Economía Opinión Jueves, 7 de diciembre de 2017 | Edición impresa

"Mendoza perjudicada por la política económica" por Rodolfo Cavagnaro

El déficit fiscal, consecuencia del abultado gasto público, se ha transformado en el mayor problema.

Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes

Analizando las distintas variables de la economía provincial, se advierte un peligroso estancamiento en las variables tradicionales, mientras que el nivel de actividad  aparece sólo movido por la obra pública, y algunas inversiones en el sector de energías renovables y en petróleo

Como ocurre en todo el país, hubo muchos anuncios de inversiones pero pocas concreciones, mientras que los sectores tradicionales, ligados a las agroindustrias o la vitivinicultura, padecen los problemas de pérdida de competitividad producto del torniquete generado por la inflación y el atraso cambiario.

Este problema es de vieja data, ya que el atraso cambiario comenzó en 2010, lo que explica la crisis que han sufrido muchas empresas. Es que la mayoría de las actividades agroindustriales están dimensionadas para las exportaciones. En los últimos años sólo había quedado en pie el mercado de Brasil, pero este país también tuvo su crisis y aparecieron algunas trabas.

En los últimos dos años, distintos incidentes climáticos redujeron en forma notable nuestra producción primaria, y esto afectó seriamente a las actividades industriales ligadas a ellas, mientras que se generaron, por la escasez, aumentos de precios fuertes a los consumidores, aunque dichas mejoras no llegaron a los bolsillos de los productores.

Por otra parte, el costo del crédito ha ido creciendo por efecto de las políticas del Banco Central, que sube las tasas a niveles que sólo favorecen la especulación, pero hacen inviable cualquier inversión. 

Otra característica de Mendoza es la alta litigiosidad laboral, favorecida por un reciente fallo de la Suprema Corte que aumenta las tasas de interés y desalienta cualquier negociación. Esto explica la poca expansión del empleo registrado por los elevados costos para las empresas.

La producción de Mendoza está muy expuesta a los niveles del tipo de cambio. Cuando éste es favorable, la producción crece rápidamente y, estadísticamente, la provincia crece más que la Nación, pero cuando se invierte esta variable, la caída mendocina es mayor que la de la Nación.

Recientemente la provincia consiguió revertir un intento por aplicar impuestos internos a los vinos y a los espumantes, que hubieran significado un daño adicional a la industria. Por estos días, los dirigentes del sector esperan que, por decreto, se prorrogue por un año más la excepción del 12% de impuesto interno que grava a los espumantes.

Mirando hacia el futuro, la provincia puede seguir creciendo en materia de energía renovables, aunque deberán ajustar las ecuaciones de costos. De la misma forma, se podría recuperar la producción de petróleo si se puede acceder a la parte local del yacimiento Vaca Muerta que ingresa en nuestra provincia.

El desarrollo del Polo TIC también será muy importante ya que el nivel de personas de alta calificación involucradas en la misma es cada vez mayor y se puede generar un área de negocios muy interesante. Muchas de las últimas innovaciones mendocinas están ligadas al sector de estas tecnologías.

El sector logístico es otro que podría tener un mayor desarrollo, pero sus costos son cada vez más prohibitivos para las empresas y hacen que los precios de traslado de los productos locales sean cada día más caros.

Casi todas las actividades primarias del sector agrícola de la provincia deberán replantear sus modalidades de producción. Hace falta actualización de variedades, introducción de técnicas de gestión más eficientes para mejorar la productividad y todo esto atado a un proceso continuo de inversión.

Pero para que esto ocurra debe cambiar el macro de la economía. Si bien la provincia puede contribuir con rebajas impositivas, las mayores contribuciones deben venir de la Nación, que es donde está el problema. El déficit fiscal, consecuencia del abultado gasto público, se ha transformado en el mayor problema porque condiciona todo el desarrollo ya que no permite bajar la inflación y genera mayor endeudamiento que, a su vez, consume cada vez más recursos.

Si bien hay que prepararse para entrar de lleno en la modernidad, las políticas macro deben dar el marco adecuado y previsible para que el sector privado pueda invertir y generar nuevos puestos de trabajo genuinos.