Opinión Domingo, 1 de octubre de 2017 | Edición impresa

Macri aprovecha los vientos a favor

La lenta pero continua recuperación de la economía provoca una percepción generalizada de crecimiento.

 

Carlos Sacchetto -  Corresponsalía Buenos Aires

Faltan nada más que tres semanas para las elecciones parlamentarias y, entre las principales fuerzas políticas, los pronósticos parecen estar basados en más certezas que interrogantes. Casi todos piensan que, si no ocurre algo extraordinario a nivel nacional, Cambiemos podrá acreditarse un triunfo generoso. El mismo vaticinio se aplica al principal distrito del país, la provincia de Buenos Aires, que además está cargada de simbolismo por la candidatura de Cristina Fernández. 

¿Qué ha sucedido para que el 22 de octubre se anticipe con pocas expectativas de un final ajustado? Lo primero es el escrutinio de las primarias de agosto pasado, cuando hasta el propio Gobierno se vio sorprendido por algunos resultados que no esperaba tan favorables. Esos números lo llenaron de confianza y le permitieron detectar con claridad sobre qué sectores trabajar para mejorar la performance. 

La segunda razón es la lenta pero continua recuperación de la economía que, si bien se mide con indicadores macro, provoca una percepción generalizada de mayor actividad y crecimiento. La semana que pasó se conocieron, en días sucesivos, datos por demás positivos. El Estimador Mensual de la Actividad Económica, EMAE, que refleja la evolución del conjunto de los sectores productivos a nivel nacional y anticipa las tasas de variación del Producto Bruto Interno, subió en julio el 4,9 por ciento con relación al año anterior. 

No fue lo único. También en 12 meses la industria creció el 5,1 por ciento y la construcción el 13 por ciento, ambas actividades de mano de obra intensiva. Este movimiento reactivador se tradujo también en los bolsillos de algunos sectores obreros -no todos-, que a la vez modificaron para abajo el índice de pobreza en 1,7 punto porcentual respecto del segundo semestre del año anterior, situándolo en 28,6 por ciento. 

La reducción es poca.Todavía hay más de 11 millones de pobres y 2,45 millones de indigentes. Una vergüenza, pero la tendencia a la baja es alentadora. 

 

Otro datos 

El tercer factor que contribuye a que muchos consideren que los resultados electorales serán favorables a Mauricio Macri es netamente político. Desde las primarias hasta aquí, han sucedido una cantidad de hechos, la mayoría relacionados con el ámbito judicial, que han golpeado a la oposición, con el consiguiente beneficio para el Gobierno. 

Además, la estrategia de la ex presidenta Cristina Fernández de insistir con declaraciones públicas en entrevistas en las que le preguntan lo que nunca respondió en años, lejos de mejorar su imagen consolida los rechazos en sectores independientes. Lo que hace es fidelizar a su propia tropa, que vota por ideología y no por lo que percibe en la economía u otras acciones oficiales. 

Esos diálogos desacostumbrados con periodistas no militantes la llevan a dar respuestas contradictorias con la realidad y luego las redes sociales se encargan de contrastar sus dichos actuales con los anteriores. En lugar de sumarle votos, eso la sitúa en un lugar de decadencia al que cada vez se le presta menos atención. 

El accionar de la Justicia es, como se ha dicho, una ayuda extra para el Gobierno. Que en las semanas previas a las elecciones esté siendo sometido a un juicio oral por la tragedia de Once el poderoso ex ministro y actual diputado nacional Julio De Vido, era impensable tiempo atrás. La situación recuerda -con las distancias del caso- a lo que ocurre en Brasil con una Justicia que no reconoce privilegios a los sospechados de corrupción. 

En pocos días más, el ex vicepresidente Amado Boudou, otra figura que fue emblemática en el kirchnerismo, estará sentado frente al tribunal y será juzgado por la compra de la que fue la imprenta de billetes Ciccone Calcográfica. El nombre de Néstor Kirchner figura de forma repetida en el voluminoso expediente de esa causa. 

 

Más ganancia 

Si algo faltaba para fortalecer la imagen del Gobierno, el martes, en un operativo de película transmitido por la televisión, fue detenido el ex jefe de la Uocra La Plata, Juan Pablo “Pata” Medina. Su caso venía siendo analizado desde hace tiempo en la Casa Rosada y ninguno de sus habitantes podrá convencer a nadie de que no buscaron el momento oportuno para hacerlo. 

No fueron pocos los dirigentes gremiales advertidos por el Gobierno de que eso iba a suceder. Se lo dijeron antes por dos razones: para pasarles el mensaje de que las actitudes mafiosas -que abundan en ese sector- no serán toleradas, y para ver quiénes serían solidarios con Medina. El episodio generó nerviosismo en el mundo sindical y tuvo que salir Macri a decir que “la mayoría” de los dirigentes no son mafiosos. 

De todos modos, el temor está instalado y cuando las tensiones crezcan entre el Gobierno y los sindicatos, las carpetas con los antecedentes de cada dirigente volverán a ser revisadas. Suponen en el oficialismo que, de esta forma, los acuerdos sectoriales que irán conformando una reforma laboral serán más fáciles de alcanzar. Todos, como Aquiles, tienen su talón vulnerable. 

Este avance del Gobierno y la Justicia contra las mafias tiene en la opinión pública un valor agregado que Macri advierte y no lo desaprovecha políticamente. Se verá en el futuro si ese capital también le sirve en el Congreso a la hora de anudar acuerdos con los bloques de la oposición y si las actitudes solidarias contra algún pedido de desafuero se reducen a la minoría. 

Santiago Maldonado sigue sin aparecer, pero la causa entró en una nueva etapa judicial, menos convulsionada. El camino a las elecciones parece pavimentado para Macri.