Opinión Martes, 13 de febrero de 2018 | Edición impresa

La arriesgada jugada de Moyano - Por Luis Fermosel

El camionero Hugo Moyano se juega una patriada muy importante el 21 del actual que puede ser importante en número.

Por Luis Fermosel - la.fermosel@gmail.com

Hugo Moyano tuvo, durante la primera época del kirchnerismo, la habilidad personal y la permisividad política para convertirse en uno de los hombres con mayor poder en la Argentina.

Néstor Kirchner lo necesitó y lo cobijó, utilizándolo como un verdadero ariete en su enfrentamiento con el campo pero, con el correr de los meses, el dirigente de los camioneros no supo o no quiso seguir siendo "segundo" y hasta le disputó el poder al matrimonio K, cuando en un acto se preguntó si un trabajador podía llegar a ser Presidente de la Nación, recibiendo la inmediata respuesta de Cristina al asegurar que "ella" siempre había sido una trabajadora.

Por esa circunstancia, o por otra, lo cierto es que el camionero se alejó del kirchnerismo y mantuvo una actitud mucho más fría, que se profundizó con el actual presidente Mauricio Macri, a quien culpa de influir sobre la Justicia para inventarle causas.

El párrafo anterior intenta demostrar en pocas palabras el crecimiento desmesurado de un dirigente sindical que llegó a manejar "todo lo que se mueva sobre ruedas en el país", que abrió el abanico de actividades y se posicionó como presidente de uno de los clubes más importantes de la Argentina con un poder de presión que le permitió inclusive "colocar" a su yerno, Chiqui Tapia, al frente de la Asociación del Fútbol Argentino, mientras sus hijos ocupaban cargos importantes en otros gremios y en otros clubes. 

En ese esquema, es muy factible también que Moyano, como muchos otros, haya confundido lo que es poder con lo que es impunidad. Sucede que durante algún tiempo el poder le otorgó impunidad y no tuvo reparos en mostrar su crecimiento económico personal y el de su familia, sin tener en cuenta que en algún momento alguien -un juez o un fiscal- podría llegar a preguntarle sobre el aumento de su patrimonio.

El dirigente de los camioneros se enfrenta ahora a tres causas judiciales: la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos denunció un fuerte cruce de transferencias millonarias entre el presidente de OCA y el gremio que lidera Moyano, siendo investigado junto a su hijo Pablo por lavado de dinero y evasión impositiva.

En segundo lugar se ubica el caso conocido como el affaire Independiente, que investiga una presunta asociación ilícita que extorsionó a jugadores y directores técnicos del club; en tercer término, se indica que Camioneros forma parte de un grupo de gremios ligados a una presunta evasión, con una red de facturas apócrifas con la que operaban varios sindicatos, con la AFIP como denunciante.

En lugar de responder judicialmente, Moyano busca ahora politizar el tema, culpando al Gobierno de lo que está ocurriendo, al asegurar que está influyendo sobre el Poder Judicial.

En ese plano de la política busca utilizar un elemento que durante mucho tiempo hizo uso el movimiento obrero: el de la presión a través de paros o marchas.

Y si bien se trata de una evidente situación personal, el camionero quiere involucrar a todo el sindicalismo en la patriada, lo que motivó que muchos (la gran mayoría) decidieran bajarse del tren y no sumarse al reclamo.

Entre ellos se encuentran dos de los tres integrantes del triunvirato cegetista, Juan Carlos Schmid y Héctor Daer, a quienes se sumaron los "gordos" y los independientes quienes señalan que la marcha responde a una agenda determinada por el sindicato de Camioneros.

En este planteo se encuentran también Armando Cavallieri (Comercio), Gerardo Martínez (Uocra), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Andrés Rodríguez (UPCN), Omar Maturano (La Fraternidad), Rodolfo Daer (Alimentación) y la Unión Tranviarios Automotor, que anticipó que trabajará normalmente. Es más, en las últimas horas trascendió que Luis Barrionuevo, otro de los popes sindicales y que acompañó a Moyano hasta no hace mucho tiempo, habría decidido no sumarse a la movilización.

En el plano sindical, Moyano cuenta con el apoyo del bancario Sergio Palazzo, un ex radical devenido en kirchnerista que se ha convertido en uno de los principales opositores a Macri; Hugo Yaski, de la CTA de los Argentinos y Pablo Micheli, de la CTA autónoma, junto a Roberto Baradel, de Suteba.

Muy poco espacio en el plano gremial, lo que ha llevado a Moyano a ampliar la convocatoria y sumar a grupos con los que no hace mucho tiempo no mantenían buenas relaciones, como los Barrios de Pie, el Movimiento de Unidad Popular y el Frente Popular Darío Santillán.

Es muy factible también que a la protesta se sumen los partidos de izquierda que cuentan con aceitados mecanismos que les permiten de inmediato sumar gente a cualquier protesta que se realice en contra del Gobierno.

La protesta se realizará el 21 del actual (se adelantó un día para no afectar los actos por un nuevo aniversario de la tragedia de Once) y es muy factible que sea importante en número, pero débil en representatividad.  

Puede ser importante porque la familia Moyano maneja barras bravas de distintos clubes, a quienes hay que sumarle la capacidad de movilización, en lo que a gente se refiere, del gremio de Camioneros.

También por el "aporte" que pueden llegar a realizar las entidades sociales. Pero, en lo que a representatividad se refiere, Moyano va perdiendo piezas importantes en el complicado juego de ajedrez sindical.

Ya no maneja a su antojo a gran parte del sindicalismo y, por el contrario, muchos han advertido que intenta involucrarlos en una situación evidentemente personal. 

Las próximas semanas permitirán establecer cómo queda el poder de Moyano dentro del sindicalismo nacional. Es más, algunos dirigentes sindicales consultados arriesgaron a señalar "en off" que el 21, Moyano puede llegar a obtener un victoria "a lo Pirro", con tantos soldados caídos en el plano interno de la CGT que no le permitirán recuperar espacios, al menos en el plano inmediato.