Fincas Sábado, 14 de abril de 2018 | Edición impresa

Olivicultura: baja cosecha con una industria que no se recupera

Tanto la producción de aceituna para mesa como la de aceite, están enfrentando serios problemas de rentabilidad.

Por Laura Saieg - lsaieg@losandes.com.ar

Hace tan sólo unos días comenzó la cosecha de aceitunas para mesa en la provincia y en las próximas semanas arranca la temporada de las aceitunas aceiteras. En este sentido, el primer panorama que está dejando es que los volúmenes para este año serán inferiores y se habla de hasta 40% menos que el año pasado. Sumado a ello, el sector olivícola enfrenta grandes dificultades tanto en el mercado interno como externo. 

Según explicaron productores y empresas olivícolas, esta baja cosecha está dada por diversos motivos. Uno de ellos es por el vecerismo, que es cuando la planta tiene rendimientos menores. Se trata de la alternancia natural del cultivo, año con mayor cantidad y al otro con menor. 

Además de esto, Gabriel Guardia, gerente de Laúr, explicó que la baja cosecha responde a otro fenómeno que ocurrió este año. “En octubre el Zonda provocó que se cayeran flores y esto hizo disminuir la cantidad de materia prima”. Pero también, y lo que realmente preocupa al directivo de la fábrica de aceite de oliva, es que la tala de árboles y abandono de olivos por la falta de rentabilidad en Mendoza ha hecho que la cosecha cada año vaya en descenso. 

Frente a este panorama, la compañía ha decidido construir una fábrica en San Juan, uno de los principales productores de aceitunas, para poder estar cerca de gran parte de la materia prima de la que se proveen. 

Cosecha baja 

Este año, tanto en Mendoza como en San Juan se espera un 40% menos de producción con respecto a 2017. La nueva campaña comenzó hace unos días para la aceituna de mesa y en los próximos empieza la de aceituna para aceite de oliva. 

La temporada arrancó con complicaciones que se suman a la situación deteriorada del sector olivícola en la provincia. 

El empresario aceitero, Rodolfo Vargas Arizu, indicó que la cosecha viene en disminución por diversos factores. “Más allá de que este año está marcado por el vecerismo del cultivo, la realidad también es que cada año se abandonan olivos, se dejan de regar, o se talan para usar esas tierras para otros fines más rentables”, contó. Ejemplificó: “Hace 10 años habían cerca de 45 fábricas de aceite de oliva y aceitunas conserveras en Mendoza. Hoy sólo funcionan 4 y muchas están en quiebra o en concurso de acreedores. La inversión en este sector es casi nula, y gran parte de la producción se centra en otras provincias, como San Juan, Catamarca, La Rioja o Neuquén”. 

“El valor de la aceituna está entre 36 y 46 centavos de dólar el kilo”

Este panorama refleja claramente cómo está la actividad agroindustrial de la provincia. Pasó a ser más parte del pasado que de la realidad económica de Mendoza. De pasar a tener cosechas aproximadas a las 10 mil toneladas se pasó a las 2 mil o 3 mil toneladas. 

“Por esta baja producción, las empresas de Mendoza salen a buscar materia prima a otras provincias y en algún momento tendremos que importar”, remarcó Vargas Arizu. 

A este panorama, Fabián Callejón, responsable de producción de la empresa de aceitunas para mesa Antonio Isgró y Cía., indicó que la baja rentabilidad y los altos costos no sólo hicieron abandonar y talar los olivos sino también que se los empezó a trabajar sin cuidar la calidad, sin podar, sin riego por goteo, sin curar el cultivo, entre otros aspectos. Por ello es que Mendoza tiene rendimientos bajos y los pocos que van quedando dan pérdida. “Hoy no sólo tenemos baja producción sino también la calidad no es la que en algún momento Mendoza supo tener”. 

Por su parte, Guardia indicó que hoy el valor de la aceituna está entre 36 a 46 centavos de dólar el kilo, similar a lo que fue el año pasado. 

Comercio 

Gran parte de la producción de aceite de oliva y aceitunas conserveras se destinan al mercado interno y sólo un pequeño porcentaje va hacia el externo. 

En este camino, en donde en algún momento Mendoza supo ser no sólo principal productora del país sino también exportadora, sucedieron diversos acontecimientos y situaciones para cada uno de estos dos productos del sector olivícola. 

Por un lado, para el caso del aceite de oliva, Vargas Arizu indicó que Mendoza era exportadora de hojalata a Brasil, mercado y producto que se perdió de la mano de portugueses y españoles. Los motivos son conocidos por los productores, como es el caso del atraso cambiario, el cepo al dólar, incremento de costos logísticos, de mano de obra, impositivo, entre otros tantos. “Todo esto nos dejó fuera de mercado”, puntualizó el directivo olivícola. 

