Sup. Economía Domingo, 1 de octubre de 2017 | Edición impresa

Tras 2 meses buenos, cayeron las exportaciones de fraccionado

Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura indican que en agosto se vendieron casi 21,9 millones de litros, 8,8% menos que en 2016. Aunque algunos admiten cierto reacomodamiento de precios, para las bodegas los resultados de 2017 ya superaron

Por Miguel Ángel Flores Isuani - mflores@losandes.com.ar

El año empezó bien  para las exportaciones de vino fraccionado, pero le siguió un cuatrimestre negativo que vino a revertirse con el repunte de junio y julio. Sin embargo, de acuerdo a la estadística del INV, con 218.274 hectolitros colocados (o 21,8 millones de litros) las ventas volvieron a caer 8,8% en agosto, y así el acumulado de los primeros 8 meses del año cerró con 5,3%, datos que las propias bodegas exportadoras relativizan con números positivos en la mano.

Al discriminar por tipo de envase, la radiografía muestra que hasta agosto la botella se retrajo 3,8% (1,2 millón de hectolitros). El resto de los formatos, de menor incidencia en cantidades, registró mayores caídas, como el tetra (de 100,903 hls a casi 71 mil, cerca de 30% menos) y bag-in-box (suma 9.861 hectolitros 69,3% debajo interanual).

Un mercado estadounidense planchado para la oferta vitivinícola argentina, en parte como reacción a cierto reacomodamiento de los precios, es una de las razones que se escuchan en la industria a la hora de buscar explicaciones al contraste. Una industria que en agosto terminó de trasladar los costos de la temporada, muchos de ellos dolarizados, lo que para algunos consumió parte del oxígeno competitivo inyectado por el repunte del tipo de cambio.  

Así y todo, y al margen de la situación del vino a granel que no puede salir de una racha negativa prolongada, la performance del vino fraccionado argentino no parece tan dramática. Es que pese a los altibajos de 2017 ( para el INV los 3 únicos meses positivos hasta ahora fueron enero, junio y julio) roza 1,3 millón de hectolitros colocados en distintos países, suficiente para superar lo vendido en la época el año pasado, un ciclo que para todos fue complejo.

Agosto terminó de redondear 1.305.873 hls (130,5 millones de litros) exportados en los primeros 8 meses, contra casi 138 millones de litros acumulados en el mismo período del año anterior. Es decir, un resultado 5,3% más pobre si se compara con los 1. 379,635 que se despacharon en 2016, un porcentaje que incluso supera al que se había dado hasta julio (-4,3%). 

 

Estamos mal, pero vamos bien

A pesar de contrastar con las cifras, para los exportadores mucho tiene que ver el comportamiento de la demanda en Estados Unidos, que se redujo menos en valor que en volumen: -1% FOB, y -6% en cajas. Pero ninguna de las bodegas consultadas coincide con resultados negativos en el último mes, y, al contrario, hablan de mejores resultados en lo que va del año.

Para Cecilia Razquin, responsable del área de exportaciones de Catena, una de las firmas de mayor posicionamiento, “si bien hemos crecido, está bastante planchado en valor FOB y algo más en cantidad de cajas. Es un mercado que tiene un alto grado de madurez y resulta difícil vender al mismo ritmo, aunque así y todo a Argentina le alcanza para venderle más que Chile”.

Fuerte en el segmento de los U$S 60, Catena acredita un crecimiento del 18% interanual no exento de ajustes puntuales de precio en torno a los U$S 25 apoyados en la presencia que lleva décadas. “Siempre hay algún reacomodamiento de precios, al menos pequeños. No es sencillo decidirlo, pero existe lealtad con una marca establecida como respaldo”, analiza Razquin, apoyándose además en un 16% de suba en la facturación de Reino Unido (6% más de cajas vendidas).

Para completar el cuarteto predilecto para los varietales argentinos hay que agregar a Canadá (+ 5%), y Brasil que, después de la crisis de 2016, ahora reporta 35% arriba en volumen y, lo que más entusiasma, 36% mejor en valor FOB. 

Por eso, para la bodega que no se baja del top 3 de las principales exportadoras y de larga trayectoria en el país del norte, el año no pinta tan mal: el último mes logró crecer un 5% y la misma proporción en el acumulado, para romper la inercia de los dos últimos años en un par de puntos. Razquin se entusiasma con que el año siga con la misma tendencia. 

