Escribe el Lector Miércoles, 14 de febrero de 2018 | Edición impresa

No basta con pedir perdón

Por Oscar Carlos Laguna

Estoy pensando que nuestros dirigentes, desde ya hace un tiempo, cualquiera sea el cargo que ostenten o la jerarquía que tengan, le han encontrado la vuelta para salvar de alguna manera sus actos irresponsables y a veces hasta delictivos.

Usan algo que creen gratis y sin valor, sin siquiera recapacitar sobre el alcance que esa actitud tiene. Usan, nada más y nada menos, el "pedir disculpas" o "pedir perdón", así, al voleo, mientras siguen caminando por la vida al mismo ritmo y con la misma renqueada de siempre.

Se han relativizado tanto las cosas que nuestros dirigentes no han pensado en algo más fácil que "pedir perdón" o "disculpas" (lo escribo entre comillas para resaltarlo de alguna manera).

Digo fácil porque lo hacen con tanta caradurez que parece algo mecánico, libre de cualquier carga personal o social.

Recuerdo, porque a muchos nos ha pasado, el temor que sentíamos de niños cuando sabíamos que habíamos cometido una falta, más aún cuando percibíamos que nuestros padres o maestros sabían de esa falta.

Nuestra cara se recalentaba y nuestro cuerpo temblaba. No era fácil. Después nos enseñaron que para las faltas que cometíamos existía, gracias a Dios, "el perdón", pero para conseguir ese regalo tan preciado debíamos recapacitar y reconocer la importancia de lo que habíamos hecho y el alcance negativo de tal hecho. 

Debíamos dar la cara y no esperar, como ahora que nuestros dirigentes reaccionan cuando aparecen voces de protesta o reclamos, para pedir las "disculpas". Y más aún, debíamos pagar por esa falta. 

No era fácil y sé muy bien que todavía no es fácil, como mucha gente de bien lo sabe.

Es lamentable que a través de los medios y de las declaraciones de la "gente importante" los temas vertebrales se banalicen de esta manera. 
 
Oscar Carlos Laguna
DNI 8.144.258