Opinión Domingo, 8 de octubre de 2017 | Edición impresa

Terminando mejor de lo esperado (con peros)

Mariano Devita - Fundación Mediterránea Ieral

Por Redacción LA

Los últimos datos publicados por el Indec sobre las cuentas nacionales muestran una mejora de la actividad económica de Argentina. La economía recuperó gran parte de la caída de 2016, alcanzando el PBI promedio de 2015, aunque todavía falta un pequeño trecho para que la recuperación sea total.

La economía acumuló una expansión del PBI del 2% en el transcurso del primer semestre, registrando 0,7% únicamente en el segundo trimestre. Si la economía sigue así, el año terminaría con un crecimiento en torno al 3% anual, algo por encima del consenso del mercado (REM), que lo ubica en 2,8%.

Como hay que esperar algún tiempo para los datos definitivos, algunos indicadores parciales del nivel de actividad, junto con los resultados de las PASO y la mejora en algunos indicadores de confianza en el gobierno y del consumidor (Universidad Torcuato Di Tella), hacen dable suponer que la economía siguió la tendencia del segundo trimestre. De esta manera terminaríamos mejor de lo esperado.

Desagregando por componentes de la demanda

Los números muestran que el consumo privado y la inversión fueron los componentes más dinámicos, anotando un crecimiento para la economía de 3,2% (1,8% y 1,4% respectivamente). A su vez, el consumo público no aportó, mientras que el sector externo restó cerca de 2,5%, lo que da el total de 0,7% que decíamos antes.

Por el lado del consumo, fue determinante que los salarios comenzaran a recuperar terreno frente a la inflación, la mejora en el nivel de empleo y el buen dinamismo de los préstamos personales.

Si bien la inflación sigue siendo alta, la mejora en los salarios reales continuaría en el cuarto trimestre porque la inflación no ha aumentado (los precios siguen subiendo pero no aumentaron su ritmo de escalada), no hubo suba de tarifas, ni tampoco hubo problemas en el mercado laboral. Por lo tanto, esperamos que el dinamismo del consumo para el cuarto trimestre continúe a un ritmo similar al que traía.

De hecho, un indicador que avalaría esta dinámica es la recaudación del IVA-DGI, creciendo por encima de la inflación en los últimos tres meses.

Un punto en contra para el consumo es que si hacia finales de año hay aumentos en las tarifas, la fuerza que ha tenido hasta ahora podría disminuir. Con esto, el aporte del consumo al crecimiento podría ser menor en el último trimestre de este año.

Por el lado de la inversión, se puede decir que la dinámica también ha sido buena. Este comportamiento se explica tanto por la evolución de la construcción como por la adquisición de maquinaria y equipos por parte de las empresas. En términos interanuales, la inversión creció a un ritmo total del 7,7% y cerca de la mitad de este crecimiento se debe a la construcción. La otra mitad proviene de los bienes importados que se usan para producir.

Cabe comentar al respecto que si bien el ritmo de crecimiento de la inversión es bueno, el componente de las mismas debería equilibrarse. Las inversiones en construcción son buenas en tanto que pueden tener un efecto multiplicador (de la mano de la construcción pueden crecer otros sectores) y también son buenas para el empleo.

Sin embargo, necesita ser complementada por más máquinas y equipos, en función de avances firmes en la productividad. Estos avances son importantes porque permiten capitalizar parte del crecimiento de las inversiones de cara al futuro.

Como se dijo antes, el sector externo restó, pero su dinámica está dando una señal de luz amarilla. En el mundo, nuestras exportaciones vienen siendo menos valiosas en términos de nuestras importaciones. Es decir, si antes vendíamos una tonelada de soja e importábamos una de máquina, ahora necesitamos vender más de una tonelada de soja para importar la misma máquina.

Probablemente esto sea así por los altos costos en dólares en nuestro país. Sin embargo, se deberían generar presiones para que el tipo de cambio real suba y así equilibrar las cuentas.

Como hay un fuerte endeudamiento externo derivado del déficit fiscal, y las tasas de interés fijadas por el banco central en su lucha contra la inflación son elevadas, se generan presiones en sentido contrario y es por eso que no hay cambios significativos en el tipo de cambio real. Así, las importaciones vienen subiendo a un ritmo muy superior a las exportaciones, generando un déficit comercial muy abultado.

De hecho, la dinámica de la balanza comercial actual es muy similar a la que tenía antes de que el gobierno anterior pusiera el cepo cambiario. Por supuesto que las diferencias entre los dos gobiernos son enormes y, por lo tanto, nada hace suponer que van a cambiar las reglas de juego. Pero este comportamiento de las cuentas externas hace que la trayectoria de la macro sea más dependiente del financiamiento internacional.

Cuanto más dependiente seamos del financiamiento externo, más difícil es que el consumo y la inversión mantengan su dinámica y que la economía en su conjunto mantenga su ritmo de crecimiento en el mediano plazo.

 

En síntesis

Los últimos datos disponibles son positivos respecto del ritmo de recuperación de la economía. Tanto es así, que las perspectivas para este año son mejores de lo esperado en materia de actividad económica.

Sin embargo hay que pensar en los desafíos a futuro. El consumo ha mejorado y no se esperan grandes cambios para lo que queda del año, aunque puede perder un poco de fuerza hacia el final.

El sector externo está en una situación dudosa a mediano plazo. Ligado a esto, la inversión tiene un muy buen ritmo, pero si existen dudas respecto de la dinámica de la economía a mediano plazo, también se presentan dudas respecto de las inversiones. Si el contexto externo se complica y el financiamiento del resto del mundo se restringe, este dinamismo podría resentirse.

Asimismo, es clave que la inversión genere aumentos en la productividad de la economía para que las tasas de crecimiento actuales sean sostenibles en el largo plazo y la economía argentina no dependa tanto del resto del mundo.