Una nueva semana de paro agropecuario. Otra semana en la que cadenas y consumidores locales se preparan a su manera para lo que viene. Carne para tres o cuatro días a lo sumo y las restricciones que siguen para la venta de algunos productos como arroz, leche o azúcar, algunos aumentos y las recorridas habituales para encontrar más y a mejor precio, son los aspectos salientes de una postal que promete repetirse por varios días.
Si bien se ven góndolas con pocos huecos, en los puntos de venta coinciden: la preocupación pasa por la carne. Ante la falta de faena, dicen, se comercializa lo que hay, por ahora sin tocar los números en las pizarras, a la espera de que ya el martes se reactive la entrada de medias reses.
Sin llegar a la noción de desabastecimiento, los efectos se sienten desde hoy. Por ejemplo, Vea optó por discontinuar su oferta de asado sabatina y remplazarla por una de pollo. "En el Centro de Distribución tenemos carne hasta el miércoles. En otros productos, en los que la demanda no es normal, tenemos complicado el abastecimiento, aunque sin entrar en alerta rojo", reconoce una fuente de la tradicional cadena nacida en Mendoza.
La referencia es para aceite, azúcar, galletas, fideos, harina y arroz, para los que la cadena mantiene la política de acotar la entrega a seis unidades por cliente como máximo. En el caso de Jumbo, la medida es todavía más estricta: los clientes que van en busca de azúcar, leche en polvo La Purísima o Nido y harinas de las marcas Favorita, Blancaflor, sólo pueden llevarse dos paquetes.
Mientras los directivos de los híper locales evitan opinar sobre políticas de venta, sus clientes tienen algo para decir. Como Ana, habitué de Jumbo, que ade-más de las dificultades para hallar artículos de ciertas marcas, afirma haber encontrado subas de 25 centavos en leche y yogures en menos de una semana.
O Antonio y Alejandra, de Maipú, que se toparon con los límites de dos unidades en el híper godoicruceño. "La verdad, no nos sirve porque tenemos varios chicos. Pero es la forma de controlar, porque si no, la gente se vuelve loca y compra de más", señalaron.
Cuotificación y otras yerbas
Parte de la responsabilidad se la asignan a los proveedores de las grandes marcas, como AGD, Molinos y Ledesma. "En vez de 10 paquetes entregan 7. En algunos casos, los pedidos se cumplen en un 50%", afirman.
Sin embargo, Albino Aguerre, representante de Molinos Río de la Plata (harina Favorita, fideos Matarazzo y Luchetti, y aceite Cocinero, entre otros productos), asegura que "hasta hoy entregamos normalmente". Al estilo de las petroleras para justificar los cupos a las estaciones de servicio, añade: "Lo que hay son cuotificaciones de producción, de acuerdo a la demanda del año pasado. Sucede que el histórico de venta explotó; habitualmente las cadenas manejaban stocks de tres días y ahora son mayores". En Molinos no responden sobre proyecciones. Y como contrapartida, aseguran un "crecimiento fuerte, de hasta 38% interanual, en primeras marcas de pastas".
"Es normal". Más escueta es la definición del responsable comercial de Ledesma, Leonardo García.
Mayoristas con cupo
Entre los almaceneros, la situación también se hace sentir. Así lo asume Alfredo Arboleda, dueño de un almacén en El Mirador (Rivadavia), que cada quince días viaja a Mendoza para comprar mercadería, al salir de un reconocido distribuidor de Villa Nueva. En dos semanas, el comerciante encontró aumentos de entre 10% y 20% en fideos, arroz, aceite y también pañales descartables. "La leche Nido está 30% más cara que en marzo. No tiene nada que ver con el Indec", reflexiona.
En el mismo distribuidor le dan una solución creativa a la falta de aceite: como si fuera una promoción, venden una caja sólo por compra mínima de $ 300 .
Otros proveedores mayoristas hablan de quiebres de stock. Como Oscar David, que apela al "dos bolsones por cliente" para evitar quedarse sin harina. "Nos faltó dos semanas y recibimos el jueves. La gente que se lleva tres ahora busca diez", explica David.
En cuanto a la carne, el cuadro es diferente. "Vendimos las dos últimas medias reses y quedan tres cámaras llenas de carne en caja. Pero los restaurantes, que compran todos los días, ahora lo hacen día por medio, pese a que bajó 30%, porque "tarjetearon" mucho cuando estaba cara".
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