Sociedad Viernes, 10 de noviembre de 2017 | Edición impresa

La Mansión Stoppel, una joya de la ciudad que vuelve a brillar

Con su recuperación arquitectónica y edilicia muestra otra vez su estilo original. Allí funcionará el Museo Carlos Alonso en 2018.

Por Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

Durante años, la fachada de la mansión Stoppel, ubicada en calle Emilio Civit al 300, estuvo parcialmente oculta detrás de un cierre publicitario y lo que se alcanzaba a ver evidenciaba el profundo deterioro de la casona centenaria.

Hoy, su frente, con cuatro columnas y un gran portal de ingreso en roble, con los muros exteriores pintados en un tenue rosa, ha recuperado su apariencia original y abrirá pronto sus puertas al público como un museo.

La Secretaría de Cultura organizó un recorrido ayer para la prensa, con el objetivo de mostrar el resultado de unas tareas de restauración que comenzaron en 2014 y se terminaron recientemente.

Si bien sólo resta concluir algunas pruebas del sistema de refrigeración y calefacción, esperan también poder completar las gestiones para que este inmueble patrimonial se convierta en el museo Carlos Alonso. 

 

 

El secretario de Cultura, Diego Gareca, detalló que deberán firmar un nuevo convenio con la Fundación Carlos Alonso (ver aparte) y que está previsto que el artista plástico y su hijo vengan pronto desde Córdoba para recorrer el flamante inmueble.

La puesta en valor del edificio patrimonial, detalló el director de Patrimonio Cultural y Museos, Marcelo Nardecchia, siguió la premisa de autenticidad. Esto implica que se recuperaron todos los elementos que fue posible y, cuando fue necesario reemplazarlos, se buscó que fueran lo más parecidos posible al original. 

La obra requirió realizar un importante refuerzo estructural, por lo que a varios muros se les colocaron tabiques de hormigón. También hubo que reconstruir todas las losas de los techos y en algunas habitaciones se repararon las molduras de los cielorrasos, mientras en otras se dejó un fragmento de la decoración existente a modo de testigo. 

Las pinoteas de los pisos se recuperaron en su mayoría pero se tuvo que buscar algunas de principios de siglo en demoliciones. Los herrajes fueron reemplazados casi en su totalidad. Los vitrales de ciertas ventanas hubo que comprarlos en Estados Unidos, ya que sólo allí se consiguió el color exacto.

La pintura clara de los muros interiores, que aporta luminosidad a los espacios, tampoco fue producto del capricho, sino que los restauradores retiraron las capas superiores para llegar a las originarias y replicar el tono. 

 

 

El proyecto incluyó también la instalación un sistema de refrigeración y calefacción que va por debajo de los pisos (para no interferir en la arquitectura); la colocación de iluminación que se puede direccionar a las obras que estarán en las paredes; y la distribución de cámaras en cada una de las 11 salas, distribuidas en dos niveles, para monitoreo. 

Aunque la mansión Stoppel es la que recibe al visitante, desde la terraza se puede apreciar un segundo espacio, separado por un patio de hormigón y piedra. Se trata de un edificio de tres niveles, ubicado en la parte de atrás del terreno, que fue construido para albergar exposiciones de otros artistas plásticos. 

Esta nueva edificación tiene tres salas -una en cada nivel-, un salón de usos múltiples y una terraza. De hecho, el lunes próximo se trasladará personal del Espacio Contemporáneo de Arte para empezar a trabajar en la administración del lugar. 

Inicialmente, la obra tenía un presupuesto de 26 millones de pesos, pero la inversión total ascendió a casi 44 millones, que fueron aportados por el Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía de la provincia. Los trabajos fueron realizados por una UTE, bajo la supervisión de la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos, de la Secretaría de Cultura.

 

 

Los proyectos que nunca se concretaron

La mansión fue objeto de diversos proyectos de restauración y un gran número de propuestas de uso. En 2001, la entonces diputada Beatriz Moa consideró que debía convertirse en un museo cultural municipal y el en ese momento senador Oscar Sagás opinó que era el sitio ideal para abrir un museo del vino y una escuela provincial de sommeliers. 

Otra de las posibilidades que se barajó fue que se convirtiera en un espacio para promover la integración cultural entre Mendoza y la Quinta Región, con el apoyo del Consulado de Chile y de una fundación trasandina.

También se habló de que ahí funcionara una escuela de danza que iba a dirigir Maximiliano Guerra. E incluso se propuso que fuera sede mundial de las grandes capitales del vino, con exposiciones permanentes de cada una de las ciudades. Nada de esto se concretó.

 

 

Un homenaje al artista plástico Carlos Alonso

La última de estas propuestas y en función de la cual se inició la remodelación que está a punto de inaugurarse, fue la de crear en la casona de calle Emilio Civit un museo homenaje al artista mendocino Carlos Alonso. En 2012, una comitiva provincial viajó a Unquillo, Córdoba, donde vive el reconocido plástico, para acordar detalles y luego él visitó la provincia. 

La idea, que ha sostenido la gestión actual de Cultura, es que el edificio histórico albergue en forma permanente ilustraciones y pinturas del consagrado artista nacido en Tunuyán en 1929.

Así, el nombre del espacio sería “Mansión Stoppel - Museo Carlos Alonso”, de modo similar a lo que ocurre con el Museo Emiliano Guiñazú - Casa de Fader. Sin embargo, aún resta definir algunos detalles del acuerdo. El secretario de Cultura, Diego Gareca, comentó que esperan poder inaugurarlo el mes próximo. 

Cinco años atrás, cuando Alonso se enteró de esta posibilidad, se mostró sorprendido y manifestó que era “una propuesta muy gratificante, movilizadora” y agregó que todo artista espera que su obra trascienda y “pase a formar parte de la comunidad y del patrimonio”. 

 

 

Cronología

1912. El constructor italiano Víctor Barabino termina de construir la casona que le había encomendado Luis Stoppel, quien era cónsul de Perú en Mendoza. La obra se extendió durante dos años. 
1949. Luego de fallecer Stoppel, la casona pasó a manos del Estado provincial y allí funcionó la Dirección del Menor. 
1977. El sismo de Caucete, en San Juan, causó daños en la estructura y quedó inhabilitada para el uso público. Por eso empezó a ser utilizada como un depósito. 
2002. La mansión, ubicada en Emilio Civit 348, fue declarada Patrimonio Cultural de la Provincia.
2004. Fue cedida en comodato a la Municipalidad de Capital, por un plazo de cinco años, para que encarara su restauración. Después la cesión se prorrogó por otros tres años.
2012. El inmueble fue transferido del dominio municipal, por Ley, nuevamente a la Provincia.