Sitevi Mercosur
sábado, 17 de mayo de 2008
El roll fermentor sirve para fermentar y criar el vino en una misma cuba. Para tintos “premium”.
Máquina para colocar las botellas en el cartón, a un ritmo de hasta 500 cajas de 6 unidades por hora.
La cosechadora de aceitunas, que se probó este año en la Sitevi, tiene un valor de $10.900.
La tijera eléctrica de la francesa Infaco cuesta $8.400.

Tecnología vitivinícola para sumar calidad

Las novedades permiten automatizar procesos, ahorrar tiempo y dinero además de computar datos en forma inmediata.

Anabel González - agonzalez@losandes.com.ar

¿Cómo será la vitivinicultura en el futuro? Quizá un aparato diga con exactitud cuándo hay que regar la finca o cuándo está maduro el fruto. Los cosechadores probablemente usen una tarjeta magnética en vez de juntar fichas por cada tacho. También será factible podar con una tijera eléctrica, elaborar el vino sin que tome contacto en ninguna parte del proceso con el oxígeno y que todo, hasta el llenado de las cajas de cartón con botellas, se haga en forma mecanizada.

Esas, al menos, son algunas de las novedades que se pudieron ver hasta ayer en Mendoza, en la Sitevi Mercosur, una exposición en la que participaron 320 proveedores de la industria.

Todo rápido

La falta de mano de obra, que desde hace varios años preocupa a los establecimientos vitivinícolas, se tradujo en el interés de los visitantes por aquellos aparatos que permiten ahorrar tiempo y esfuerzo.

Por eso el stand que mostraba en uso una tijera eléctrica para podar se mantuvo lleno de curiosos los cuatro días de Sitevi. Fabricada en Francia y traída por una empresa de Misiones a un valor de $8.400, en realidad la “Electrocoup” se presenta desde hace cinco años en la feria, pero “sigue llamando la atención como la primera vez”, contó su importador Eduardo De Coulon.

También, en sociedad con la francesa Infaco, trajo como novedad un cosechador de aceitunas eléctrico, que comenzó a utilizarse este año en Europa. Se trata de un aparato similar a un rastrillo, pero con movimiento, que se terminó de desarrollar en Argentina. “Aumenta el rendimiento, la productividad por persona al hacer los trabajos más fáciles”, decía De Coulon, antes de confiar que hay interesados en probar el Electro’liv en San Juan y en Catamarca. Su precio, $10.900.

Entre la maquinaria pesada, llamó la atención una cosechadora que realiza el despalillado en el lugar. También captó interesados una pulverizadora italiana, con dos alas para abarcar ambos lados del espaldero, fumigando en la mitad del tiempo y economizando producto.

El ingenio llegó asimismo a la cosecha manual. La mendocina Itecra desarrolló un contador en tiempo real que funciona de manera similar a la tarjeta RedBus. Con una “tag” para cada cosechador ($15, cada una) y un lector portátil que sale unos $6.000, el sistema Harvor, que cuenta con un software particular, ambiciona desplazar a las gamelas o fichas de cosecha.
Por otro lado, se presentó un aparato de origen israelí que detecta el crecimiento de tallos y ramas en las plantas, además de la maduración del fruto. La herramienta de la empresa Phytech, tiene una antena que envía información a una PC y promete cuantificar variables para optimizar el uso del agua, la mano de obra y los fertilizantes.

Dentro del proceso elaborador, también la empresa Arpex presentó este año el “roll fermentor”, una novedosa barrica de la tonelería francesa Vernau. Consiste en una herramienta para elaborar vinos tintos premium que permite el contacto con la madera desde el comienzo de la elaboración. En una misma cuba, que tiene un valor de 5.500 euros (la de 900 litros), se fermenta y cría el vino.

La bodega La Rural utiliza el sistema desde hace tres vendimias y cuenta con 11 de estos aparatos. Pero hay otras cuatro que también lo probaron. El enólogo de Finca La Celia, Fernando Mengoni, contó a Los Andes que hasta ahora están satisfechos con la nueva barrica que prueban desde abril. “Es muy maleable y la extracción de color es increíble por el volumen pequeño que se trabaja”, dijo.

Por otra parte, la firma TPI mostró por primera vez una máquina marca APE que arma las cajas de cartón, encaja dentro de ella las botellas y las cierra con cinta adhesiva. El proceso que comúnmente se hace en forma manual, lo realiza a una velocidad de hasta 500 cajas de 6 botellas por hora o 250 cajas de 12.

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