El habitual "no hay súper" o "no hay gasoil" que se escuchaba últimamente en las estaciones de servicio se transformó ayer en un "no hay nada" y así Mendoza se encontró con un panorama al que, parece, deberá empezar a habituarse. Por lo pronto, desde la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines (Amena), advirtieron que el desabastecimiento se extenderá, al menos, hoy y mañana. Algunos estacioneros son optimistas y creen que el lunes las petroleras los aprovisionarán, pero otros tienen una mirada pesimista y no le ponen fecha a la crisis.
"Desde Carrodilla vengo buscando dónde cargar", se quejaba Walter ayer en la larga cola de la estación del ACA en San Martín y Amigorena (Ciudad), mientras de fondo se escuchaba el ruido de los bocinazos causados por la congestión que trajo aparejada la situación.
"El desabastecimiento en la provincia se mantendrá durante el fin de semana y no sabemos hasta cuándo durará", aclaró el titular Amena, Federico Ricci, para quien va a ser muy difícil "conseguir nafta o gasoil" en estos días.
El empresario, en cuya estación del Puente Olive (Godoy Cruz) ayer sólo se conseguía la nafta premium, dice que esta falta de suministro la sufren todas las estaciones, pero que en las YPF es donde más se nota porque la red de la petrolera hispano-argentina concentra el 70 por ciento del mercado.
Lo cierto es que el panorama ayer era grave y donde había combustible, no se vendían más de 20 o 30 pesos por cliente. En la YPF ubicada en el Acceso Sur, al norte de Paso, en Luján, un cartel recibía a los automovilistas: "No hay gasoil por desabastecimiento". Lo cierto es que no había ningún combustible porque todas las mangueras estaban sobre los surtidores.
En la YPF Red Mercosur de Bandera de los Andes y Pellegrini (Guaymallén), tampoco había ningún combustible ayer a la siesta y los accesos a la zona de surtidores habían sido cerrados. Lo mismo pasaba unas cuadras más cerca del Centro, en la estación del ACA ubicada en Costanera y Bandera de los Andes.
En las otras redes acusaban el impacto. Así, en la Petrobras de calle Minuzzi, Daniel Molina explicó: "A nosotros nos abastecen normalmente. Lo que sucede es que la competencia al no proveer a sus clientes, nos obliga a vender más de lo habitual".
Lo mismo comentó Damián, encargado de la Shell ubicada en Costanera y Garibaldi: "Para nuestro cupo de clientes estamos bien, pero para la gente que viene de otro lado no hay. Hemos vendido 19.000 litros de gasoil en sólo dos días y la nafta se acabó hoy a la mañana".
Sin embargo, desde Repsol YPF aseguraron a Los Andes que ha aumentado la entrega de combustible en Mendoza durante el primer cuatrimestre del año y hablan de un 17,5% más en el caso de las naftas y 7% más en gasoil, comparados con el mismo período de 2007.
"Estamos entregando por arriba del crecimiento del mercado, tenemos los precios más bajos y somos el jugador mayoritario en la provincia", reiteraron voceros de la empresa, tras lo cual dejaron traslucir que el problema puede llegar a ser del resto del mercado y no de ellos.
Causas conocidas
En lo que sí coinciden todos es en que el problema reside en la falta de producción. "La demanda ha crecido por encima de la oferta. En consecuencia, no alcanza", comentó Ricci.
También desde las distintas estaciones converge la misma postura: "Están entregando la misma cantidad de combustible que el año pasado y el parque automotor ha crecido enormemente", sostuvo Jorge Silva de la YPF de Costanera y Morón.
"La producción, las refinerías están trabajando a full y eso es muy fácil de probar y el combustible no está escondido por ahí ni almacenado. La duda que podemos tener es si hay una parte que se exporta", aseguró en tanto Alejandro Jaliff, de Amena.
Lo cierto es que esta crisis se vive a días de que Repsol dispusiera el aumento de todos sus combustibles entre 7 y 8% y llevara los precios al mismo nivel que sus competidores. Pero esto pareciera no alcanzar, pues el objetivo de las petroleras sería, según vienen insistiendo fuentes del sector, internacionalizar el valor, es decir que el gasoil supere la barrera de los 3 pesos (cuando hoy ronda los 2,10) por litro y la nafta se ubique en el orden de los 4 pesos (cuando está a 2,70 en promedio). De darse esto, implicaría un incremento de 50 por ciento de base.
Estos bajos precios, según las compañías, desestimulan las inversiones y por eso hoy son casi nulas las tareas de exploración y todas se dedican a vaciar los pozos que explotan desde hace años, por lo que la producción cae progresivamente año a año mientras la demanda aumenta. "La única salida en es política a mediano y largo plazo que estimule la producción. Hace más de diez años que no se invierte en esto", aseguró Ricci. Informe: Laura Piastrellini y Anabel González
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