La Presidenta habló en un estadio de Vélez repleto de militantes. (Presidencia de la Nación)
En medio del envión que significa el amplio apoyo que cosechó su iniciativa de expropiar YPF, Cristina Fernández encabezó ayer un multitudinario acto en el estadio de Vélez, en apoyo de su gestión. Al hablar frente a miles de personas, la Presidenta se pronunció en favor de "nuevas formas de participación y de intervención del Estado" y volvió a agradecer a sectores de la oposición que respaldaron el proyecto oficial sobre YPF.
"El consenso mayoritario de las principales fuerzas políticas de la Argentina que acompañaron al país, más allá de este gobierno, permitió la recuperación de YPF", destacó Cristina, y sostuvo que YPF -privatizada en 1992 por el menemismo, con el apoyo entusiasta de los Kirchner- "es de todos los argentinos y para todos los argentinos".
En una tarde fría y con nubarrones amenazantes, la Presidenta empezó a hablar a las cinco y media de la tarde y se extendió por cuarenta minutos, con la premisa -a la que estaban atentos los organizadores- de que no se hiciera de noche. Por su decisión, ella fue la única oradora en un acto que fue convocado por unas quince agrupaciones juveniles y sociales kirchneristas, con el Movimiento Evita y los funcionarios de La Cámpora a la cabeza.
Sin visibilidad del PJ, en rol subsidiario más allá de la presencia de algunos intendentes y gobernadores, muchos creyeron ver en el acto de ayer un avance hacia el armado de una fuerza política netamente cristinista. De allí el lema convocante, "unidos y organizados", cualidades que Cristina también reclamó a los suyos desde el palco.
El acto se hizo en la fecha de ayer para que coincidiera con el noveno aniversario de las elecciones del 27 de abril de 2003 en que Néstor Kirchner accedió a la segunda vuelta electoral -sería proclamado presidente ante la defección de Carlos Menem-. El cambio de fecha al 27 de abril, respecto del 11 de marzo que venía celebrando el kirchnerismo como tributo al triunfo de Héctor Cámpora en 1973, fue decisión de Cristina. Esto sugiere la intención de empezar a dotar de un calendario propio en la construcción épica de su propio proyecto político.
Lo que sí se ocupó de aclarar es que el acto estaba planeado de antemano y no tenía que ver con la votación en el Congreso del proyecto de expropiación de YPF: "Pero el azar interviene muchas veces en la historia", admitió.
La Presidenta basó su discurso en realizar un repaso de lo que consideró los logros del kirchnerismo en estos nueve años y aseguró que la juventud será "custodia de ese legado".
En este sentido resaltó que "si tuviera que elegir entre todas las cosas que mencioné, me quedo con la incorporación de miles y miles de pibes a la política. Eso es lo mejor que hemos hecho, ése es el futuro".
También dijo que "muchos pensaron o algunos que cuando hablé de sintonía fina y empezaron a elaborar teorías acerca de que significa esa sintonía que íbamos a retroceder, que íbamos a cambiar: qué poco me conocen y qué poco conocen al pueblo argentino", aseveró.
Cristina hizo referencia al fallecimiento de su esposo al recordar que "no somos eternos y nos ha tocado comprobarlo dramáticamente; la vida se extingue aun cuando menos lo pensamos".
En lo que fue su primer acto de carácter partidario desde que asumió su segundo mandato en diciembre, la Presidenta estuvo acompañada por su cuestionado vicepresidente, Amado Boudou, y casi todo su gabinete.
En su discurso se ocupó de nombrar especialmente a Estela de Carlotto, a Hebe de Bonafini y al vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto, su cuña en el gobierno de Daniel Scioli, quien dio el presente pero apenas enfocado por las cámaras de la transmisión oficial. En el enorme palco también estuvo el hijo presidencial, Máximo.
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