Más Deportes Opinión Lunes, 8 de enero de 2018 | Edición impresa

Los cuatrocientos golpes - Por Carlos Indovino

Por Por Carlos Indovino - Especial para MÁS Deportes

Otro golpe sobre la mesa. Otro partidazo de Messi y ya van cuatrocientos. Como el clásico del cine de Françoise Truffaut que inauguró la Nouvelle vague, el de rosario volvió a cumplir un aniversario con otro alarde de libertad técnica capaz de maravillar a todos y unificar a la crítica.

España vive un fuerte temporal de frío y nieve. Barcelona recibía al Levante Unión Deportiva en un domingo de resaca de Reyes Magos con un ambiente de lluvia muy poco apacible. El Camp Nou presentaba poco más de media entrada. El club acababa de anunciar a nivel planetario el fichaje de Coutinho; el más caro de la historia de la Liga. Dembelé volvía a jugar en casa tras su lesión. Mascherano volvía a ser titular. Sampaoli lo miraba desde el palco. Muchos focos dispersos, como tantas veces antes, pero que como casi siempre acaban apuntando al mismo. Y es que nada eclipsa a Lionel.

Arrancó el partido y contra pronóstico el Levante salió sin miedo y con determinación hacia el arco culé. El visitante entendió rápido que echarse atrás era un suicidio deportivo. El Barça tocaba sin prisa y Messi empezaba a hacer de las suyas. Toque en el 2, centro en el 7, gambeta en el 10 y gol en el minuto 12. Uno más en asociación con Jordi Alba y ya son seis de los dieciséis que Leo suma en el torneo. A partir de ahí el Levante se desarmó y Barcelona empezó a ahogarlo con la posesión y las ocasiones. Luis Suárez y Dembelé tuvieron varias oportunidades y las diferencias entre las dos escuadras empezaban a notarse demasiado. Con el paso de los minutos los locales se relajaron mientras el osado visitante intentaba recomponerse a base de orden y juego duro. No había más remedio para parar a Messi. Tanto se fijaban en él que en una jugada iniciada por Mascherano, inmenso en cada pelota, llegó el segundo. Golazo de Luisito en el 39’ de volea y partido casi finiquitado antes del descanso.

La segunda parte empezó igual que la primera, con los azulgranas jugando a placer y Messi haciendo malabarismos. Y por si eso fuera poco, Ter Stegen atajaba las dos ocasiones aisladas que tuvo el equipo levantino. El frío, la noche y el partido fueron cayendo en Barcelona. La falta de tensión se notaba en los locales y los visitantes empezaron a estirarse un poco. En algún momento del encuentro merecieron más. Dembelé se sentó en el banco en el 66' tras un estreno modesto. Poco después Masche volvió a levantar al estadio y se la puso perfecta a Luis Suárez que perdonó el tercero. Los valencianos querían irse a casa sin más golpes y Valverde empezó a guardar efectivos para el partido de Copa de entre semana. Desde ahí y hasta el final se sucedieron las ocasiones culés y los destellos de Messi, que justo antes del pitido final volvió a hacer magia. Se llevó a toda la defensa hipnotizada tras de sí para servirle en bandeja el tres a cero a Paulinho. Espectacular punto final.

El Barça sigue invicto y arranca el año de la misma forma que terminó el anterior. Ganando y dando miedo. Además, también hace alardes económicos desembolsando 160 millones por un futbolista. Se siente fuerte y deportivamente los resultados lo apoyan. Cuenta con la distancia suficiente como para empezar a hablar de sentencia en cuanto sus seguidores vuelvan a fallar. Y por si todo eso fuera poco su estrella infalible sigue golpeando partido tras partido trece años después de su debut. Algo extraordinario capaz de unificar opiniones como si de otra expresión artística indiscutible de la historia se tratase.

El resto de los encuentros fueron: Leganés (Mauro dos Santos y Ezequiel Muñoz) 1-Real Sociedad (Gerónimo Rulli) 0; Athletic Bilbao 2- Alavés 0; Villarreal 1-La Coruña 1. Resultados del sábado: Atlético Madrid 2-Getafe 0; Valencia 2-Girona 1; Las Palmas 1-Eibar 2; Sevilla 3-Betis 5. La 18va. fecha finalizará hoy con Málaga-Espanyol (Pablo Piatti).