miércoles, 18 de enero de 2012
El diálogo: Cada uno debe tener un espacio en el que demuestre sus deseos y anhelos y, sobre todo, sus expectativas en relación al viaje.
Decidir entre los dos: Evitar frases como “me da lo mismo”, o “donde tú prefieras”. Las vacaciones son de ambos y si alguno se siente incómodo con alguna decisión, no va a tardar en hacerlo saber ya iniciado el viaje.
No partir el mismo día que empiezan las vacaciones: Sumar el stress del trabajo al stress de preparar las maletas y partir hacia el lugar de veraneo puede llegar a provocarnos un agobio innecesario.
Obligaciones: Dejar en claro que las obligaciones siguen existiendo a pesar de estar de vacaciones. Sobre todo si la pareja elige pasar sus vacaciones en una casa rentada. Las tareas del hogar como cocinar, mantener limpios los espacios y otras tareas que afectan a la convivencia, deben estar bien distribuidas.
La individualidad: No es necesario estar las 24 horas del día juntos. Una relación madura admite hacer cosas por separado, incluso en las vacaciones. Será un desahogo para ambos y un incentivo para disfrutar el tiempo compartido.
Considerar al otro: Es importante estar atentos a los sentimientos del otro y, en lo posible, evitar situaciones negativas que estropeen las vacaciones de ambos.