Con respecto al comercio de la aceituna de mesa, Callejón contó que antes gran parte de las fábricas destinaban materia prima al mercado externo, casi un 70%. Hoy, “no llegamos a enviar ni siquiera el 5% de la producción”. “Tenemos capacidad para elaborar 2,5 millones de kilos, pero no llegamos al millón”, remarcó el empresario. Contó que la empresa destina casi en su totalidad aceitunas a diversas provincias del país y lo mismo sucede con las empresas pequeñas y medianas que se han sostenido en Mendoza. El problema para este empresario es el mismo que tienen las demás firmas, en las que la baja rentabilidad del producto lo dejaron fuera de competencia por los incrementos de costos. 

Por su parte, Gabriel Guardia, gerente de Laúr, indicó que también el grueso de la empresa es el mercado interno. Sin embargo contó que “desde el año pasado y frente a las malas cosechas de España, la demanda ha ido en aumento; no obstante, perderemos grandes negocios porque no tenemos materia prima”. A esto agregó “que para absorber estos pedidos, Laúr ha decidido comprar aceitunas en otras provincias para focalizarse no sólo en el mercado interno sino también en el mercado internacional”.

Según especificó Guardia, “el año pasado España se llevó mucho aceite a granel de Argentina para abastecer a sus clientes y a otros tantos los desatendió. Por ello, buscaremos acaparar a todos esos mercados que hoy necesitan de aceite. Tenemos negocios grandes en exportación en envasado que es lo que nosotros producimos. Sin embargo, la demanda del exterior a granel es muy grande”.

En cuanto al mercado interno, el empresario de la unidad de negocio de Millán indicó que en Argentina el aceite de oliva es muy caro, por ello el consumo no logra repuntar. Hasta el año pasado fue de 200 cm3 per cápita, cuando en España es de 50 litros per cápita. “El problema, además de aquellas menciones que hicimos, es que este producto llega muy alto a la góndola del supermercado. De fábrica sale a 80 pesos la botella de medio litro y se vende a 170 pesos. Es un producto que no todos pueden consumir”, remarcó el directivo de Laúr. 

“Lo mismo sucede en el mercado internacional. Para ser rentables tenemos que vender a U$S 2,5 la botella de medio litro cuando el promedio de precio de venta en el exterior es de U$S 2,15. Sin embargo, hoy los costos son tan altos que no podemos llegar a un valor más bajo”, puntualizó Gabriel Guardia. 

Acuerdo Mercosur - Unión Europea

Mario Bustos Carra, Gerente General de la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen), indicó que la olivicultura nacional se encuentra atravesando un período de alta incertidumbre con respecto a su futuro inmediato. “Las negociaciones cerradas del tratado Mercosur - Egipto y las que se encuentran desarrollando de Mercosur- Unión Europea, han sido extremadamente negativas las primeras y de dudoso porvenir las segundas. Tras varios años de ataque sostenido a las economías regionales, nos encontramos ante la posibilidad que la olivicultura, primera agroindustria en importancia para las provincias de La Rioja y Catamarca y segunda para Mendoza y San Juan detrás de la vitivinicultura, corren el serio riesgo de enfrentar a una agroindustria europea que en el caso de nuestro sector, recibe el mayor porcentaje de subsidios que el Programa Agrícola Comunitario otorga”.

Hay gran preocupación por los posibles acuerdos comerciales y su efecto en las ventas.

Por lo que “además de la falta de competitividad que debemos asumir en nuestro país hasta que la economía retome un ritmo normal debemos ponernos a competir con países que cuentan desde hace décadas con políticas de apoyo al sector exportador y, sobre todo, políticas a largo plazo que han mantenido en el tiempo", remarcó el directivo de la Cámara de Olivicultura e indicó que "la olivicultura nacional se encuentra enmarcada en la matriz de problemas que tienen todas las economías regionales”. 

Por ello es “que creemos necesario que se evalúe en forma correcta el impacto que podrían tener, sobre las economías de las principales provincias productoras olivícolas, los tratados comerciales que mencionamos: el de Mercosur - Egipto con una seria evaluación de los daños que le ha infringido la reducción arancelaria para las aceitunas en conserva, que permitirá a dicho país ingresar dentro de 3 años con gravamen "0" al mercado de Brasil, principal destino de nuestras exportaciones de este producto. En el caso de Mercosur - Unión Europea, evitar de cualquier manera que tanto aceite de oliva o aceitunas en conserva, ingresen en la lista de mercaderías negociables”.