Albañil, actor, músico y recolector de residuos

Con sólo 20 años, su día se divide en diferentes actividades que realiza con mucha alegría. Quiere terminar el secundario para alcanzar uno de sus sueños: estudiar el profesorado de teatro.

Edición Impresa: domingo, 27 de mayo de 2012
Albañil, actor, músico y recolector de residuos

Ser feliz en cada rol que le toca, la clave de su vida.

Corresponsalía Sur

En apenas 20 años de vida, Cristian Jonathan Barros se las ingenió para aprender múltiples oficios. Es albañil, músico, recolector de residuos y apasionado actor de teatro y TV. Pero aún más importante, no hace falta que lo diga porque se le nota a simple vista, es feliz en cada uno de los roles que le toca desempeñar.

Sus días están claramente divididos según la posición del sol. A cargo de cuidar a sus hermanos de 7 y 9 años por las mañanas mientras su madre trabaja en el hospital de General Alvear, empleado municipal por las tardes, cuando se calza chaleco, botas y guantes para subirse al camión recolector y prolijo actor cada noche que concurre al taller de teatro que funciona en el ex cine Alvear para ensayar las obras que trabaja con el grupo.

De novio con Romina (18) desde hace tres años y medio, ella fue la responsable de la llegada de Cristian al teatro. Casi por casualidad, una amiga les comentó que había un taller gratuito dictado por el profesor Hugo Martínez y fueron "a probar". Tres años más tarde, asegura que ninguno faltó a más de tres clases.

"Desde el colegio ya era mi materia preferida y cuando empecé en el taller descubrí muchas experiencias muy ricas y nunca más dejé", dice entusiasmado.

Aunque debutó apenas en 2010, ya participó en varias obras teatrales, dos vendimias departamentales, protagonizó cinco publicidades en la TV local y tuvo exitosas apariciones en el programa Ciudad Extrema del canal local, donde le puso el cuerpo a un personaje delirante que le valió uno de sus apodos conocidos, "Chamanito".

Hoy está ocupado tiempo completo en la preparación de una obra infantil para estrenar en vacaciones de invierno junto con el taller municipal mientras están en pleno ensayo del musical "Lo que me costó el amor de Laura", de Alejandro Dolina, que lo tiene en el rol principal junto a su novia. "Es cómodo trabajar con ella. No hay celos porque lo entendemos como un trabajo", asegura. La obra ya se estrenó en General Alvear en 2011 y se repone desde el 1 de julio en la Casa de la Cultura.

Fanático de la música, Cristian también toca el bajo, la guitarra y está haciendo sus primeras armas como baterista mientras acompaña a la banda de rock Kratevas en cada show como sonidista.

Lejos de sentir vergüenza, cada jornada a partir de las dos de la tarde Cristian sube feliz y orgulloso al camión recolector de residuos y asegura que "no se puede quejar" de su trabajo.

Formalmente adoptado como la mascota de una cuadrilla conformada por municipales de varios años, Cristian recibe las cajas y bolsas con residuos tipo B (escombros y follajes) en la caja del Mercedes Benz de la comuna y recorre las calles del departamento levantando la basura cotidiana con una sonrisa.

"Es hasta divertido y la gente es muy solidaria. Nunca nos desmerecen por nuestro trabajo, al contrario. En verano nos convidan con jugos y gaseosas y en invierno siempre hay algún café. Hasta las rotiserías nos suelen regalar comida recién hecha cuando pasamos", relata animado Cristian.

"Son muestras de agradecimiento y uno se siente muy bien" explica, mostrando una faceta muchas veces desconocida de una labor que desde afuera se ve tan difícil, aunque aclara que su tarea es más sencilla porque no tiene contacto con los residuos orgánicos o biológicos. "Ahí hay que tener todavía más cuidado, es más sacrificado", reconoce.

Humilde hasta los huesos, confiesa que debió suspender sus estudios en 4° año del secundario porque "había que salir a trabajar" como albañil, pero no será por mucho una asignatura pendiente, ya que jura que va a terminarlo lo antes posible porque quiere estudiar el profesorado de teatro y sueña con una licenciatura en Música.

Apasionado del arte, su futuro inmediato lo tendrá sin falta todos los días arriba del camión y cada noche sobre las tablas del escenario, frente a una cámara o detrás de un instrumento musical, y lo más probable es que en algún momento alguien lo mire dos veces para asegurarse que ese recolector sea el mismo que vio hace unos días en la tele, el teatro, en un recital o animando el cumpleaños de sus hijos. Y en cualquiera de los casos, seguramente tendrá razón.

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