocan en el piso les encantan, y les permite la calidez del tacto y las formas para explorar de a poco lo que los rodea. Por otro lado a los nenes que ya caminan les encanta todo aquello que puedan arrastrar: autitos, o algo con ruedas, potenciando el movimiento y la interacción con otros. Los encastres con juegos, tipo ladrillo, son muy buenos y también les llaman mucho la atención; además de beneficiar la creatividad. Para los más grandecitos los juegos de destreza e ingenio resultan muy enriquecedores.

- ¿Qué se puede hacer cuando los ingresos no son suficientes?

- Son muchos los papás que optan por confeccionar los juguetes, por ejemplo hacer con una caja un teatro de títeres, diseñando guantes para manos y dedos con detalles para ojos y bocas. También les ofrecen a los hijos la posibilidad de que piensen en tres opciones de regalos diferentes, para que Papá Noel les traiga uno de ellos; ampliando el rango de alternativas y de que el precio más accesible sea el posible. También los regalos “grupales” resultan. Recuerdo cuando era chica, éramos varios y nos compraron una pequeña pileta para disfrutar entre todos. Son ejemplos que cada quien adaptará a sus posibilidades y gustos, pero en donde el valor final del obsequio (compartir, jugar con otros, interactuar) prevalece.

 Hay que intentar bajar esa locura por el consumo, ya que las fiestas tienen como objetivo orientarse a compartir en familia, con amigos, apostando a la solidaridad y el amor. Una buena oportunidad de enseñarles a los más chicos de la casa a regalar aquellos juguetes propios que no usan más, para donar a niños que nada tienen. Otro aditamento para que todos resignifiquemos los obsequios navideños.