Los hermanos Patrick Stuebing y Susan Karolewski
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo dictaminó hoy que las leyes alemanas que condenaron a un hombre por hacer pareja con su hermana y tener cuatro hijos no vulneran las libertades fundamentales del hombre.
Los siete jueces de Estrasburgo encargados del caso concluyen que los 47 países miembros del Consejo no reconocen el incesto como un derecho.
El código penal alemán castiga con hasta dos años de cárcel el coito de adultos con hermanos o con ascendientes directos.
El coito de adultos con descendientes directos se castiga con hasta tres años de prisión.
El condenado, un sajón llamado Patrick S., alega que él no conoció a su hermana carnal hasta que tenía casi 24 años, porque había sido adoptado por otra familia a los tres años de edad.
Su hermana Susan K. es ocho años más joven, de modo que no tuvieron ningún contacto hasta que ella tenía 16. Susan creció con su madre en un pueblo cercano a Leipzig, en Sajonia, mientras que Patrick pasó casi toda su infancia y la primera juventud con su familia adoptiva en Brandeburgo, no muy lejos de la capital alemana.
Tardó 20 años en regresar a Sajonia a ver a su madre. Entonces conoció a su hermana y empezó el romance incestuoso. Al parecer, no se esforzaron gran cosa en ocultarlo. Dos hermanos, cuatro hijos La pareja convivió entre 2001 y 2005.
Tuvieron juntos cuatro hijos: Erik, Sahra, Nancy y Sofia. Dos de ellos, padecen retrasos mentales.
La prensa sensacionalista sacó su historia bajo titulares como el siguiente: “Esta felicidad es vergonzosa”. Patrick fue detenido y sentenciado a una pena de cárcel, mientras que Susan se libró gracias a un informe psiquiátrico que la eximía de responsabilidad.
Se separaron. Ella tiene ahora 28 años y solo ha podido conservar la patria potestad sobre la más pequeña. Le parece bien que el incesto sea ilegal. Se arrepiente. Así lo declaró, al menos, ante el sensacionalista diario Bild.
Patrick y su abogado, Endrik Wilhelm, aspiran en cambio a que el incesto deje de ser punible en Alemania. Recurrieron la sentencia ante el Tribunal Constitucional, que la confirmó. Ahora les ha quitado la razón el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo. Pueden recurrir otra vez.
Sor María Gómez Valbuena compareció ante un juez y se abstuvo de declarar. La acusan de quitarle un niño recién nacido a su madre en 1957. Investigan 1.500 casos similares.