Arquitectura Viernes, 22 de diciembre de 2017

Recuperar el patrimonio arquitectónico: desafíos y estrategias

El patrimonio histórico es aquel heredado de generaciones pasadas y forma parte de la memoria colectiva y de la identidad cultural.

Por Arquitecto Carlos A. Grisolía, Director de CETArq

Tal patrimonio requiere de una gestión dirigida a resguardarlo de aquellos intereses particulares que tienden a ponerlo en riesgo. En función de ello es responsabilidad del Estado dirigir procesos para su adecuada gestión, involucrando a la ciudadanía y al conjunto de actores que intervienen.

Estas acciones deben entenderse como estrategias diferentes y versátiles para su resguardo. Preservar la identidad histórica y cultural de un lugar con historia, no implica convertirlo en “museo urbano”. Conservar un área de valor patrimonial por su paisaje natural no implica necesariamente prohibir el desarrollo de nuevas actividades. Recuperar edificios históricos puede ser una acción en vano, si no se consideran los usos futuros y posibles de esos edificios.

En las últimas décadas las ciudades han experimentado nuevos procesos de desarrollo. Por una parte, la expansión en la periferia, mediante la reproducción de dos formas de ocupación del suelo: las urbanizaciones cerradas y los asentamientos informales. Por otro lado, la jerarquización de los centros urbanos, un proceso de retorno a la ciudad construida, en donde los elementos patrimoniales asumen un rol vital en la dinámica urbana. Esta interacción brinda una participación importante en el desarrollo del turismo local y en la atracción de actividades recreativas, culturales y comerciales.

Si bien, la dinámica de cambio de las ciudades es inevitable, reemplazando las viejas construcciones por nuevas edificaciones más adecuadas al “modus vivendi” de la población, no deja de ser un desafío para las instituciones, los profesionales de la arquitectura y el estado regulador, el crear normas que promuevan el mantenimiento y la rejerarquización de aquellas obras con rasgos arquitectónicos sobresalientes, que aún insertas en áreas donde el valor de la tierra, por sus características tanto de accesibilidad, infraestructura y cercanía con centros comerciales e instituciones, son una tentación para los desarrolladores inmobiliarios, que por intereses económicos básicamente, desprecian el valor intrínseco de una obra de arquitectura con historia.

Mediante la creación de mecanismos de financiamiento, de cooperación y de fortalecimiento institucional, es posible alcanzar una actuación estratégica y sustentable.

Algunas acciones podrían ser:

Otorgar valor a los elementos naturales y culturales, recuperándolos para la sociedad que los construye y valora como acervo de la historia y como parte de la memoria colectiva.

Plantear la gestión del patrimonio como un proceso de su desarrollo sustentable, incorporando una mirada integral en la que totalidad sea más completa que la suma de las partes.

Es necesario, previo a cualquier acción a tomar, realizar un diagnóstico como primer paso para conocer qué y cómo se valora, cuáles son los procesos mediante los cuales se incorpora identidad al colectivo social, qué es lo que realmente puede ser considerado patrimonio, cuáles son sus problemáticas, las amenazas y desafíos a los que se enfrenta.

Es una obviedad decir que cada uno de los actores de la problemática conoce, interpreta y analiza al patrimonio desde sus propias lógicas e intereses; con lo cual la articulación entre actores es una tarea delicada que requiere de un proceso que permita arribar a consensos sobre los lineamientos y los modelos de la gestión. Podría expresarse alguna idea al respecto mediante una convocatoria a analizar la temática a todos los actores y llegar finalmente a una propuesta integradora.

Los desarrolladores inmobiliarios representan la principal fuente de inversión en el territorio y tienden a ser insensibles a soluciones arquitectónicas innovadoras para la preservación del patrimonio histórico, los propietarios responden en general a su interés personal, aunque pocas veces resultan compensados por la preservación de sus inmuebles en resguardo del interés público;  y finalmente el Estado que es el organismo de control de los indicadores urbanísticos que regulan la preservación y planifican su gestión, debe ser el ente rector aquel que tiene el poder de decisión.

Finalmente, parecería que a los ojos de la sociedad en general, de cierto sector de las autoridades, e incluso de aquellos profesionales con incumbencia en el tema, aparece como un tema secundario, con muy baja prioridad y casi como un hecho banal a los ojos de los que tienen poder de decisión. Sin embargo, aquellas ciudades que rescataron y mantuvieron el patrimonio arquitectónico para sí, y pusieron en valor las antiguas construcciones que aún se conservaron, hoy son la principal atracción para las masas turísticas de todo el mundo.

Tarea ardua y desafiante, pero con una alta devolución para sumarle identidad a cada ciudad o territorio.

Agradecimiento especial al Dr. Mg. Arquitecto Guillermo Tella por su aporte.