Mundo Miércoles, 14 de febrero de 2018 | Edición impresa

Terminó el Carnaval de Río, crítico como nunca

El clásico brasilero se tiñó duras críticas a la clase política, la violencia y los casos de corrupción.

Por Agencia AFP

Ratas con maletas llenas de dinero, traficantes asaltando turistas, negros siendo discriminados... los desfiles del Carnaval de Río de Janeiro cerraron una de sus ediciones más políticas con una fuerte crítica a la corrupción, la violencia y la ola conservadora en Brasil.

“Oh patria amada, ¿por dónde andarás? Tus hijos ya no aguantan más”, repetía el samba de Beija-flor, la escuela que se encargó de cerrar con esas imágenes los dos días de espectaculares desfiles en el Sambódromo en el que fue, sin duda, el más crítico de los 13 que se vieron.

Inspirada en la figura de Frankenstein, novela que cumple 200 años, la escuela de Nilópolis quiso ilustrar el “monstruo” corrupto, abandonado e intolerante en el que, desde su punto de vista, se ha convertido Brasil.

Y no dejó títere con cabeza.

La intolerancia racial, religiosa y sexual también tuvo espacio en este duro y teatralizado desfile de Beija-Flor, que contó con la participación estelar de la cantante drag queen Pabllo Vittar en un carro a favor de los derechos LBGT en este país a la cabeza mundial del asesinato de transexuales.

El show final de Beija-Flor puso los pelos de punta a los más de 70.000 espectadores en el Sambódromo, que también vibraron con los coloridos desfiles de Portela -la vigente campeona junto a Mocidade- y de la “furiosa” Salgueiro y su homenaje a la mujer negra.

El presidente conservador Michel Temer apareció retratado como un vampiro corrupto por Paraíso de Tuiuti, mientras que Mangueira, una de las escuelas más tradicionales, lanzó varios dardos contra el alcalde evangélico de Río, Marcelo Crivella, a quien acusa querer aguar la fiesta del carnaval por sus convicciones religiosas.