La mascota llamada Conchita heredó una mansión valorada en 8,3 millones de dólares en Miami Beach y un fondo de 3 millones de dólares. El hijo de la mujer fallecida está furioso.
sábado, 19 de junio de 2010
Gail Posner fue una excéntrica millonaria que heredó una fortuna de su padre Victor Posner, que fue un exitoso empresario. Nacida en cuna de oro, tuvo una vida sin limitaciones. Tanto, que dejó toda su fortuna a su perrita Chihuahua, llamada Conchita.
La mujer murió en marzo ala 67 años y ahora el hijo de la multimillonaria está en una batalla legal para anular su última voluntad.
Además de un fondo de 3 millones de dólares, Conchita y otras mascotas heredaron una mansión valorada en 8,3 millones de dólares en Miami Beach y una serie de guardaespaldas y amas de casa.
El hijo, Bret Carr está furioso y afirma que su madre fue drogada con analgésicos y le lavaron el cerebro los ayudantes, quienes le dejaron una cantidad mínima de plata, en comparación con la fortuna de Conchita.
Normalmente la rica heredera almorzaba con Conchita y le compró su propia Range Rover para llevarla a sus citas semanales al spa, pedicura y manicura.
Quienes deseen saber más de la vida que lleva Conchita pueden visitar el sitio famouschihuahua.com.