Buenos Aires. Por primera vez en 50 días de duro enfrentamiento entre el Gobierno y las entidades agropecuarias, en la Casa Rosada y en Olivos estiman que el viento empieza a soplar a favor. Que la dirigencia del campo se equivocó con su intransigencia al seguir con el paro y que ahora es posible dar la batalla, al menos con posibilidades de empatar la difícil partida de ajedrez que vienen jugando el Gobierno y el agro por ganar el favor de la opinión pública.
Es lo que -palabras más o menos- se escuchó decir a dos ministros que ocupan despacho en la sede del poder. Es también lo que dicen que dijo la presidenta Cristina Fernández, tras las consultas telefónicas realizadas a Buenos Aires desde Lima donde participa de la cumbre de Jefes de Estado de América y Europa. Es lo que varios funcionarios escucharon también decir al ex presidente Kirchner.
La solicitada de la UIA y las asociaciones que agrupan a bancos y al comercio en la que reclaman la vuelta al diálogo es una movida -creían ayer en la Casa Rosada- que contribuye a aislar la protesta agraria y a sumar presión para negociar. Superada la sorpresa inicial que provocó en el poder la continuidad de la medida de fuerza y descartada la idea inicial de hacer silencio de radio y no contestar nada, el Gobierno decidió salir, con prudencia, a fijar posición. Así se resolvió en una reunión realizada en Olivos el miércoles en la que participaron Cristina, el ex presidente Kirchner y el jefe de Gabinete Alberto Fernández. Esa misma noche, Fernández se apresuró a criticar la postura de los dirigentes agropecuarios de solicitar audiencia a la Presidenta y seguir con la medida de fuerza. En una estudiada puesta en escena, el Jefe de Gabinete esquivó a la prensa ayer, pero en cambio el ministro del Interior Florencio Randazzo, salió a despotricar contra el campo. El ministro se mostró "sorprendido" porque la prolongación del paro "es una actitud irracional e irrespetuosa con una presidenta elegida democráticamente, que sigan con el paro y pidan audiencia".
Además, el ministro restó importancia a las consecuencias del paro y dijo: "No creo que todo el campo sea igual. Hay cosas que se dicen que son mentiras, como que está todo parado". Y sobre la raíz del conflicto que son las retenciones móviles a la soja, Randazzo dijo que "volvimos a las retenciones del 35% para los pequeños productores, subsidios al flete, arreglamos los problemas con el trigo y la carne, propusimos una agenda de quince puntos y estudiar una modificación para atender el problema del mercado a término". No obstante, Randazzo consideró la idea de que la retención sea móvil "es inamovible.
Si aumenta el valor de los granos, aumentan las retenciones, y si bajan, bajan las retenciones", completó.CC