Opinión Domingo, 11 de febrero de 2018 | Edición impresa

Los tiempos de la gestión - Por José Luis Toso

Cornejo sabe que no tiene el número de votos necesario para reformar la corte, pero no abandonará su propuesta. espera la oportunidad.

Por José Luis Toso - jtoso@losandes. com.ar

Entre logros legislativos, enojos por las repercusiones de su proyecto para ampliar la cantidad de miembros de la Corte y varias actividades públicas, transcurrió una nueva semana de la gestión de Cornejo. 

El Gobernador sabe que la oposición, especialmente el justicialismo, seguirá influyendo en sus acciones a través de las diferencias que plantea en la Legislatura, donde el peronismo, sin un rumbo claro y menos aun con un referente definido, se da maña para no hacerle del todo fácil al Ejecutivo la pretendida discusión de temas picantes.

El PJ dio una señal de respeto institucional (se esperaba) al aportar quórum para que se tratara el pacto de Consenso Fiscal firmado por el Gobierno con la Nación en noviembre. Esto, más allá de que ya en sesión decidieran no avalar ni una coma del texto y oponerse. El oficialismo se impuso por un voto. Suficiente. 

En el Gobierno valoran el gesto de haber dado los dos tercios necesarios para que el acuerdo fuese llevado a debate. De lo contrario el tema hubiese quedado trabado varios días más y era muy necesario para la administración mendocina dar la señal de respaldo a la gestión nacional que esta ratificación realmente otorga. 

No obstante ello, no deja de sorprender al oficialismo la actitud del peronismo de votar luego por la negativa al acuerdo, tratándose del Consenso Fiscal firmado prácticamente por la totalidad de las provincias argentinas, entre las cuales hay una mayoría gobernadas por representantes del PJ.

Hay un justicialismo de gestión y otro de oposición, es lo que deducen en los ámbitos oficiales. Ahora en Casa de Gobierno confían en la sanción definitiva que pueda dar el Senado en la sesión especial convocada para el miércoles, en la que no hace falta una mayoría especial para sesionar.

Con los jueces, todo mal. En cuanto a la pulseada con la Justicia, comentan que el Gobernador reitera que habrá que esperar otros tiempos porque resulta casi imposible al oficialismo obtener los dos tercios necesarios para imponer el proyecto de ampliación del número de miembros de la Suprema Corte.

Cornejo está molesto por lo que considera una “tergiversación del debate”. Sigue expresando que su propuesta no debe ser vista como una especulación política o de interés partidario, sino que apunta a la eficiencia de que, según su criterio, carecería el máximo tribunal con sus actuales integrantes. Tal vez por eso lo acusó públicamente de no liderar con firmeza cambios en la administración de justicia, que, es cierto, la sociedad cada vez reclama más. 

Para sostener su rechazo a las acusaciones de especulación política con la movida, añade el titular del Ejecutivo que aun con dos nuevos jueces no tendría mayoría propia en la Corte, si esa fuese la real intención suya, en los dos años de mandato que le quedan. El mayor movimiento de causas en asuntos laborales y penales es uno de los argumentos que defiende a capa y espada Cornejo para pretender sumar dos nuevos integrantes y contar con más salas en la Corte. 

Una Justicia con menos burocracia y más jueces y fiscales es, según dicen quienes lo frecuentan, uno de los argumentos de Cornejo para convencer a los propios de los beneficios de una Corte con mayor número de integrantes. El rendimiento del Poder Judicial es uno de sus grandes desvelos.

Por ello, de ninguna manera en el cornejismo dan por cerrada la posibilidad de debate sobre la ampliación de la Corte. Aducen que todo es posible; en primer lugar, reintentando conseguir votos si en algún momento logran consensuar con parte del justicialismo. “Sería lo más sano”, sostienen quienes están muy cerca de Cornejo. La otra alternativa que les queda es esperar la nueva conformación legislativa, a partir del 1 de mayo, para ver si es más factible lograr los votos para encarar otra vez la reforma de la Corte.

Más allá de estas especulaciones, la relación con el demócrata Marcos Niven, el gran obstáculo que le surgió al oficialismo en este tema puntual, está prácticamente rota y la decisión, a no dudarlo, parte del propio Cornejo, quien no oculta sentirse “muy molesto” por la falta de respaldo del díscolo diputado. “Es como si en un deporte, un jugador de un equipo no sólo se alegra por un gol del adversario sino que, además, se va a festejarlo con la hinchada contraria”, dicen en Casa de Gobierno.

Dejando el capítulo de su mala relación con la Justicia, Cornejo también aprovecha para relacionarse con actividades que considera importantes para los mendocinos y a las que el Estado debe asistir. Y de paso, marca comparaciones con gestiones anteriores. Por ejemplo, ayer fue a San Rafael con motivo del Pentatuel, una competencia que estuvo cuatro años discontinuada, es decir, durante las gestiones de Jaque y Pérez. Además inauguró en la semana una pileta para uso terapéutico en el hospital Lencinas, que promovió en 2014 la última gestión justicialista pero que tampoco se terminaba de concretar.

La idea es llegar al electoral 2019 con realizaciones que induzcan a una buena evaluación de la gestión por parte de la ciudadanía, según comenta el Gobernador a sus allegados. La promoción de un nuevo régimen penal juvenil está en carpeta. Lo que en el Ejecutivo definen como temas emblemáticos es intención de Cornejo que comiencen a marchar: licitación del servicio de transporte de pasajeros, ejecución de la nueva Ley de Tránsito son dos ejemplos.

Este año será de más obra pública, superior a 2017, con una asignación presupuestaria de 11 por ciento. Es una parte de la gestión con fuerte incidencia en los municipios, sean o no del mismo signo político del gobierno provincial. Es en aspectos como éste donde los jefes departamentales justicialistas sacan cuentas y hacen evaluaciones sobre la conveniencia de mantener una relación cordial con el Ejecutivo.

La estrategia es una de las características políticas de Cornejo. Tal vez por eso no quiera encerrarse en el conflicto de poderes que le genera su empecinamiento con el tema de la Corte. Como ya comentamos, en este asunto parece haber elegido la táctica de esperar el momento oportuno. En el resto de los asuntos su decisión es no perder tiempo, apurar trámites legislativos y poner en marcha leyes y acciones que en este segundo tramo de la gestión le den a su gobierno imagen de realizador, no sólo de necesario ordenador de un descalabro financiero como el que recibió.