Según los lugareños, Corvalán era una persona por lo menos extraña. (Marcos García / Los Andes)
Es probable que Germán Corvalán (42) -un administrador de un edificio de la Quinta Sección- haya querido neutralizar los disparos instintivamente, ya que un balazo le dio en la mano. El segundo tiro, en cambio, fue fatal: le dio en el pecho y el plomo le salió por la espalda. Hubo tres disparos más. Uno dio en la pared, rebotó y trizó el vidrio de una ventana de un vecino que así notó que algo raro pasaba y llamó a la policía. El arma utilizada fue un revólver calibre 22, arma pequeña, letal a corta distancia.
Las detonaciones rompieron la tranquilidad del edificio ubicado en Olascoaga 735 de Ciudad, a metros de Arístides Villanueva, cerca de las 8. 45 de ayer. Los investigadores creen que Corvalán ingresó por la mañana al edificio, recorrió unos 20 metros, subió la escalera y se dirigió a un departamento del primer piso que era suyo pero que ya no habitaba. No habría alcanzado a ingresar. En el pasillo o bien en el descanso de la escalera, fue atacado. Herido, siguió caminando. Cayó, sin vida, en el pasillo de la planta baja.
Este recorrido lo puede haber hecho antes o después de haber sido emboscado por los agresores que tal vez lo esperaban en la puerta del edificio o adentro.
Los peritos de Criminalística encontraron manchas hemáticas en el pasillo del primer piso y en el pasillo del segundo. "Fue abordado abajo (cuando entraba) o arriba, (cuando salía del departamento)", lanzó un investigador.
"El que disparó no tenía mucha experiencia o bien hubo algún tipo de forcejeo porque hubo muchos disparos que no dieron en la víctima", especuló un uniformado que trabajaba en el lugar del hecho.
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La policía, ayer por la mañana, creía tener una respuesta al caso en las videos tomados por la cámara de seguridad ubicada en Arístides Villanueva y Olascoaga. Después, una fuente consultada indicó que las cámaras giran constantemente y van tomando imágenes parciales . "Parece que no hay nada", dijeron.
A media mañana hubo una versión oficial. "No descartamos ninguna hipótesis. Supuestamente no se trata de un robo. Se investiga todo por ahora. En principio llegó al edificio para entregar documentación y lo esperaban en la escalera. Hay descripciones de gente que estuvo en la zona a esa hora, por las cámaras", explicó Carlos Aranda, ministro de Seguridad, descartando, en principio, que el móvil fuera el robo. Corvalán tenía en sus bolsillos el teléfono, las llaves y dinero.
Cerca de las 10, se retiró del lugar la fiscal especial Claudia Ríos, quien no tomó el caso, por lo que la investigación quedó a cargo de la fiscal de Capital, Daniela Chaler.
Minutos más tarde, llegó corriendo una mujer, la novia de la víctima, y se reunió con sus dos hijos, que aportaban datos a los policías. "¿Dónde está? Quiero verlo", gritaba la mujer, entre llantos.
Ayer a la siesta, las autoridades judiciales seguían tomando declaración a los vecinos para tratar de reunir todas las pruebas, sin descartar que él o los asesinos pudieran estar entre los vecinos.
Hacia la tarde se ordenó un allanamiento en el domicilio de Corvalán, ubicado en el departamento 1 correspondiente al primer piso, donde los policías hallaron ocho armas de fuego y más de mil municiones.
Así lo indicó el último parte médico difundido por el Hospital Notti. Se trata de la pequeña de 5 años y está en terapia intensiva, con asistencia mecánica respiratoria. Las otras dos niñas se recuperan en sala común.
Los resultados del estudio son concluyentes: los 4 detenidos por el homicidio de la menor de Tunuyán no fueron sus violadores. Hacia la tarde comenzaron un motín en Almafuerte.