Opinión Lunes, 5 de marzo de 2018 | Edición impresa

Todo aborto provocado es homicidio - Por Eduardo Cattaneo

La cifra de 500 mil abortos por año fue inventada por el doctor Ginés González García.

Por Eduardo Cattaneo - Vida Más Humana V+H @ercattaneo

Los abortistas, para desacreditar a quienes estamos a favor de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, suelen decir que nuestros argumentos son de orden religioso y los suyos, de salud pública.

Ésta es la primera mentira y para eso me limitaré a la opinión de la Academia Nacional de Medicina: “La vida humana comienza con la fecundación, esto es un hecho científico con demostración experimental.

En el momento de la fecundación, la unión del pronúcleo femenino y masculino dan lugar a un nuevo ser con su individualidad cromosómica y con la carga genética de sus progenitores. Como consecuencia, terminar deliberadamente con una vida humana incipiente es inaceptable. Representa un acto en contra de la vida”. 

La segunda mentira, que es en realidad un conjunto de mentiras, tiene que ver con los números y supuestas estadísticas (falsas), que tienen el objeto de hacer creer a la gente que el aborto es una práctica más extendida de lo que es en realidad y atemorizar respecto a las consecuencias de que el aborto sea clandestino.

No es cierto, no puede serlo en un país que tiene 650 mil nacimientos por año, que se realicen 500 mil abortos por año. Recordemos que esta cifra fue inventada por el doctor Ginés González García (ex ministro de Salud de la Nación) y nunca pudo ser demostrada.

No podemos saber cuál es la cifra real, porque justamente se producen en la clandestinidad pero, teniendo en cuenta la tasa de nacimientos, este número es imposible.

No es cierto, y esto sí se puede demostrar, que se produzcan 500 muertes de mujeres, a causa del aborto, por año en la Argentina. La última cifra oficial de la Dirección de Estadísticas de Salud es de 2016 y asciende a 43 muertes (sin distinguir entre las producidas por abortos espontáneos y las relacionadas con abortos provocados).

Sólo sabemos que la cantidad de muertes maternas por aborto no supera las 43 por año. Claro que, atendiendo a la dignidad de la vida humana, 43 muertes son demasiadas, pero a éstas se deben sumar la cantidad de niños por nacer que mueren con cada aborto, incluso los que no tienen como consecuencia la muerte materna. 

Hablando de muertes maternas, los partidarios de aborto suelen omitir algunas muertes que suelen producirse fruto de abortos realizados bajo la actual normativa despenalizadora, como el caso de Keyla Jones, muerta el 6 de diciembre de 2016 por haberse realizado con misoprostol por parte de una médica diplomada, en un hospital público.

Bernard Nathanson (médico estadounidense que realizó miles de abortos y dirigió la mayor clínica de abortos de EEUU) reconoció, al convertirse luego en un defensor de la vida, que se utilizaba la mentira para intentar obtener la legalización del aborto.

Este médico produjo aquel famoso video llamado “El grito silencioso”, disponible para todos en Internet, donde reconoció las previas mentiras y aceptó que la vida humana comienza con la fecundación y que todo aborto provocado es un homicidio. 

En resumen, nadie puede negar seriamente, con datos científicos, que la vida humana comienza con la fecundación y que, por lo tanto, todo aborto provocado es un homicidio.