Economía Jueves, 11 de enero de 2018 | Edición impresa

Las tasas de los créditos bajarán lento, al menos hasta el 2020

Recién en dos años, cuando la inflación se reduzca -según la previsión oficial- al 5%, el costo del dinero será más accesible que hoy.

Por Javier Álvarez - Corresponsalía Buenos Aires

Las empresas que necesiten financiamiento para comprar herramientas o mejorar la calidad de sus insumos deberán armarse de paciencia porque las tasas de interés de los créditos bajarán muy lentamente, escalón por escalón, al menos hasta 2020.

Así lo evalúan analistas del sector financiero y empresarios, principalmente los pymes, dado que el Banco Central dejó entrever que no habrá un descenso marcado en el costo del dinero hasta que la inflación se desinfle de forma irreversible.

El Gobierno relajó las metas de inflación: 15% para este año; 10% para 2019; y 5% para 2020. Y el Central le contestó que si bien el sendero es de una desinflación más lenta, las tasas no bajarán a una mayor velocidad.

Fuentes del Gobierno admitieron a Los Andes que como la Argentina alcanzará una tasa de inflación acorde a la de países como Colombia y Perú recién en 2020, “es lógico” que el costo del dinero también confluya a un valor más “accesible” recién en ese momento.  

Y agregaron que la Ley de Financiamiento Productivo (que el Senado aprobaría en febrero o marzo) apunta a que las empresas dejen de ir a los bancos para optar por el mercado de capitales, con tasas más accesibles.

En ese escenario, la autoridad monetaria convalidaría el martes próximo las tasas de interés de largo plazo del mercado secundario (que rondan el tope de 28%) cuando enfrente una nueva licitación mensual de Lebacs, que será de $398.000 millones.

Guillermo Barbero, de la consultora financiera First, estimó que el reciente recorte de 0,75% en la tasa de referencia podría ser “un indicio” de un camino hacia la baja.

“Por ahora, se quebró trece meses de tendencia alcista. Si empieza la baja, pasito a pasito por la escalera, se irá abaratando el dinero y se estirarán los plazos de repago”, explicó el experto a Los Andes.

Barbero indicó también que la tasa en dólares ya tuvo un “descenso importante” en 2016 cuando se salió del default y para que se repita la Argentina tendrá que pasar algún fenómeno como pasar de “mercado fronterizo” a “emergente”.

Para el cordobés Eduardo Fernández, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), no hay que esperar un abaratamiento del dinero hasta tanto no cesen la inflación y los costos internos, incluida la presión fiscal.

Descartó que haya un fuerte interés de las pymes por créditos de capital, dado que el consumo interno está estancado hace dos años y “no hay planes de desarrollo, excepto casos muy puntuales”. “Hay mucha capacidad ociosa”, dijo.

“Las pymes están pidiendo préstamos para pagar el aguinaldo. Los bancos públicos como el Nación, que suelen tener productos orientados a la producción, casi no tienen solicitudes”, dijo Fernández.

Y remarcó que por ahora ninguna de las tasas vigentes es compatible con la rentabilidad del sector pyme, principalmente con las que producen para el mercado interno. “Hay más demanda de crédito de importadores que de productores”, apuntó.

Carlos Pirovano, director de Garantizar, lo ve distinto: sobre una muestra de 8.000 pymes, distribuidas en el país, el 48% del total de garantías que fueron tomadas por estas compañías en 2017 fueron destinadas a inversión real.

Según él, ha desaparecido la “barrera de la incertidumbre” y las pymes están apostando al crecimiento, por lo que salen a buscar financiamiento. Principalmente las de la construcción, el comercio y los servicios. La industria y el agro pisaron el freno respecto de 2016.