Escribe el Lector Domingo, 8 de octubre de 2017 | Edición impresa

La inseguridad y el diario vivir

A veces uno piensa si es preferible tomar conocimiento de los actos delictivos que a diario suceden en nuestra provincia o, por el contrario, ignorarlos no queriendo ver la realidad circundante, estando la situación en este último caso "en manos de Dios". 

Si uno está interiorizado se desarrolla un estado de alerta permanente, de zozobra en todo momento, de incertidumbre de lo que pueda pasar en un instante, de temor ante un hecho criminal inesperado de consecuencias imprevisibles. 

Quienes estamos inmersos en este estado tratamos de tomar todos los recaudos posibles: no transitar en altas horas de la noche por calles desiertas y oscuras; las mujeres caminar por las veredas con las carteras del lado de la pared; estar atentos al estar detenidos los vehículos por el semáforo; desconfiar de los ocupantes de las motos; llevar el dinero justo y suficiente; poner en resguardo el celular, etc. 

Los asaltos no ocurren solamente de noche, sino también a plena luz del día. Y sobre todo hay que tener en cuenta que se debe privilegiar siempre la persona por sobre lo material. 

A pesar de sopesar todos los riesgos, las consecuencias son casi inevitables. 

La sorpresa y el salvaje ataque logran su cometido. 

Ni hablar de las consecuencias psicológicas y físicas que acarrean estos atracos (ataques de pánico, fobias, lesiones y hasta la muerte). 

En el diario vivir, se percibe en el ambiente y en la gente intranquilidad, desasosiego por el temor de ser víctima de una entradera o salidera de una vivienda o negocio; a la presencia cercana de personas con aspecto sospechoso, ya sea por su aspecto físico o vestimenta... a los motochorros. 

En fin, nadie se salva de este flagelo, los malvivientes no tienen piedad ni con los bebés ni con los ancianos. 

No basta que el Gobierno haga alarde de la compra de motos y móviles policiales si su presencia no se observa en las calles. 

La Justicia no está ajena a esta problemática del delito; ¡hasta cuándo!.. vamos a tolerar la pasividad de los jueces, las prisiones domiciliarias, la puerta giratoria de entrada y salida de los delincuentes, las pulseras/tobilleras electrónicas de control de detenidos domiciliarios, el no cumplimiento total de la pena condenatoria. 

No hay mayor injusticia que la justicia simulada.
 


Sergio Miguel Rovira
DNI 7.617.096