Opinión Miércoles, 15 de noviembre de 2017 | Edición impresa

Las avionetas de la posverdad

Por José Luis Ranea y Juan Burba - Ingenieros Agrónomos. Unión de Trabajadores/as sin tierra. Movimiento Nacional Campesino Indígena

En nota de opinión publicada en Los Andes el jueves 2/11/2017, el señor Gustavo Marón, abogado de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (Fearca), atacó de manera directa a la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra y al Movimiento Nacional Campesino Indígena tratándonos de mentirosos y generadores de pánico social.

La empresa Aerotec, de la cual Marón es consultor, es una de las contratadas por el gobierno de la provincia para realizar las aeroaplicaciones con el veneno Coragen y Bacillus Thuringiensis para el control de la polilla de la vid. No afirmamos que esta condición descalifica al señor Marón para opinar al respecto, pero nos hace sospechar que a través de su opinión defiende intereses económicos propios y de sus patrones, y no los de la sociedad mendocina.

Dos semanas transcurrieron del inicio de las aplicaciones aéreas con insecticidas por parte del Iscamen, para el control de la polilla de la vid, y lo que se ha incrementado a nivel social es el clamor de seriedad y responsabilidad por parte de las autoridades "competentes". No sólo el insecto no reconoce los límites de las propiedades, como lo afirma Marón, sino que tampoco lo hacen los métodos no probados con el debido proceso de audiencia pública y estudio de impacto ambiental correspondiente.

Objetivamente no hay estudios previos del Senasa, ni del Iscamen, ni del INTA, ni de la Facultad de Ciencias Agrarias, en cuanto al impacto ambiental y en la salud humana de la pulverización aérea con Coragen. Tampoco estudios que demuestren la efectividad de este método de aplicación para controlar la polilla de la vid. Además existen numerosas voces con autoridad científica y técnica que sostienen que la aplicación debe ser terrestre e intra finca y no aérea. Seguimos sosteniendo que las autoridades no dan garantías de que no vaya a afectar a la población y a otros seres vivos, ya que no se respeta el principio precautorio que marca la ley: si se desconocen los efectos no debería aplicarse con este método.

En estudios internacionales se ha demostrado que el Coragen afecta, hasta con la muerte, a algunas arañas que son controladoras biológicas de plagas de los cultivos. ¿Qué nos hace pensar que no hará daños a humanos y a los animales? No creemos que esas arañas, o la propia polilla de la vid, mueran "por sus propias emociones" cuando son tratadas con este veneno, como afirma Marón sobre quienes no estamos de acuerdo con que este insecticida, ni ningún otro, vengan desde las avionetas, tratándonos de fabuladores. Además de ganar dinero con esta actividad, seguramente

Gustavo Marón y sus seres queridos, no vivan en las zonas que están siendo o serán fumigadas.

Marón anuncia que el Coragen "no mata" (sí lo hace con las polillas y con otros seres vivos) y que por ser un producto de banda verde es inocuo. "Es inocuo para abejas, peces, aves y algas acuáticas, al punto que se lo puede aplicar hasta a un metro de distancia de cualquier curso de agua" reza en la argumentación de Marón. Lo que no dice es que quien define esta inocuidad es la propia multinacional DuPont, fabricante del Coragen. En Chile, desde donde llegó la polilla a nuestro país, no está recomendada la pulverización aérea con Coragen por los riesgos que implica. En la Unión Europea están prohibidas las pulverizaciones aéreas en general.

El herbicida más usado de nuestro país, el glifosato, también corresponde, según el Senasa, a la categoría toxicológica de banda verde, y ha sido declarado en más de 200 investigaciones científicas como altamente tóxico, aumentando las tasas de cáncer en muchos pueblos de nuestro país. La Organización Mundial de la Salud reconoció que el glifosato es potencialmente cancerígeno. Es por esto que la Unión Europea dispuso dejar de utilizarlo en los próximos años.

Otra cosa no nos cierra: ¿sólo 0,12 litro (un vasito plástico descartable) de Coragen por hectárea es suficiente para controlar la polilla? O el Coragen es muy tóxico, o no la controla. ¿O en realidad será un negocio en torno al uso de las avionetas?
No es una "conspiración internacional" lo que está en marcha, sino un puñado de corporaciones que presionan con amenazas y dinero a las instituciones para maximizar su lucro, logrando que los agricultores vayan transfiriendo sus ganancias hacia las empresas de fabricación, venta y aplicación de agroquímicos. Basta preguntar a cualquier viñatero si su principal problema es la polilla o el precio del vino, de otros insumos o la maquinaria obsoleta. Dramas con los que igual decide producir.

Gustavo Marón, en su nota, aprovechó para agraviar a pequeños viñateros por "indolentes", a los concejales de San Carlos por "ingenuos" y a organizaciones ambientalistas por "redactores atemorizados". Nos solidarizamos con estos sectores y reafirmamos la idea de que la polilla de la vid debe controlarse para proteger al sector vitivinícola, que es pilar de nuestra economía, pero no a cualquier costo en la salud humana y el ambiente. Saludamos la iniciativa de los y las concejales que actuaron con valentía en defensa de los intereses del pueblo a pesar de las presiones.

Tanto en San Carlos, en Maipú (que también se expresó en contra de las fumigaciones), como en otros municipios que, ojalá, puedan prohibir este método de aplicación, la polilla de la vid será controlada de otras formas y no serán "excelentes nichos ecológicos donde resguardarse" como cree Gustavo Marón "a partir de sus propias emociones", ¿o de su bolsillo? Esto no ocurrirá porque el Iscamen se ha comprometido públicamente a asistir y trabajar con municipios donde no se permitan los vuelos y, además, lo manda la ley que muy bien describió Marón en su opinión en este diario.

Desde la Unión de Trabajadores y Trabajadoras Rurales Sin Tierra estamos convencidos de que los pobladores rurales tenemos derecho a reclamar que no sean aplicados estos métodos, que generan tanta incertidumbre y escaso aval científico, sobre nuestras familias y producciones.

Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.