John, los mellizos David y Dary y John llegaron a Mendoza; aquí descansarán unos días y aprovecharán a recorrer bodegas. (Marcos García / Los Andes)
Pasar tiempo como familia. Bajo esa consigna la familia Vogel, de los EEUU, iniciaron un viaje autofinanciado que probablemente los marcará para toda la vida: recorrer todo el continente americano usando como único medio de movilidad sus tres bicicletas.
El papá John (56), la mamá Nancy (50) y los dos mellizos David y Daryl (12) arribaron ayer al medio día a nuestra provincia escoltados por la unidad policial de asistencia al turista entre una maraña de autos y espectadores casuales que aplaudieron con miradas sorprendidas el arribo de la familia de deportistas.
Casi sin descanso, conversaron con Los Andes sobre esta increíble aventura que se inició en junio de 2008.
“No tenemos un motivo preciso por el cual iniciamos este viaje. A pesar de que muchas veces nos han preguntado, siempre digo que la única motivación es estar juntos como familia. Los chicos van creciendo y comienzan a tener su propia vida, por eso nos pareció una buena idea aprovechar todo el tiempo ahora que tenemos”, explicó Nancy Vogel en perfecto castellano ya que durante un tiempo integró el cuerpo de Paz en Honduras.
Canadá, Estados Unidos, México, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y nuestro país, entre otros, ya tuvieron el privilegio de recibir a los norteamericanos, cuya presencia no pasó desapercibida. Con sus tres bicicletas, una de ellas en tándem, han recorrido hasta el momento más de 20.000 km desde Prudhoe Bay, en Alaska, hasta Mendoza, lugar donde descansarán algunos días para luego reiniciar su viaje que tiene como último destino Ushuaia.
“Argentina es muy distinto a lo que veníamos viendo. En otros países, el camino y sus paisajes
son predecibles. Acá no sabés qué esperar. Además, sus tradiciones son muy fuertes y no se nota la herencia española. Por ejemplo, los asados y la hora de dormir la siesta es algo que nos sorprendió mucho. Son actividades que no se hacen en otros países”, comentó la vocera del grupo.
Respecto de su preparación para este viaje, los extranjeros admitieron que no les llevó mucho tiempo y casi no se entrenaron: “Yo (Nancy) todo el tiempo voy a trabajar en bicicleta, eso me ayudó a prepararme, el resto de mi familia sólo se subió a la bicicleta. Queremos ir poco a poco. El objetivo es colaborar todos como familia para cumplir una meta, nada más”.
En los rostros de la familia puede observarse cansancio, aunque las sonrisas de los más chicos revelan que la experiencia que están viviendo va más allá de cualquier sensación física. Y si bien el objetivo de los Vogel es compartir un inusual momento familiar, al terminar su recorrido en el sur argentino los dos hijos de la pareja entrarán al récord mundial Guinness ya que se convertirán en los ciclistas más jóvenes en haber cruzado el continente entero en bicicleta.
Una casa al aire libre
Luego de dos años y medio fuera de casa, todos los Vogel han ido, poco a poco, dejando de lado sus actividades diarias. Ahora, su hogar toma nuevas formas cada jornada de viaje. A veces el refugio es la carpa que los acompaña desde el comienzo. Otras, un buen árbol al costado de la ruta les proporciona la sombra y el frescor que necesitan. Las menos, un hospedaje es suficiente para albergar por una noche a los cuatro jinetes incansables.
“Cuando nos toca quedarnos a dormir al aire libre, tratamos de colocarnos en un lugar lejos de la carretera. Nadie sabe que estamos ahí y desde que salimos no hemos tenido ningún problema. Nadie nos ha molestado”, indicó Nancy. Mientras su marido, en inglés, agregó: “En Alaska, nos tocaron días con 24 horas de sol, pero como estás tan cansado, eso no es ningún problema”.
Nancy ya no cocina como cotidianamente lo hacía. Ahora debe conformarse con una pequeña estufa portátil que le ha permitido calentar los alimentos de rápida confección en paisajes tan extraños y lejanos como Nazca, el Machu Picchu, las islas Galápagos o el lago Titicaca.
Darse una buena ducha de agua caliente tampoco es un privilegio de todos los días. “Me gustaría bañarme a diario, pero no se puede. Nos hemos bañado en lagos y ríos. Pero a veces, como nos pasó en San Juan, nos lavamos con el agua que recolectamos en botellas”, explicó la única dama del grupo sin dar muestras de que esto sea un verdadero problema.
Con simpleza y despreocupación, Nancy también se refirió a uno de los pocos obstáculos que tuvo en el camino: “Cuando estábamos en el Cafayate tuve neumonía y pasé unos días en una clínica. Pero me recuperé rápido. Igual cuando retomamos nuestro viaje me sentí un poco débil y tuve que llevar menos peso”.
La gran maestra
Tanto tiempo lejos de casa plantea desafíos. No sólo deportivos, sino también educativos. Es que David y Daryl están en plena etapa de formación y éste es un aspecto que los padres no han descuidado. Ambos progenitores son profesores de matemática y luego de cada jornada de viaje instruyen a sus hijos con enseñanzas que van mas allá de esta materia.
“Los chicos estudian matemática, historia o las características del lugar que estamos visitando y después hacen informes sobre lo que han aprendido. Sobre todo queremos que aprendan la vida normal de las personas y que se vayan dando cuenta de cómo van cambiando a medida que avanzamos”, señaló Nancy.
En el blog familiar (familyonbikes.org), que registra el día a día de esta expedición por América, John y su esposa argumentan su metodología de trabajo que se denomina homeschooling on the road: “Lamentablemente, nuestro sistema escolar tiende a ignorar la curiosidad de los niños y hacen que el aprendizaje sea aburrido, repetitivo e irrelevante. Por eso, en nuestro viaje hemos hecho esfuerzos para capitalizar la propensión natural de nuestros muchachos hacia el aprendizaje. A veces salimos de nuestro camino para visitar lugares históricos y científicos con el fin de despertar el sentido de la curiosidad en nuestros hijos. De esta forma los chicos han captado la alegría de aprender”.
Ahora los Vogel tendrán en Mendoza algunos días para descansar. Por eso, aprovecharán para visitar bodegas, aguas termales y degustar comida típica de nuestra tierra. Para finalizar, Nancy amablemente comentó: “En marzo de 2011, esperamos llegar a Ushuaia, una vez ahí tomaremos un avión para regresar a nuestro país. Nos gustaría hacer la vuelta en bicicleta para pasar por Brasil, pero es un viaje muy largo”.
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