Carlos Passetti tenía 29 años, muchos amigos y una vida honrada. Lo mataron a balazos en Villa Nueva, Guaymallén, para robarle unos pesos.
Esta semana comenzó el juicio por este asesinato. Hoy, a casi un año de su muerte, lo único que queda es un testigo de su crimen que se siente absolutamente desprotegido y vive con miedo, y una plaza en honor al chico asesinado que....ya está en pésimo estado.
Delincuentes desalmados le han hecho pintadas, han roto los columpios, han tachado carteles en su recuerdo.
Todo un símbolo.