La constante en su colección de obras es que cada una de sus féminas es dueña de un porte elegante, clase y originalidad.
La femineidad de sus cuerpos presenta una silueta de reloj de arena y las curvas marcadas características del mismo. En sus obras aparecen a veces sutiles, entre manchas diseñadas y otras con formas definidas, elementos de la naturaleza como las flores que son protagonistas.
Trama y urdimbre se entrelazan para generar una estampa realizada totalmente a mano, digna de la alta costura europea. El color negro se adapta a distintos looks, es el básico esencial y genera confianza y seguridad en la mujer que lo porta. Por estos motivos la línea negra, cual cinta de raso, es un recurso muy preciado ya que encierra formas dentro de otras formas construyendo caminos cromáticos que llevan al espectador a adentrarse en ellos, recorrerlos y aventurarse a perderse.
Fuente Any Alva y RevistaRush.com