Más Deportes Viernes, 13 de octubre de 2017 | Edición impresa

Roberto Rojas: “El billar, es todo para mí”

El mexicano es un maestro campeón mundial.

Por Redacción LA

El 17 de junio de 1970 se disputó el denominado “Partido del Siglo” entre Alemania- Italia, en una de las semifinales. Roberto Rojas tenía 16 años y se metió como pudo a un salón de billar de la ciudad de México.

“En ese tiempo los salones de billar eran los únicos que contaban con TV a color, así que me metí y en el entretiempo empecé a tocar las bolas con las manos y un señor de edad me vio y me enseñó esta pasión que tengo que se llama billar. Desde ese momento hasta hoy nunca dejé de practicar este deporte”, cuenta Roberto, 40 y pico años después de ese momento. La anécdota es que Roberto se quedó trabajando en el lugar. “como era menor de edad en México no te dejaban pasar al sala de billar, así que estuve como cinco años haciendo la limpieza del lugar para poder entrenar, hasta que cumplí los 21.”

El escenario es el salón el Establo. “hace una semana tuvimos un torneo internacional acá, y me invitó mi amigo Mateo González a competir”. Al torneo que se refiere, el ‘Mago de Marfil’, como lo bautizó la prensa a Roberto, es la competencia donde el mendocino Raúl Legrotaglie obtuvo el primer lugar.

“La exhibición de mañana (por hoy), es de nivel artístico, donde desarrollo los tiros más complicados que hay en la carambola”.

Rojas fue campeón Mundial de la especialidad de fantasía. “Luego de salir campeón me retiré y solo voy a lugares por invitación  y mi finalidad es mostrar al público la belleza de este deporte”, dice el campeón, que dicta clases de billar y que también tuvo salones y organizó un par de mundiales en tierras aztecas.
L

uego Rojas puntualizó: “En Argentina en general está repuntando la actividad. En este país,  hubo maestros de la disciplina como los hermanos Navarro, Roberto Tripar y Luis Oyarzabal y veo que en Mendoza en particular hay muchos adeptos y tienen muy buenas mesas. El billar no es un deporte de vagos, porque precisa paciencia y tesón para practicarlo. Es más se inició entre la realeza de Francia en 1700”.