Turismo Domingo, 3 de diciembre de 2017 | Edición impresa

Puerto Deseado: mucho más que una cara bonita

Paseos embarcados para ver a los divertidos pingüinos de penacho amarillo.

Por Redacción LA

La ciudad santacruceña tiene el privilegio de disfrutar de cerca a los penachos amarillos que, como cada año, llegan a anidar y multiplicar sus familias. Sin embargo existe además un importante reservorio histórico y cultural, paisajístico y gastronómico para explorar.

La pequeña ciudad pesquera, al noroeste de la provincia de Santa Cruz, se convierte en el atractivo para toda la familia con la llegada paulatina de los simpáticos ejemplares de la fauna marina.

La costa, transformada en gigantescas pingüineras, comenzó a poblarse de estos peculiares "pájaros niños", de espaldas negras y pecheras blancas, que no pueden volar y sí, en cambio, nadan con la habilidad de los peces.

Se trata de una colonia de aproximadamente 30 mil entre los de penacho amarillo y de Magallanes, que nidifican y cuidan a sus crías en Isla Pingüino, una de las áreas naturales protegidas por la provincia de Santa Cruz, ubicada a unos 20 kilómetros del centro urbano y accesible con una breve y vistosa navegación.

 La Reserva Isla Pingüino es la única colonia del hemisferio sur, donde el turismo tiene la gran posibilidad de conocerlos en su hábitat natural. Allí se ven a unos 2.000 pingüinos de penacho amarillo, que conviven con los casi 30 mil de Magallanes en la nidificación y cuidado de sus crías.

Búsqueda del mejor hogar: Los días que median entre la llegada del grupo y la postura de los primeros huevos, los pingüinos se dedican a la búsqueda y acondicionamiento de los albergues. Las parejas ya consolidadas localizan el viejo nido y se ocupan de remozarlo. Las parejas nuevas buscan un buen sitio para cavarse uno. Los pingüinos suelen mantener su pareja a lo largo de sus vidas.

Aventura y adrenalina: Uno de los principales atractivos de Puerto Deseado es contar con la única ría de Sudamérica, que tiene 42 kilómetros de extensión. 

El cauce natural del río Deseado que, al retirarse los glaciares hace 10 millones de años, fue invadido por el agua del mar, muestra un paraje de características únicas.

Su descubrimiento fue casi por casualidad, alrededor de 1520, por Hernando de Magallanes en su travesía de circunvalación en busca del ansiado paso hacia el océano Pacífico. 

 

 

El marino inglés Thomas Cavendish, le dio su nombre, en honor a su nave capitana, el Desire, y hasta el padre de la teoría de las especies, Charles Darwin, le dedicó unos cuántos párrafos a la desolada e inmensa majestuosidad del paisaje. Excursiones en kayak hacia una de las comunidades más grandes del mundo donde conviven los pingüinos con distintas aves migratorias.

Hoy, convertida en reserva natural, el área comprende el sector delimitado por la totalidad de la ría Deseado, desde el Cañadón Giménez, pasando por Cañadón Torcido, islas Quiroga y de los Pájaros (donde habita una gran colonia de pingüinos de Magallanes) y la isla Larga hasta el sector denominado Paso Marsicano.

Para recorrer la costa: Las posibilidades de recorrer la costa son varias. Los circuitos incluyen bicicleteadas e itinerarios náuticos, los más recomendados para poder apreciar la monumentalidad del paisaje, que se combinan con caminatas y navegación. La costa norte de la ría es la que presenta la mayor cantidad de atractivos, por su topografía.

Recorridos de trekking, de distinta dificultad, invitan a adentrarse en la aventura. Cerca de la desembocadura, se llega a Roca Leona, una zona que permite la visita a las cuevas del Indio y de los Leones, frente al mar, y llegar a Punta Cavendish, un excelente punto panorámico donde es posible observar la entrada de la ría y al sur, la isla Pingüino, única reserva de pingüinos de la especie penacho amarillo.

Dos de las principales actividades que se llevan a cabo en sus aguas son el cruce a nado y la bajada de la ría. La primera se realiza en enero y corresponde al cruce a nado, ida y vuelta, de los 400 metros de su cauce, en tiempo cronometrado, actividad de la que participan atletas de todo el país y que ya lleva su séptima edición. En el caso de la bajada de la ría Deseado, se lleva a cabo en febrero y comprende un circuito náutico que recorre la ría, en kayak o embarcaciones tipo canoas, desde su naciente hasta su desembocadura en el mar.

 

Información

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