Opinión Lunes, 8 de enero de 2018 | Edición impresa

Mantengan la calma y pásensela a Jaliff - Por Luis Abrego

Jaliff sabe jugar, un poco por experiencia y mucho por talento político, hasta el último segundo en equipo.

Por Luis Abrego - Jefe de Sección Política

Un par de años atrás se popularizó en el mundo una frase para definir el temple del exquisito ex jugador de la Juventus, Andrea Pirlo. Global como el fútbol, rezaba en inglés: "Keep the calm and pass it to Pirlo" (algo así como "Mantén la calma y pasásela a Pirlo"). La frase estaba destinada a evitar la desesperanza de los hinchas, ese pesimismo que suele avanzar a medida que se acerca el fin del partido sin un resultado favorable, y a confiar en las cualidades de un distinto que aun faltando cuatro segundos podía definir un encuentro.

Algo de eso han cultivado los últimos gobiernos radicales con Juan Carlos Jaliff, un dirigente político que ha sabido, un poco por experiencia y otro mucho por talento político, jugar hasta el último segundo en equipo, aun en los momentos más críticos. 

Ministro de Gobierno de Roberto Iglesias, vicegobernador de Julio Cobos, presidente provisional del Senado con Alfredo Cornejo, su rol siempre es protagónico aunque no debajo de los reflectores. Hombre de diálogo y acuerdo, el palmirense sabe cómo graduar los efectos de su acción política, ya sea como opositor o como oficialista. Tensa sin romper, aprieta pero no ahorca. Nunca. Y siempre con lealtad hacia el jefe. En esta ocasión, Cornejo.

De orígenes en la vieja y desaparecida línea interna Causa Nacional, de inspiración balbinista y bajo el ala de José Genoud y Raúl Baglini, Jaliff tiene un largo recorrido dentro del radicalismo provincial (al que incluso ha presidido en dos ocasiones), y en la vida institucional de la Provincia, con una breve incursión al frente del INV.

La semana pasada, por las vacaciones de Cornejo y de su vice Laura Montero, Jaliff quedó una vez más al frente de la gobernación como manda el orden sucesorio de la Constitución Provincial. Días en los que pese al letargo veraniego, la crisis del oficialismo con uno de sus partidos aliados volvió a tomar la dimensión de la previa a una ruptura cuando se conoció el desplazamiento de los asesores legislativos del diputado del PD Marcos Niven, quien no dudó en calificar la decisión de "represalia" por la resistencia de los demócratas a acompañar una reforma judicial que incluye además la ampliación de la Corte para incorporar dos nuevos jueces supremos.

Jaliff es, casualmente o no, uno de los autores de esa iniciativa que el Ejecutivo dice haber hecho propia y no a la inversa. Ante Los Andes, oportunamente reconoció que "si no hay liderazgo de la Corte no va a funcionar bien la Justicia", achacándole así al Poder Judicial argumentos que forman parte del discurso cornejista como la lentitud y el escaso compromiso en batallas como la de la inseguridad.

Pese a la alta tensión, Jaliff no cree que el agua llegue al río con los demócratas. Y sigue rebatiendo los argumentos de su negativa. "Su postura no es histórica, como dicen ellos. Es coyuntural y política", agrega y razona que en la Constitución del '65 fue el mismo PD quien escribió que los supremos deben ser "por lo menos 7". Asegura que si la reforma no avanza y no se crea una Sala Penal exclusiva, los cambios anteriores como la reciente sanción de los juzgados colegiados quedarán truncos y la Corte seguirá siendo un "embudo" donde las causas se acumulan por años esperando una resolución final.

Asegura que la UCR tiene "autoridad política" para impulsar estos cambios y que no siempre los jueces supremos propuestos por su partido han favorecido a un gobierno radical o al propio radicalismo. Y menciona como ejemplo la disputa por una banca en Senadores del IV Distrito entre Raquel Páez (PJ) y Rubén Narpes (UCR) en el 2003 en la que la Corte terminó favoreciendo al peronismo.

Además, asegura: "Cornejo se va y la Corte se queda… ¿para qué va a querer manejarla?". Y no para de argumentar: "Por otra parte, y si así fuera, las cortes más fáciles de 'manejar' son las de menos miembros, no las que tienen más miembros…". Por todo ello, repite que el oficialismo insistirá con su proyecto.

Sobre las negociaciones que en algún momento habrá para destrabar el asunto, asume que él, como autor de la iniciativa, participará y lanza un desafío: "El PD no me dejó explicar en el partido el proyecto. Algo que sí me dejó la gente del Pro…". Una invitación a abrir la puerta e intentar convencer a los gansos.

Cuando el partido parece terminado, son muchos los que en el Ejecutivo otra vez miran a Jaliff para ver si en el último segundo, como Pirlo, puede convertir el gol que les garantice el triunfo.