Arquitectura Domingo, 25 de marzo de 2018

Seguridad, eficiencia y modernidad en comisarías

Entre el conjunto de obras públicas que la provincia impulsó a mediados y finales de la década del ´30 se destacaron tres edificios.

Por Arq. Graciela Moretti, Mgter. en Historia de la Arquitectura y el Urbanismo latinoamericanos.

Ubicados en Junín, Rivadavia y Alvear, fueron obra de los arquitectos Manuel y Arturo Civit.

Se trató de las “Jefaturas Políticas” que el gobierno provincial ubicó frente a las plazas departamentales de los municipios de Junín, Rivadavia y General Alvear. Esta denominación tuvieron hasta 1945 aproximadamente, los espacios que la Policía de Mendoza destinaba a las cabeceras departamentales.

Con la realización de las obras en estos tres departamentos alejados de la capital, el Estado provincial intentaba demostrar la eficiencia y modernidad, en este caso a través de locales destinados a brindar seguridad a la comunidad. Sin dudas, para su tiempo la aparición de las tres comisarías en las cabeceras departamentales constituyó toda una novedad tanto para la zona Este como para el oasis Sur.

En cuanto a la construcción propiamente dicha, en un primer momento se iniciaron las obras de las jefaturas de Junín y General Alvear, continuándose luego con la de Rivadavia, local que finalmente se inauguró el 23 de agosto de 1941 durante la gestión del gobernador Adolfo Vicchi.

Los edificios en cuestión -que en algún momento además se los conoció como “Departamental de Policía”- albergan actualmente a las comisarías 13° (Rivadavia), 14° (Alvear) y 19° (Junín) de la Policía de Mendoza y fueron proyectados por los profesionales de la Dirección de Arquitectura de Mendoza, organismo que en ese período fue conducido por los arquitectos Manuel y Arturo Civit.

La imagen expresiva de las obras respondió al lenguaje racionalista que los autores ya habían utilizado para varios edificios realizados por el Estado como el Barrio Cano, la Casa de la Madre Obrera, el Hospital Central, el balneario de Playas Serranas y las escuelas Daniel Videla Correas y Justo José de Urquiza, entre otros. Por ser íconos de la arquitectura moderna en el país y obras pioneras en la región, los tres últimos edificios mencionados fueron declarados el año pasado como Monumentos Históricos Nacionales (Decreto 624/2017).

El planteo funcional de las Jefaturas Políticas demandó por parte de equipo de proyecto un análisis profundo para conocer la organización de la policía en aquel momento. El organismo tenía y actualmente conserva la siguiente distribución interna, a partir de dos tareas fundamentales: una pública y una privada. Para ambas se requerían espacios y sitios acordes a su desarrollo. La zona pública para realizar los trámites administrativos, denuncias y certificaciones y la zona privada, destinada a los procesamientos legales. Por ello en cada obra se contabilizaban los siguientes espacios, tal como se advertía en los planos de proyecto: hall de ingreso y atención a los ciudadanos, oficina de guardia, dependencias del sub comisario y comisario, oficinas de secretarios, oficina de delitos, oficina de contravenciones, sala de radio, peluquería, archivo – depósito, sala choferes, sala academia, cocina / comedor, dormitorios / gimnasio, deposito seccional, plaza de armas (patio interior), calabozos, (celdas de incomunicados y comunicados) y cocheras.

Por ser parte de una serie valiosa dentro de las tipologías de obras públicas locales, estas construcciones -todas realizadas en terrenos en esquina- forman parte no sólo del paisaje urbano municipal sino también del patrimonio arquitectónico del siglo XX mendocino. Los edificios son piezas fundamentales de la producción moderna en la provincia tanto por su emplazamiento como por la resolución arquitectónica de los conjuntos. A través de una estratégica localización, frente a las plazas y próximas a su vez a los “Palacios Municipales” o Intendencias, el conjunto de Jefaturas Políticas diseñadas por los Civit consolidó la presencia del gobierno provincial en cada zona.

El pequeño retiro que cada edificio posee denota el manejo espacial de los proyectistas al incorporar un pequeño jardín en el ingreso, para integrar la plaza con el edificio. Dicho atrio estaba presidido por un mástil escultórico con remate en estilo náutico. Por otro lado, el volumen más destacado de las comisarías es la caja vidriada de escaleras situado en la esquina y que oficia de rótula o cuerpo de unión entre los volúmenes principales. Este elemento es el de mayor riqueza morfológica y marca además el punto más alto del edificio. En conclusión, el perfil moderno de los volúmenes racionalistas de la serie de comisarías, de sobria construcción pero a su vez con grandes ventanales, favoreció en esa idea de transmitir una imagen de transparencia, solidez y eficiencia de la institución.

Nota: este artículo forma parte de una investigación solicitada en 2008 a la autora por parte de la Prof. Florinda Seone (Diputada Provincial de Mendoza) para la puesta en valor de las comisarías estudiadas (Expte. 55.299).