Desde Norton, el responsable financiero, Eugenio Oliveri, también ostenta datos que demuestran viento a favor, como un repunte de 2% en precios. Pero a la vez admite que las ventas "están debajo de las expectativas".

"Venimos 5% por encima del año pasado incluido agosto, y setiembre vino bien. Haciendo la salvedad de que 2016 no fue un buen año, hemos logrado mejorar mejor en volumen y algo más en valor, en lo cual tuvo incidencia un mix de precios más altos que, de todos modos, intentamos no mover tanto", argumenta el ejecutivo de la bodega de Perdriel, para quien el resultado fue 8% positivo el último mes pero “al menos 5% debajo de lo que preveíamos”.

En tanto, para Milton Kuret, gerente operativo de Nieto Senetiner,”no se observan situaciones demasiado llamativas. El comercio exterior tiene su lógica y a veces se da un tema de timming cuando algunas órdenes de compra pasan de un mes a otro. Por otra parte, pese a que hoy por hoy resulta complicado, es lógico intentar corregir los precios de venta en lo posible, algo que en el mercado interno se hace a costa de volumen y en el externo a veces exige determinadas condiciones”. 

Un año chato, con mejores resultados para el sector que apostó a despegarse de un piso de U$S 36 la caja. Así al menos lo resume Juan Carlos Pina, de Bodegas de Argentina, no sin divisar un horizonte más prometedor.

“El volumen no se modifica sustancialmente, pero los números dan bien porque la venta se concentra en la mediana y alta gama. Está bien desde el punto de vista individual. El problema es que al sector no le va bien porque no seguimos el modelo de Nueva Zelanda, de poco volumen y alto precio”, analiza Pina.

Desde su punto de vista, la coyuntura exportadora favorece a las zonas donde predomina la estrategia Premium que permite perforar U$S 40 fuera del país, como Valle de Uco. Esa selectividad provocó que en la última década cambiara el mix "no porque mejorara el precio promedio sino porque dejamos de exportar en segmentos más baratos. Por eso Chile nos aventaja en Brasil en al menos cuatro o cinco dólares”.

“Hoy por hoy, un vino de zona Este apunta a los U$S 25 la caja por un tema de productividad, al menos hasta que se vea el efecto de la reconversión en los próximos tres años. Mantenemos posicionamiento como país y, pese a los problemas de tipo de cambio, fletes y presión impositiva, la expectativa es mejor”.

La esperanza de repuntar se vale de las pobres cosechas de España e Italia y de medidas macro prometidas: duplicar los reintegros y compensar los U$S 0,30 que cuesta poner una botella en EEUU, 72% por encima de Chile y casi 20% del vino español.

 

Mercado interno: los precios superaron la inflación del año

La tensión con la demanda no alcanza a explicarlo, dado que en agosto los despachos cayeron 18%. Lo cierto es que los precios del vino en las góndolas ya acumulan una suba de hasta 36% en lo que va de 2017, con lo cual ya más que duplicaron al IPC mendocino y le ganan por varios cuerpos a la inflación proyectada para el año.

De acuerdo al relevamiento periódico de la Dirección de Estadísticas provincial, el mayor incremento acumulado se da en el segmento de varietales (Malbec o Cabernet), que entre enero y agosto pasaron de un promedio de $ 66,36 la botella a $ 90,37. Es decir, un salto del 36%, contra el 17% acumulado del Índice de Precios al Consumidor local.

Aunque también se ajustaron, los vinos de la franja de precios masivos lo hicieron en menor medida. El incremento fue algo inferior en los tintos básicos, que de algo más de $ 38 en góndola a principios de año, comenzaron setiembre en torno a los $ 45,13 según la última medición de la DEIE. O sea, un 18% hasta el último mes.

En el caso de los blancos, el ajuste resultó en un 31%. Así, de los $ 25,63 de enero ya cuestan en promedio $ 33,49 en góndolas.

"Se perdió casi una cosecha entera entre las últimas tres y la materia prima aumentó más del 100% este año. Sin embargo, muchas bodegas terminaron de cerrar los costos de la cosecha entre junio y julio, con lo cual los trasladaron en un agosto que resultó más "sufrido", analizó Kuret, de Nieto Senetiner, admitiendo lo preocupante de la caída del consumo el último mes.

Insumos dolarizados y traslado de una materia prima revalorizada son las principales razones que se escuchan de quienes toman las decisiones de cambiar listas a los puntos de venta, sean vinerías o supermercados.