Vendimia Lunes, 12 de febrero de 2018 | Edición impresa

Melina Pérez, futura abogada con compromiso social

Tiene 20 años y representó a Vistalba. Durante su mandato tiene previsto realizar colectas para los barrios más carenciados.

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

A pesar de haber vivido una noche inolvidable, llena de nervios y alegrías, Melina Soledad Pérez pudo dormir tranquila y cuando se despertó desayunó con su familia.

No tuvo tiempo de mirar demasiado las redes sociales, pero sabe que cuando tenga un minuto deberá agradecer miles de mensajes de apoyo y felicitaciones.

Es que en el espectáculo "Vendimia del eje del mundo" la joven de 20 años se convirtió en la nueva representante de Luján de Cuyo y nadie quiso dejar de saludarla. 

Se trata de una vivencia que seguramente la marcará para el resto de su vida y en la que ya tiene una "mínima experiencia". Tal como recordó, en el año 2014 fue elegida como Reina de la Juventud, en los ranchos que se organizan en ese departamento y comenzó a conocer  qué se siente el llevar una corona. "Me encantó todo lo que viví y ese año me dijeron que me presentara para Vendimia, pero sólo tenía 17 y  quería estar más preparada", contó la soberana quien llevó la banda de Vistalba.

Los años siguientes se lo volvieron a proponer pero recién en la edición 2018 decidió presentarse. "No estaba en mis planes, porque quería rendir y tenía que operarme en noviembre, pero lo hablé con mis mamá y mi hermana y me dijeron que lo intentara", relató.

Su papá Orlando fue el más reacio a la idea, pero finalmente decidió apoyar a su hija y no pudo evitar emocionarse cuando dijeron su nombre en el escenario.

"Era un sueño que tenía de chica y ella lo venía postergando. Mi preocupación venía por el tema de la facultad", explicó el hombre.

 Orgulloso de Melina, la describió como una persona que tiene "ángel"."Uno como padre no es objetivo,  pero es una chica que tiene un don, es muy amorosa, muy sencilla y especial", aseguró. 

Este año la representante de Luján cursará el cuarto año de Derecho en la UNCuyo. Además trabaja como profesora de inglés. "Doy clases domiciliarias y también en la escuela Videla", detalló.

Desde los 8 años jugó al hockey en Peumayén y si bien dejó hace un año y medio, siempre se hace tiempo para ejercitarse. "Ahora hago crossfit, lo mío es el deporte y no la danza", dijo entre risas. De hecho relató que uno de los aprendizajes más interesantes de su preparación para reina junto a la corte fue aprender a bailar folclore. 

Con sus compañeras de los otros distritos también comenzó a delinear lo que serán los objetivos de su reinado. "Estuvimos hablando y todas nos comprometimos a trabajar por nuestros distritos, porque queremos ocupar un nuevo lugar de reina, no el de la chica linda", subrayó.

Personalmente a ella le gustaría dedicarse a realizar colectas solidarias. "Tenemos muchos barrios que tienen necesidades y una como reina tiene otra visibilidad y puedo lograr mayores cosas", expuso convencida.  

Fiesta del eje del mundo

El sábado por la noche, Luján de Cuyo celebró su Vendimia 2018 con el espectáculo titulado "Vendimia del eje del mundo" que se realizó en el marco de la Feriagro en el predio de Quintana y Acceso Sur.

Allí fue coronada Melina Pérez como su Reina 2018. La representante de Vistalba fue electa con 52 votos, mientras que la Virreina,  María Macarena Salcedo, de Chacras, consiguió 34 sufragios.

La elección se llevó adelante utilizando el sistema de voto electrónico, mediante un software desarrollado por la UNCuyo, llamado Vot-E.

La fiesta comenzó pasadas las 22,  luego de un sentido homenaje a la escritora mendocina por adopción Liliana Bodoc, fallecida recientemente. En la pantalla apareció una imagen de la reconocida figura de la literatura y el público aplaudió con fervor.

A lo largo del espectáculo, los cantantes fueron cambiando y los músicos interpretaron en vivo todos los temas que acompañaron cada cuatro.

La Reina saliente, Renata Rizzato, se sumó a los artistas para bailar un vals.

 El guión tomó vida en la voz de Lalo Mir y la dirección de la puesta estuvo a cargo de Claudio Brachetta.