Sociedad Martes, 13 de febrero de 2018

Consternación y tristeza entre los vecinos y familiares de las víctimas del triple crimen

Muchas personas se agolparon frente a la casa donde ocurrió el hecho en Guaymallén.

Por Carla Romanello

Autos policiales, cintas de peligro y varias decenas de personas que no podían evitar su desconsuelo, rodeaban estaba mañana la vivienda ubicada en Barcelona al 100, del barrio Escorihuela de Guaymallén. Durante la madrugada dos mujeres y un menor fueron asesinados en esa casa. Pero lo que alertó a los vecinos fueron las llamas que provocó el agresor para intentar ocultar el crimen. El principal sospechoso fue identificado como José Patricio Molina, de 39 años, quien apareció muerto durante el transcurso de la mañana.

El hombre era pareja de Mayra Bueno (25) una de las fallecidas, junto a su hijo Lautaro Valentino Vega (7) y su mamá Mónica Outeda (51). Por lo que relataron vecinos, amigos y familiares presentes en el lugar, se conocían desde hacía unos 5 meses, pero era poco lo que sabían de él.

 

Rosa, suegra del hermano de Mayra, aseguró que la familia veía a Molina como una persona “no muy cuerda”. “Pero tampoco sabemos mucho porque cuando él se acercó ella se fue alejando de la familia”, manifestó. Rosa recordó que lo conoció personalmente hace unos cuatro meses y que no se presentó con su nombre real, sino como José Giménez.

Según comentó la fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, quien está a cargo de la investigación, les informó que el hombre tenía antecedentes graves y que luego de cometer el triple crimen se dirigió a la casa de su ex esposa a quien amenazó. “La chica está bajo custodia policial o con alguna medida similar”, precisó la mujer.

Muy distinta era la percepción que tenían de Molina las compañeras de Mayra del jardín María Madre, donde trabajaba. “Él se mostraba como una persona amorosa, muchas veces la llevaba al jardín en su auto”, relató Alejandra, una de las compañeras que llegó al lugar apenas se enteró del hecho.

Ella detalló que él asistió junto a Mayra a la fiesta de fin de año del jardín donde se los vio como una pareja normal. “Después a ella no la volvimos a ver porque se vinieron las vacaciones, pero nunca antes nos dijo nada malo de él”, remarcó. Tanto ella como las otras colegas de Mayra, hicieron un gran aporte a la investigación ya que le dieron a la justicia un video de la mencionada celebración en la que se puede ver el rostro del sospechoso.

Por su parte, María, una vecina, recordó que Mayra con su mamá y su hijo se mudaron al bario dos años atrás. “Estuvimos contentos con su llegada porque eran muy buena gente, muy tranquilos, no molestaban a nadie”, describió. Con respecto a Molina, dijo que lo habían visto varias veces llegar en su auto, pero desconoce si se había mudado con ellos. “Nunca escuchamos nada raro desde la casa, sólo anoche cuando me desperté por los gritos de otros vecinos alertando que se quemaba la casa”, precisó.