Editorial Miércoles, 15 de noviembre de 2017 | Edición impresa

La lucha contra la polilla de la vid

La denominada polilla de la vid, está afectando a miles de hectáreas en la provincia y produciendo daños millonarios en los cultivos.

Por Editorial

El problema planteado por la denominada Lobesia botrana, más conocida como polilla de la vid, ha merecido distintos comentarios en estas columnas. Que parten del ingreso de la plaga al país, los problemas que permitieron que se expandiera hacia toda la provincia, los daños económicos generados y ahora se plantea un nuevo inconveniente, ante la discusión surgida entre los organismos encargados del combate para su erradicación y algunas entidades privadas -a las que habría que sumar al departamento de San Carlos- que se oponen a la fumigación a través de aviones. Entre los sectores vitivinícolas, hay unanimidad en señalar que, por la forma de implementación y por la cantidad de plaguicida utilizado, no habrá problemas para la flora y para la fauna.

El ingreso de la polilla de la vid a la Argentina ocurrió por las fallas de control y la falta de desinsectación en el paso de cosechadoras mecánicas desde Chile y por ese motivo también la "aparición" de la plaga se produjo en una zona de Maipú, junto a una bodega que trajo las máquinas. El Gobierno y el INV lanzaron el alerta inmediato y establecieron criterios para el traslado de uvas y el pasaje de camiones desde un lugar a otro de la provincia, pero muy pocos le hicieron caso, aunque después salieron a protestar ante el avance de la plaga. Muchos tomaron conciencia de los daños provocados por el insecto al observar una disminución llamativa en la producción de sus viñedos (en algunos casos alcanzó al 30%), mientras los organismos específicos profundizaban los estudios a los efectos de establecer un plan de lucha efectivo contra el flagelo.

Los profesionales encargados de la medida establecieron tres formas de combate. En primer lugar el denominado método de confusión sexual, similar al utilizado para combatir la mosca del Mediterráneo y que genera soluciones de manera natural, pero con el inconveniente de que la solución definitiva es a largo plazo; la utilización de feromonas y en tercer lugar la fumigación a través de aviones. Ante los anuncios, la Asamblea por la Soberanía Alimentaria y Oikos Red Ambiental, presentaron una acción de amparo contra el Gobierno, el Iscamen y el Senasa, con el fin de prohibir la fumigación, señalando que ese tratamiento "podría contaminar de modo perjudicial la salud y el medio ambiente". El Concejo Deliberante de San Carlos emitió una ordenanza por la que prohíbe la aplicación aérea de agroquímicos en todo el territorio departamental, mientras los productores apícolas de Lavalle también manifestaron su preocupación.

Frente a esos planteos, los expertos de los organismos a cargo de la erradicación de la plaga se encargaron de desmentir, con fundamentos científicos, las acusaciones recibidas. El Senasa y el Iscamen se reunieron con más de 40 instituciones públicas y privadas (entre ellas el INV y el INTA), oportunidad en que se analizaron los aspectos técnicos y científicos de la operatoria, asegurando que todo se maneja bajo un concepto similar al que se aplica en todos los países vitivinícolas del mundo. Destacaron que se utiliza tecnología de última generación y que esa situación "no sólo ayuda a los productores a terminar con la plaga sino que también protege a la ciudadanía y a la flora y la fauna autóctona de cualquier tipo de contaminación". Los distintos sectores de la actividad manifestaron su apoyo absoluto a la implementación del sistema, tal cual lo ratifica una solicitada publicada días pasados. 

No se trata de denostar o criticar a quienes no están de acuerdo con la fumigación porque de algún modo consideran que defienden sus intereses, pero menos se puede desconocer o poner en tela de juicio el trabajo y estudios desarrollados por organismos especializados, cuyos funcionarios han comprometido el prestigio de las instituciones. Todo lo que se haga a favor de erradicar la polilla de la vid -dentro de los parámetros sanitarios correspondientes- debe ser bienvenido porque irá en beneficio de miles de productores y de nuestra principal industria.