1. Desconfiar del secuestro cuando el presunto captor pide como rescate códigos de tarjetas telefónicos.
2. No aceptar la llamada cuando Telefónica advierte que la comunicación entrante proviene de una unidad carcelaria (a menos que tenga un pariente preso).
3. No dar por teléfono nombres, direcciones, ni información sobre la familia, ya que los secuestradores virtuales dicen que capturaron a "un familiar", sin precisar la identidad.
4. Otra estrategia que utilizan es decir que "un pariente" sufrió un accidente, pero está inconsciente y no puede dar el nombre.