Opinión Martes, 3 de octubre de 2017 | Edición impresa

Unidos y tristes por la acción policial

Por Anna Cuenca - Especial para Los Andes de AFP

“Una unidad de gente triste”. A favor o en contra de la independencia, los catalanes expresaron ayer su aflicción tras la acción policial contra el referendo de autodeterminación prohibido, pero lejos de enconarse con el gobierno español pedían diálogo.

A la puerta de las oficinas, frente los quioscos de prensa, en las terrazas de los cafés y las colas del mercado, la preocupación estaba en todas las conversaciones un día después de que la Policía Nacional y la Guardia Civil recurriesen a la fuerza para impedir la votación.

Antoni Crespo, de 85 años, charla con un compañero en el patio de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona, donde este zapatero jubilado cursa un máster de Filosofía.

“Siento mucho dolor, mucha pena, mucha angustia, mucho desencanto, mucha preocupación por lo ocurrido”, dice este hombre que se reconoce independentista.

Las imágenes de agentes arrastrando a quienes les impedían cerrar los colegios, agarrando a algunos por los cabellos o golpeándolos con porras, se multiplicaban en los medios y las redes sociales.

“Aquello hirió el espíritu de este país, no quiero decir que fue una humillación porque esa es una palabra muy grave (...) pero de que estamos heridos, tanto los partidarios del 'sí' como los partidarios del 'no', estoy bastante convencido”, agrega Crespo. 

“Lo de ayer no tiene nombre, vergonzoso”, afirma por su parte Sergi Capell, de 50 años, patrón de un estudio de diseño y una agencia de comunicaciones, a las puertas del Real Círculo Artístico de Barcelona, donde se dispone a dar una conferencia.