Nicolas Sarkozy durante un mitin de su partido en París. (AP)
El presidente saliente de Francia, Nicolas Sarkozy, y sus partidarios llevan a cabo una campaña de desestabilización personal de candidato socialista y favorito en los sondeos, François Hollande, al que acusan de "huir" de los debates.
El diario conservador Le Figaro citó ayer a un consejero del presidente saliente que dice "seremos odiosos". Refiriéndose al entorno del candidato a la reelección, el rotativo afirma que de aquí a la segunda vuelta, el domingo 6 de mayo, "todos los golpes estarán permitidos".
"Hay que hostigar a Hollande, al igual que me han hostigado a mí", dijo el presidente a sus colaboradores, según Le Figaro.
Nicolas Sarkozy piensa atacar a su adversario acusándolo de inexperto, haciendo valer que nunca ocupó una función ministerial, pese a haber dirigido el Partido Socialista durante 11 años (1997-2008) y haber desempeñado cargos electos. El presidente saliente espera tomar ventaja sobre Hollande en el tradicional debate televisado, previsto en principio el 2 de mayo. El domingo por la noche, tras la primera vuelta, Sarkozy sorprendió al proponer tres debates, una idea que el socialista rechazó de inmediato y le ha valido numerosas críticas de la derecha, que lo acusa de tener "miedo".
Ayer, las cuatro grandes radios generalistas del país, Europe 1, France Inter, RMC y RTL propusieron un debate a los dos finalistas, que sería difundido esta semana, pero Hollande se negó también. El candidato socialista argumentó que "ya hay un debate previsto. Las televisiones y las radios pueden perfectamente organizarlo juntos, es su responsabilidad". "Hay una tradición, un rito, y los franceses lo esperan. Quieren un gran debate. No hay más que decir", insistió.
"Si François Hollande rechaza el debate, es porque debe haber razones, no debe de estar muy seguro, ni de su proyecto, ni de su precisión", criticó por su lado Brice Hortefeux, uno de los más cercanos colaboradores de Sarkozy, que tuvo varias carteras en sus gobiernos.
"Nicolas Sarkozy es eso, siempre fanfarroneando", respondió el socialista en una entrevista ayer con el diario Libération. A propósito del debate televisado, afirmó que lo aborda "con mucha serenidad". "Pienso que debe ser un momento de elevación. El candidato saliente quiere convertirlo en un pugilato porque no tiene opción. Es como el corredor que se ve distanciado e intenta atrapar por la camiseta al que va delante", añade.
Desde el comienzo de la campaña electoral, el candidato socialista ha procurado mantener siempre la calma ante los ataques de la derecha, que se ha servido de las críticas vertidas previamente por algunos socialistas que tachan a Hollande de blando e impreciso.
La estrategia de ningunear esas críticas, por el momento, le ha funcionado.
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