Sociedad Sábado, 7 de octubre de 2017

Tras la prisión domiciliaria para la monja Kumiko, murió una ex alumna del Próvolo

Una joven de 20 años sufrió un ataque de epilepsia y falleció. "Murió queriendo declarar", aseguraron y cuestionaron a la Justicia.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

El viernes último, cuando habían transcurrido menos de 24 horas desde que el Ministerio Público Fiscal ordenara que se otorgue “de inmediato” la prisión domiciliaria a la monja japonesa Kumiko Kosaka (en cumplimiento al fallo de la Primera Cámara del Crimen del 5 de setiembre), una ex alumna del instituto religioso Antonio Próvolo falleció súbitamente tras haber sufrido una crisis epiléptica.

A. (según la inicial de su nombre) tenía 20 años, un hijo de 4 y había asistido al establecimiento donde por estos días se investiga la comisión de al menos 44 episodios de abuso sexual y corrupción de chicos sordos, episodios por los que están imputados Kosaka, 2 sacerdotes y 3 ex administrativos (entre otras personas).

“Por lo que nos ha comentado su familia, la chica tenía algunos antecedentes de crisis epilépticas, y al tomar conocimiento de que la monja Kosaka iba a salir de la cárcel para seguir con prisión domiciliaria, tuvo un nuevo episodio, y fue el último de su vida. A ello se suma que desde hacía varios meses estaba intentando declarar para contar lo que había vivido en el instituto, pero nunca se la recibió”, destacó Alejandra Berlanga, miembro del grupo de Padres autoconvocados de chicos y jóvenes con discapacidad y del colectivo para la restitución de los derechos de los sobrevivientes del Próvolo.

“Murió queriendo declarar, algo tenía para decir y nunca la recibieron”, destacó la mujer.

La acusación de Berlanga se refiere a la suspensión de las cámaras Gesell a testigos y presuntas víctimas, medida dispuesta luego de que la defensa de los acusados recusara a los intérpretes de lengua de señas. Incluso, el abogado de la monja (Carlos Varela Álvarez) destacó recientemente que dichos intérpretes estaban manipulando los testimonios de los denunciantes.

“Las declaraciones se vienen haciendo en condiciones de total vulnerabilidad, nosotros tuvimos que exigir que se reanudaran las cámaras Gesell”, destacó la mujer.

“Es inadmisible que le hayan otorgado la prisión domiciliaria a la monja Kumiko Kosaka, con las graves denuncias que tiene en su contra y con las pericias que no lo recomiendan. Es terrible el mensaje que está dando la Justicia con esto, sigue revictimizando a las víctimas, con todo lo que esto significa para la comunidad sorda”, siguió Berlanga.

“Kosaka debe volver a prisión, y el Estado debe brindar la asistencia y contención a los sobrevivientes de ese instituto del terror y a sus familiares”, agregó.

Uno de los abogados querellantes de la causa, Sergio Salinas (Xumek) también responsabilizó a la flamante resolución judicial de la situación.

“Las decisiones que ha tomado el Ministerio Público Fiscal a espalda de las víctimas al otorgarle la prisión domiciliaria a la monja Kosaka, incluso en contra de las pericias oficiales que no lo recomendaban, ha generado un clima de total desamparo en la comunidad sorda, siendo estas personas de una sensibilidad extrema. Esta situación ha llevado a que hoy haya una ex alumna del Próvolo menos, una chica que estaba dispuesta a contar lo que había vivido allí y no pudo hacerlo”, resumió Salinas.