Sociedad Viernes, 12 de enero de 2018

Tatuajes: la tendencia que aumenta cada verano

Hace una década, tatuarse seguía siendo un tema tabú. Hoy los famosos se animan a más y contagian. Cuidado con los tatuadores truchos.

Por Bárbara Del Pópolo - bdelpopolo@losandes.com.ar

En verano los tatuadores perciben un aumento en la clientela, sobre todo de "primerizos" que buscan adornar alguna parte de sus cuerpos para lucirlos en la playa o en la pileta, y este es un fenómeno que crece año a año. Tanto así que, mientras que en invierno se hacen de 1 a 3 tatuajes diarios, en verano el número crece hasta 7. 

Pero no es lo único que ha cambiado, 15 años atrás los tatuajes eran un tema tabú, de acuerdo con Juan Pablo Mahía, dueño de Flow Tattoo, y hoy han dejado de ser un problema en muchos ámbitos, incluso en el laboral, en donde muchas veces es el jefe quien está tatuado.

Para que dejara de ser un tema cruzado por prejuicios pasaron muchos años, se extendió la cultura del tatuaje, y comenzó a verse como algo común entre los artistas. "Hoy, Marcelo Tinelli tiene tatuajes y con él, los hombres dejaron a ser mal vistos por llevarlos", señaló.

"Hubo un montón de chicas que se tatuaron todo el cuerpo antes de Candelaria Tinelli, pero cuando ella se lo hizo muchas más quisieron", comentó Mahía.

"Tatuarse es un tema de acá (la cabeza, la mente), no hay nada más tuyo que tu cuerpo y es una forma de reafirmarlo", apuntó el tatuador. 

Y las razones por las que la gente decide llevar una estampa por siempre en alguna parte de su cuerpo varían, pero en muchos casos son para hacerle un homenaje a algún ser querido o por un fin estético. Tanto en el primero como en el segundo, la persona espera que lo que se imprima en la piel quede bien.

Entre quienes se tatúan por perseguir un fin estético, están los que han sido influenciados por artistas y famosos, y son quienes piden "diseños similares a" o incluso el mismo que se hizo la persona de referencia. 

"Quien se tatúa en verano lo hace para que se le vea, y eso ha hecho que cambiemos la forma de trabajar, antes empezábamos una manga por el hombro, hoy nos piden por la mano y a veces ni llegan hasta el hombro", agregó Mahía.

Tatuajes de verano

En verano se hacen muchos más "diseños de moda", que imágenes originales, es así como se pueden ver muchas más frases hechas como "soltar", o símbolos de infinito, flechas, relojes con rosas o brújulas. 

Y aunque se trata de impresiones en la piel que tienen todas un factor común, el tatuador intentará buscarle un nuevo giro para que se acerque más a los gustos del cliente.

Pero también en verano se cometen las mayores equivocaciones, y según Mahía, para los tatuadores el invierno comienza "arreglando los desastres del verano" (en una proporción de hasta el 50% de los trabajos que hacen). 

Si bien es mejor no exponer la piel a ningún tipo de heridas en verano, ya que está más propensa a posibles infecciones -y el tatuaje, aunque controlada, es una herida-, si la persona se ha decidido a hacerlo y no quiere esperar, existe una serie de recomendaciones a seguir:

-Hacerlo al menos 15 días antes de irse de vacaciones -de ser posible 1 mes antes-;

-no exponer la herida al sol ni al agua (no sumergirse);

-y durante toda la vida, cubrir el tatuaje con protector solar de un factor igual o superior a 80.

Cuidado con los tatuadores "truchos"

La primera forma de diferenciar a un artista de un improvisado es el lugar en el que tatúa, la limpieza y las certificaciones de la municipalidad y la provincia son imprescindibles. Las licencias de los locales se renuevan cada un año y los cursos de capacitación obligatorios, cada cinco.

El precio también podría ser una pista. Mahia contó que un retrato le toma por lo menos 6 horas de trabajo directo y otras 3 horas de preparación, por lo que no los hace por menos de $6.000, y se ha encontrado con pares que los hacen por $1.000 o $2.000. 

Lo mismo sucede con los 2x1, un nombre puede costar entre $600 y $800, y si se ofrece algo mucho más barato, se recomienda ver fotos, conocer el trabajo del artista al que se le va a prestar el cuerpo y cerciorarse de que la limpieza del lugar en el que trabaja y de sus herramientas, sea una prioridad.

Los tatuadores están obligados a trabajar con una empresa de residuos patológicos. Esto ofrece una garantía de que no se usarán las mismas agujas para distintas personas y que todo el instrumental será tratado como es debido.