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Elvis está vivo

Hoy se estrena "El Último Elvis", ópera prima de Armando Bo. Una entrevista mano a mano con el director.

Elvis está vivo
El último Elvis.. Una película que busca reflexionar sobre ser otro sin dejar de ser uno mismo.

jueves, 26 de abril de 2012

En la oficina de Armando Bo (nieto) conviven un pasado glorioso, un presente realista y un futuro prometedor. Allí, entre decoración de los 70 y afiches de las películas de su abuelo Armando y su padre Víctor -y también su propio film- Armando aclara que “El Último Elvis” no es una película más sobre el Rey del Rock. "Es una película sobre ser otro pero también sobre la negación y la falta de personalidad". Esos eran los temas que rondaban su cabeza cuando se decidió hacer su primera película. "Siempre paralelamente a mi carrera publicitaria buscaba un buen guión. Hace seis años tenía el concepto claro, sabía a lo quería apuntar. Son temas que me interesan mucho y en los que veo que la juventud también da vueltas", explica.

Así cuenta que un día filmando un comercial con tipo vestido de Elvis Presley que estuvo todo el día haciéndose el chistoso y que era un Elvis superficial lo llevo a hacer cierta reflexión. "Me terminé preguntando qué mierda le puede estar pasando por la cabeza a alguien para estar todo el día viviendo su vida siendo otro. Qué le puede pasar a alguien moverse en base a otro o hacer chiste en base a otro y así surgió la idea y lo empezamos a trabajar".

Así inició el camino hasta hacer esta película que se estrena hoy en Mendoza y en salas comerciales de todo el país. Bo y su Elvis llegan precedidos de gloria. La película fue seleccionada en el prestigioso Festival de Sundance para su competencia oficial. También obtuvo reconocimiento en el Festival de Cine Latino de Toulouse donde ganó el premio Descubrimiento de la Crítica en la 24° edición y la cinta fue la encargada de abrir la edición 2012 del Festival internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici).

Cantando por un sueño

En una escena John Mc Inerny interpreta a Carlos Gutiérrez interpretando a Elvis Presley, solo, con un piano en el medio de un bingo. Su voz y su imagen bastan para entender por qué Bo eligió a este desconocido para protagonizar el principal papel.

"Estuve dos años tratando de encontrar a los actores indicados y si les digo los nombres que rechacé van a pensar que soy un loco", dice Armando y aunque presionamos para estrellas dejó pasar no suelta prenda. Especulamos con nombres de la talla de Darín o Francella… se ríe sin negar ni afirmar y sigue charlando.

Así como el azar lo llevó a pensar sobre el significado de ser otro a través de un imitador de Elvis, también la casualidad lo llevó a descubrir a John Mc Inerny. "Un día en un Elvis Store encontré un disco de John, lo puse y era impresionante. Lo invitamos a una fiesta a la productora y cuando cantó nos quedamos todos con la boca abierta", cuenta Bo. Sin embargo Mc Inerny inicialmente iba a ser el coach del actor que eligieran y a ponerle voz a las canciones. Pero un día el director lo puso en una prueba de cámara y Armando tuvo una revelación. "Me sentía un tarado por 0haberlo tenido al lado todo el tiempo y no haberme dado cuenta de que era el actor perfecto", reflexiona.

"John no es un doble de Elvis, él hace tributo a Elvis que es distinto. Además esto no es una película sobre Elvis, es sobre Carlos Gutiérrez que vive su vida como Elvis".

La música ocupa un lugar central en el film y gran parte del mérito radica en la voz de John Mc Inerny y la banda sonora que acompaña en forma impecable a la película.

John Mc Inerny se personifica y suena como Elvis pero tiene claro que ni él ni su personaje son Elvis. "En realidad yo fui Carlos Gutiérrez y fue un trabajo de muchos meses. Me sentí muy cómodo y hay puntos en común con mi vida diaria. No sé si eso ayudó pero te sentís identificado con el personaje. Igualmente nunca me imaginé estar en pantalla grande y con una historia relacionada a Elvis", nos cuenta John.

Lo acompañan en pantalla dos mujeres muy distintas pero igualmente efectivas: la debutante Margarita López y la experimentada Griselda Siciliani. Ambas son la familia del Elvis argentino y el lastre que lo ata a la realidad de ser Carlos Gutiérrez. "El personaje de Griselda es lo opuesto a él. Es el cable a tierra y logramos un cambio de look de ella que es impresionante y que ayudo al personaje. No está fea, está más real", dice entre risas Bo.

El primero y el último

Más allá de la profundidad psicológica en la que pretendía ahondar Bo en su primer film dice que no necesariamente es cine arte ni una visión personal alejada de la compresión del espectador. "Con una historia tan extraña mis decisiones fueron lo más populares posibles, para que sea entendida por cualquiera. Tiene oscuridad y humor pero sin mensajes subliminales ni intención de hacerme el artista sabiendo que no están Darín ni Francella. Yo miro mucho lo que la gente va pensar sobre lo que hago, no me quedo solo con lo que quiero yo".

Armando Bo es generoso para el diálogo en el que cuela sin pretensión ni seriedad su visión sobre el cine, el trabajo publicitario y la importancia de llamarse Bo. "Muy profundamente puede haber alguna reflexión sobre la fama pero no relacionado a mi abuelo y no por lo familiar sino que observo que esto pasa por reconocer que a un famoso se lo puede conocer pero tiene una vida como cualquiera y eso quería meter en la película".

El debut como director de Armando Bo se nutre, para bien y para mal, de un título ambicioso y tramposo al mismo tiempo. "El título nos cerraba por todos lados como juego de palabras", señala pero reconoce que puede llevar a ciertas confusiones. "Cualquiera puede pensar que nos estamos subiendo a Elvis para hacer una película y la verdad es que es todo lo opuesto. En la película nunca se lo ve o se lo escucha a Elvis. Está basada en la vida de Carlos Gutiérrez en su familia, en su problemática y lo que significa ser otro", concluye Armando Bo.


Por Claudio Barros - Enviado especial a Buenos Aires

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