Buscan a una pareja por el crimen del abogado Moreno

El letrado, que defendió al ex juez federal Otilio Romano, fue ultimado durante un asalto a su casa. Se cree que el varón de la pareja de delincuentes fue herido de bala por la víctima. Adolfo Moreno (58) era especialista en armas y murió frente a su esposa.

Edición Impresa: jueves, 14 de junio de 2012
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Buscan a una pareja por el crimen del abogado Moreno

Para sorpresa de los pesquisas, la vivienda contaba con muy pocos elementos de seguridad. (Walter Moreno / Los Andes)

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Gran despliegue policial y periodístico en el lugar del crimen

Oscar Guillén - oguillen@losandes.com.ar

Una pareja de delincuentes que portaban armas de fuego y una picana asesinaron ayer, en el dormitorio de su casa, al abogado penalista Adolfo Vicente Moreno (58), un conocido penalista que defendió al destituido juez federal Otilio Romano y participó en otros hechos policiales relevantes.

Moreno, experto en armas, recibió tres tiros y disparó al menos tres veces contra los delincuentes dentro de su habitación y frente a su esposa. La víctima fue llevada hacia allí, amenazado con armas de fuego y una picana.

Tras conocerse la noticia, abogados y magistrados amigos llegaron hasta la vivienda de la víctima, quien fue presidente del Club de Tiro de Mendoza y había escrito un libro de derecho sobre armas.

También se hicieron presentes las autoridades del Ministerio de Seguridad y la fiscal especial Claudia Ríos, quien se hizo cargo del caso, caratulado como homicidio criminis causa, según informó la magistrada.

Se escucharon 6 tiros

Minutos después de las 6 de ayer, al menos dos ladrones ingresaron a la casa ubicada en Mármol al 780 de Dorrego, a través de una pequeña ventana ubicada en el frente de la vivienda que o estaba entreabierta o bien fue abierta con facilidad por los sujetos, ya que la casa no tenía rejas ni alarmas.

A esa hora Moreno ya estaba despierto, fiel a su costumbre de levantarse cerca de las cinco para trabajar sobre algún expediente, estudiar o bien practicar el hobby de la fabricación de cuchillos.

Lo cierto es que Moreno se encontró con los ladrones -un hombre y una mujer- en la cocina o en su estudio, en la planta baja, y desde allí fue llevado bajo amenazas hacia la planta alta.
Moreno ingresó en el dormitorio donde estaba su mujer, la escribana funcionaria pública Mabel Cumaodo, que a esa hora estaba aún dormida.

"Mabel, no te asustés, no pasa nada, nos están robando", le dijo Moreno a su esposa, mientras los ladrones lo insultaban y le pedían dinero.

"Dame la plata", le decía el ladrón, habría escuchado la mujer, quien también declararía después que si bien en la habitación no había luz, pudo identificar a una mujer, por la voz.
En ese momento Moreno se acercó hacia la cama, se sentó, abrió el cajón de la mesa de luz y sacó una de sus armas de puño.

Moreno disparó tres veces y los delincuentes respondieron con el mismo número de disparos: uno le dio en la zona pélvica y otro en el tórax. El agresor estaba a medio metro de la víctima. Los disparos fueron certeros. Murió sobre la cama.

En cambio, al menos uno de los tiros que salió de su revólver calibre 38 le dio a uno de los delincuentes, quien dejó marcas de sangre en la escalera y cerca de la puerta de ingreso de la casa. No se sabe a ciencia cierta si los ladrones se llevaron armas de la casa del abogado.
Cuando llegó la policía ese rastro fue seguido por la calle Mármol hasta llegar a Lamadrid; unos 30 metros. Allí, en el cantero de una vivienda, se encontró un reloj Rolex que pertenecía a Moreno y que luego fue identificado por sus hijos.

El ladrón herido se habría sentado unos segundos cerca de ese cantero, dejando una mancha hemática de consideración. Esta secuencia habría quedado registrada en las cámaras de seguridad de una estación de servicio ubicada enfrente de la casa donde el delincuente se sentó por unos segundos. Según la policía, un auto habría esperado a los ladrones por la zona.

Despliegue policial

Vecinos de la zona denunciaron que se habían producido disparos y en pocos minutos llegaron hasta la calle Mármol algunos policías, que comenzaron a trabajar en el caso.

La mujer de la víctima fue llevada hasta la casa del abogado Jorge Ripa, ex socio de Moreno y vecino. Allí mismo la fiscal Ríos le tomó declaración, en calidad de único testigo presencial del caso.

Durante más de cuatro horas, efectivos de policía Científica trabajaron sobre la escena del crimen, determinando que hubo 6 disparos y que probablemente los malvivientes llevaban guantes, ya que no se encontraron huellas dactilares.

Por ese entonces ya estaban en el lugar el ministro de Seguridad, Carlos Aranda; el comisario Juan Carlos Caleri, jefe de la Policía, y el comisario Alejandro Delgado, jefe de Investigaciones. 
"Estamos trabajando en algunas zonas de Mendoza", explicó uno de los funcionarios.
Cerca de las 12, la fiscal Ríos habló con los periodistas, indicando que no había detenidos y que se trataba de un "homicidio criminis causa", es decir que mataron a Moreno para ocultar otro delito. Tanto para los allegados a Moreno como para la policía, este delito fue un robo, descartándose que el asesinato tuviera alguna relación con su trabajo de abogado penalista.

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