Opinión Lunes, 16 de abril de 2018 | Edición impresa

La deshumanización de la maternidad - Por Norma Viviana Nasif

¿Puede el vientre de una mujer manipularse como si fuese un tubo de ensayo del cual la criatura no recibe aporte?

Por Norma Viviana Nasif - Licenciada y profesora en Psicopedagogía. Posgrado en Gestión de Servicios de Salud Mental.

Los términos maternidad, materno y madre están íntimamente relacionados al hecho de concebir en el vientre a una criatura y a la parición, funciones biológicas inherentes a la condición de mujer. 

Podemos enriquecer el término y hacer referencia a una función vital de crianza ligada a la nutrición y educación del niño, tarea compartida por la madre y el padre.

Esta idea da sustento a la paternidad/maternidad por adopción, y que viene a subsanar dos necesidades profundamente humanas como son, por un lado "ser" padres y por otro, "tener" padres, cuando se han visto privados de dicho privilegio.

Subrogar, nos dice la Real Academia Española (RAE), es "sustituir o poner a alguien o algo en lugar de otra persona o cosa". Aplicando el término a maternidad, "la maternidad subrogada, junto a otros nombres -gestación sustitutiva y alquiler de vientre- denominan habitualmente la práctica en la cual una mujer, previo acuerdo de las partes, se compromete a llevar adelante un embarazo y entregar al niño en el momento de nacimiento a una pareja o persona, renunciando a sus propios derechos como madre. Frecuentemente es realizada a cambio de dinero".(*)

No viene al caso consignar cómo es su práctica en la actualidad, o si es legal o rentable.

Como personas contamos con la capacidad de poder reflexionar sobre las acciones humanas, y si las mismas nos ayudan a crecer como individuos y como sociedad.

Dentro de este marco conceptual, ¿pueden los eufemismos relativos a la maternidad eludir la realidad que implica la utilización de un vientre para gestar una vida sin afectar a la mujer y al niño? ¿Puede el vientre de una mujer alquilarse, o manipularse como si fuese un tubo de ensayo del cual no recibe la criatura aporte alguno, y al cual no modifica luego de su paso por él? 

"La Universidad de Navarra dio a conocer los últimos avances científicos en el campo de la embriología y neurobiología haciendo referencia al vínculo afectivo en la gestación, señalando como, células fetales, obtenidas en órganos de la madre, tienen gran capacidad para regenerar y rejuvenecer el cuerpo de la mujer…" (*).

Toda esa intensa vida intrauterina ha ido generando el vínculo de apego, por lo que es imposible de sustituir por un vínculo contractual sin perjudicar el posterior desarrollo del niño una vez dado a luz. 

Contestando a los interrogantes que nos han traído hasta aquí, podríamos considerar que en este tipo de práctica de maternidad por sustitución habría, primeramente, privación del derecho del niño al vínculo materno que configuró su ser; a una identidad, (en caso de donantes anónimos de gametos), a una nacionalidad, etc.

En segundo lugar, deshumanización de la maternidad, utilizando a la mujer gestante como objeto portador, privándola del vínculo generado en la gestación del bebé; viéndose agravada la situación si lo hiciera por necesidad económica, lo que podría transformarse en trata de personas.

Por último, se estaría privando al vínculo materno/paterno-filial de su verdadera naturaleza, configurada dentro de la institución familiar.
 
(*) Enciclopedia de Bioética. UCCuyo