Estilo Domingo, 8 de octubre de 2017 | Edición impresa

Lito Cruz: “La historia es lo único que hay que mantener en pie”

El actor y director presenta “La furia y el viento”, de Pacho O’Donnell donde rescata los últimos días de Juan Manuel de Rosas.

Por Daniel Arias Fuenzalida - darias@losandes.com.ar

En 1994, Lito Cruz fue Facundo Quiroga. En 2017, Lito Cruz es Juan Manuel de Rosas: por estos días, cada vez que entra en el texto de “La furia y el viento”, de Pacho O’Donnell, tiende un lazo renovado y vigoroso con la historia. Esa que estudia tanto; esa a la que le prestó muchas veces su rostro. 

Actuado y dirigido por él, este unipersonal es una visita al pasado, pero trizado en la mente de un hombre exiliado y senil: Rosas está en Southampton, Gran Bretaña, esperando la muerte y la redención a través de su memoria. Y podrá verse esta noche en el Espacio Cultural Julio Le Parc, en el marco de la Feria del Libro.

Explica: “Un hombre en cierta situación de agonía repasa a través de su memoria la historia argentina. Recuerda, por ejemplo, en qué se equivocó, desde los fantasmas que están en su mente. Eso es lo interesante del conflicto, porque él tiene miedo de no recordar, porque si no recuerda ya no existe más. Él existe por el recuerdo”, dice Lito Cruz, de 76 años. 

-Es un mensaje muy claro: somos a través de nuestra historia.

-Claro. Y da la posibilidad de conversar, de poner en discusión diferentes opiniones, pero creo que es bastante objetiva y nada tendenciosa la versión.

-¿Costó correrse de esa dicotomía entre un Rosas impoluto y uno maldito?

-Él reconoce que debió haber sido más compasivo, más astuto, porque no entiende por qué se equivocó tanto. Pero también, por supuesto, lo vemos como un gran defensor de San Martín.

Todo esto en medio de una situación en una especie de habitación, una chacrita donde no tiene nada porque los muebles que consiguió para recordar su infancia se los ha ido robando la señora que lo ayudaba. Se llevó todo, menos el sable de San Martín. 

La carrera de Lito Cruz no necesita ser recordada. Basta con repasar que fue San Martín, Castelli, Martín Fierro..., ¿pero había sido antes Rosas? No, lo más cerca que había estado de él fue en la película “Facundo, la sombra del tigre” (1994), cuando Cruz, el caudillo de melena poderosa, se encontró con un Restaurador interpretado por Claudio García Satur.

-Es decir, tuvo en su piel las dos caras de la historia. 

-¡Claro! Maravilloso, ¿no? Ahora que me lo decís, no lo había pensado…

-¿Pero era un personaje pendiente, al que había aspirado?

-Sí, hasta engordé un poquito para parecer un toro. Él era de una gran fuerza: agarraba un toro de los cuernos y lo volteaba, dicen. Pero hay que ver lo que la gente recibe de esto, porque lo que más me importa es transmitir que si la memoria de un hombre no existe, él no existe. 

-El año pasado pudimos ver “El farmer”, de Pompeyo Audivert sobre texto de Andrés Rivera. Nos muestra a Rosas en esta misma situación: ¿a qué atribuye esa necesidad de teatralizar esta parte de nuestra historia?

-A la misma necesidad de todos los pueblos. Imaginate: nosotros conocemos la historia de Grecia y Roma a través del teatro; a través de Sófocles, Eurípides. Sin sus obras habría muchas cosas que no conoceríamos. El teatro representa a la raza humana, la raza humana se ve reflejada a sí misma en el teatro.

Por eso conocemos la historia de los reyes de Inglaterra a través de Shakespeare, la de Italia con “Romeo y Julieta”. Yo me doy cuenta de que la historia es lo único que hay que mantener en pie: en los libros y en el cuerpo de los actores.

Ahora estoy preparando dos espectáculos con Claribel Medina, “Mi querido mentiroso” y “Leyendas de coraje”, donde mostramos de dónde viene este coraje de los argentinos. Cuento la historia desde la conquista de América, donde derribaron fortalezas pero no pudieron con los malones.

Y es un tema vigente todavía hoy, con el tema de Maldonado: sigue esta lucha increíble entre aquellos que defienden su origen y aquellos que quieren conquistar tierras para hacer sus negocios. 

-¿Podríamos decir que el teatro y la historia se alimentan mutuamente?

-Mutuamente, y sin eso no sabríamos muchas cosas. 

-¿Y hay algún personaje histórico que no interpretaría, un límite moral?

-No, interpretaría a cualquiera. Límite moral ninguno: interpreté a Dios y al diablo, imaginate. En cada ser humano está el bien y está el mal. A veces el mal aflora como en el hombre que provocó la masacre de Las Vegas, y a veces el mal aflora a través del arte, como en las pinturas extraordinarias sobre la guerra civil española. 

-Usted ha enseñado historia en las cárceles también...

-Sí, llevé para estudiar personajes como Mate Cosido, Bairoletto, que robaban a los ricos para darles a los pobres. Eso siempre me interesó, y fui pensando muchas veces cómo es que podía darle teatro a alguien que había violado a una mujer. Sentí esa contradicción, pero por otro lado hay una posibilidad de redimirse, porque el teatro es una posibilidad de reflexionar.

Si muchos de ellos piensan en cómo fugarse o qué estará haciendo su mujer o su marido mientras están presos, de repente en sus cerebros empiezan a surgir otro tipo de posibilidades gracias al impacto que reciben de una obra teatral. Anduve por cárceles de casi todo el país.

-¿Qué aprendió usted en las cárceles?

-A mí me enseñaron el arrepentimiento. 

-Usted siempre fue un actor federal. ¿Se sigue sintiendo con la responsabilidad de llevar el teatro a todo el país?

-Sí, siempre. Fui director nacional de Teatro, ayudé a crear leyes y luchamos por la ley provincial. Siempre hay que ir a la gente, porque ella ya no puede venir. El teatro tiene que nacer en los barrios, como nació siempre en los pueblos, que se contaban a sí mismos sus propias historias.

Y sobre todo a mi edad, que tengo casi 77 años, ¿qué más puedo hacer? Pienso que tengo una responsabilidad individual, conmigo mismo, una responsabilidad familiar y una responsabilidad social. Y después nada más: al viaje... Yo tengo una lápida en el cementerio de Berisso que dice: “Muy divertido, nos vemos pronto”. 

 

La ficha

La furia y el viento
Autor:
Pacho O’Donnell
Dirige y actúa: Lito Cruz
Fecha y hora: hoy, a las 21.
Lugar: Espacio Cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén).