Opinión Domingo, 1 de octubre de 2017 | Edición impresa

Tractorazo

La semana dejó a Cornejo una ratificación de respaldo nacional que no le viene mal en plena campaña. El acto en San Martín dejó interesantes lecturas políticas.

 


José Luis Toso -  jtoso@losandes.com.ar

En plena campaña electoral, no fue para nada menor el respaldo nacional que en la semana recibió la gestión de Cornejo. Comenzó con la visita del jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, funcionario clave de la gestión de Macri, y concluyó con el propio Presidente. Es justo incluir la presencia de Rodríguez Larreta ayer, con quien Cornejo firmó un acuerdo de reciprocidad principalmente orientado a lo cultural. 

Tanto Peña como Macri se encargaron de hacer público respeto y respaldo por el gobernador mendocino, sin margen para dudas u otras interpretaciones. Como Cornejo aseguró cuando decidió unificar elecciones: integrantes de un mismo proyecto político.

Macri se sintió cómodo en su rápida actividad del viernes. El acto de entrega de tractores a productores, en San Martín, tuvo la particularidad de haberse realizado en un departamento que hoy es considerado  fortaleza del justicialismo. Estuvo el intendente Giménez.

El anfitrión por Fecovita, Eduardo Sancho, es alguien que, a través del tiempo, supo estar al margen del día a día picante del peronismo. Fuerte señal, sin ninguna duda.

Reiteran en el entorno del Gobernador que hay de parte del Presidente “respeto y buen trato” permanente hacia Cornejo. “Lo escucha bastante”, dicen, cuando el mendocino opina sobre aspectos de la gestión nacional o de la relación con las provincias. La cantidad de visitas a Mendoza estarían confirmando esa postura.

Hay que tener en cuenta que el Presidente puso el foco en el mendocino desde hace varios años, cuando el proyecto presidencial del Pro comenzaba a tomar forma, época en la cual Cornejo era intendente de Godoy Cruz con buenos resultados en cuanto a la gestión y una proyectada imagen de buen administrador.

Ya en funciones, uno en la Casa Rosada y el otro al mando del Ejecutivo mendocino, las cosas no cambiaron sustancialmente; si hubo alguna diferencia como resultado del trajinar gubernamental, puede haberse atribuido más a recelos de colaboradores de uno. Nada entre Cornejo y Macri.

La proyección nacional del Gobernador es un tema no menor de cara a la segunda parte de su mandato. Es una posibilidad que potencia la poca expectativa en una reelección provincial supeditada a una reforma constitucional de casi imposible concreción.

¿Candidato a presidente o a vice? Si a Macri lo favorecen las legislativas del próximo domingo 22, la apuesta al proyecto reeleccionista en 2019 no tardaría en llegar. El propio Presidente no descartó esa posibilidad en declaraciones recientes. En esas condiciones y si la gestión de Cambiemos se consolida en los próximos dos años, pensar en una competencia interna por la postulación presidencial parece algo difícil de concretar desde el seno de la coalición gobernante. Es ahí cuando la estrategia por ocupar el segundo lugar en la fórmula de 2019 crece para el gobernador de Mendoza en base a los elogios que públicamente su desempeño genera de parte del Presidente y sus cercanos, como Peña. 

Comentan que dicha proyección al ámbito nacional “está latente y es parte de una decisión que se puede llegar a tomar porque realmente se puede dar. ¿Cómo y cuando? Eso se verá...”, aseguran haciendo clara referencia al innato olfato de estratega que tiene el titular del Ejecutivo local. No resulta desatinado pensar así porque una segunda gestión consecutiva de Cambiemos debería tender a consolidar a este espacio por sobre las fuerzas partidarias que le dieron origen, en especial el radicalismo, que fue columna vertebral en las provincias, y el macrista Pro, que puso las figuras con imagen de cambio que reclamaba la ciudadanía y que ningún otro partido de la coalición tenía.

En esa amalgama, que hasta puede ser la base de un nuevo movimiento político en el país, podría insertarse fuertemente la figura de Cornejo, que tiene la ventaja de poseer una imagen nacional mucho más potente que otros competidores radicales más limitados a ser sólo fuertes referentes en sus provincias.

Cornejo no se arrepiente del camino que eligió hasta ahora. Si bien en su entorno sostienen que su proyección nacional no se dio en estos primeros dos meses de gobierno porque debió dedicarse al plano local, para poner a la provincia en caja, lo cual es cierto, también hay que advertir que su primera apuesta fue insistir, como tanto otros que lo antecedieron, en la intentona reeleccionista que la férrea Constitución mendocina no permite con facilidad. Pero hay otro argumento al que recurre el Gobernador y que es correcto: insertarse en el escenario nacional le hubiera significado descuidar la gestión local ante la necesidad de mayores contactos y viajes con la gran urbe porteña, donde se cocina el poder. “El prestigio que Alfredo tiene, en un amplio porcentaje, se debe a su buena administración en Mendoza, que trasciende y se reconoce en Buenos Aires. Si se hubiera apurado por estar en la liga mayor inevitablemente hubiera descuidado la provincia”, comentó un colaborador que comparte horas de discusiones con Cornejo.

En cuanto a la campaña hacia las legislativas, destacan en el frente oficialista que el Gobernador seguirá recorriendo los territorios departamentales (propios y ajenos) para “mostrar lo que se está haciendo” en compañía de los intendentes o de referentes en los lugares donde hay jefes municipales del PJ.

Dicen en el cornejismo que por ahora no hay encuestas que mostrar (las hay pero para consumo interno), pero existe la convicción de que los porcentajes serán más amplios que en las PASO del 13 de agosto. 

En realidad, en el oficialismo piensan más allá del 22 de octubre y se preocupan por la oposición que tendrán a partir de la renovación de la Legislatura que surja del actual proceso electoral. Consideran que la foto de unidad que mostró el justicialismo (frente Somos Mendoza) después de las primarias no es del todo creíble, o que no refleja el verdadero clima interno del justicialismo. De todos modos, esa sensación de que el PJ local puede quebrarse, como ya ocurre a nivel nacional por la reacción interna contra el kirchnerismo, no está del todo asegurada aquí, porque las primarias demostraron que ningún sector por sí solo sobresale y todos se necesitan. El tiempo dirá.