Vecinos Viernes, 1 de diciembre de 2017 | Edición impresa

Inventos de alumnos de Maipú, para una mejor calidad de vida

Estudiantes de la escuela secundaria Guillermo Villanueva crearon un bebedero automatizado y un despertador para hipoacúsicos.

Por Federico Fayad - ffayad@losandes.com.ar

Tienen el espíritu creativo, además de conciencia ambiental y humana. Estudiantes de la escuela Ingeniero Guillermo Villanueva de Maipú crearon un bebedero automatizado y un despertador para hipoacúsicos como parte de la materia Automatización Industrial de quinto año. 

Contentos por haber participado de dos iniciativas que colaborarán con su comunidad, dieron más detalles respecto de lo que significó la realización de estos dos inventos. 

 

 

Vale destacar que las dos creaciones estuvieron presentes, junto a otros mil proyectos, durante la feria Tecnópolis, en Buenos Aires. 

Su idea es pasar la etapa de los prototipos y poder vender sus realizaciones a quienes las necesiten, siempre a un costo menor que los que se manejan en el mercado con inventos similares. Esta no es la primera vez que la escuela Villanueva se destaca por una de sus realizaciones. 

Bebedero automatizado

Daniel Saavedra y Germán Agadia de quinto primera de la orientación en electromecánica, contaron que si bien en la escuela ya se está implementando un sistema similar, lo mejoraron, para lograr un rendimiento más eficiente. 

A partir de un sensor ultrasónico que mide la distancia entre el bebedero y la persona, el sistema se activa automáticamente hasta que ya no se necesita utilizar más.

También se alimenta de un panel solar, que permite un funcionamiento sin estar conectado con la parte eléctrica, logrando que su uso sea más seguro; y tiene un sistema de recuperación de agua que recoge toda el agua servida y la redistribuye, por ejemplo, para el riego o para alimentar las mochilas del baño. 

“El aparato actual utiliza un sensor de movimiento, pero tiene un problema, ya que se activa cada vez que alguien pasa por delante, sin intenciones de tomar agua. En cambio, con el sensor ultrasónico se calibra mejor la distancia, diferenciando a una persona que está pasando de una que quiere tomar agua”, detalló el profesor Luis Exequiel Ottaviani, a cargo de la materia.

 

 

Los estudiantes, en tanto, indicaron que detectaron que se gasta 80% de agua en los bebederos y según un estudio que realizaron, se pierden 6.600 litros por semana considerando las diez horas diarias en las que hay clases en el colegio, cinco días a la semana. 

“Con este sistema calculamos que se gastarán unos 900 litros aproximadamente. O sea que habrá un ahorro de 5.700 litros por semana con lo que se podrá llenar 380 mochilas de inodoros a 15 litros por semana ó 950 baldes de 6 litros para la limpieza del establecimiento y 5,7 tanques de almacenamiento de agua de 1.000 litros”, indican en el informe preparado para presentar la invención en la feria. 

Estos cálculos los hicieron junto a especialistas del Instituto Nacional del Agua. 

La idea de los estudiantes es poder implementarlo en otras escuelas, en lugares públicos o con animales, en granjas. 

“El costo con seis picos de agua es de 3.000 pesos. Lo bueno es que es autónomo gracias a no tener que usar electricidad. Lo más caro en realidad es el panel. Y trabaja con energía continua, lo que hace que todo el equipo sea más seguro”, destacó Daniel acompañado por Germán. 

La otra creación presentada por Verónica Luna y Abel Rivas, del mismo curso, es un despertador para hipoacúsicos con vigía de carga de celular.

Este invento, que parece una pequeña caja, tiene tres funcionalidades muy útiles para quienes presentan este problema auditivo. Como despertador, velador y cargador de teléfono. 

Estos aparatos prácticamente no se consiguen en el país y si se encuentran cuestan mucho más caros que el invento ideado por los estudiantes.

“Calculamos un costo de 426 pesos. Ya lo tenemos en etapa de patentamiento”, remarcó Verónica.  

 

Dispositivo con 3 usos

Sobre el despertador para hipoacúsicos, explicaron que el dispositivo se puede utilizar, en su función básica, como despertador.

“Cuando dejás el celular programado con la alarma y suena, se prenden luces y se pone a vibrar un aparato. Si el hipoacúsico no tiene implante se coloca debajo de la almohada; si tiene, se puede colocar en la pierna o como un reloj pulsera. Pensamos en que se le puede colocar bluetooth para no tener cables encima”, explicaron los estudiantes. 

 

 

Contaron que probaron el dispositivo con el hijo de la regente de la escuela que tiene este problema, quien les sugirió algunos cambios al prototipo inicial para mejorar la experiencia de los usuarios.

“También se puede utilizar como velador y como cargador de teléfono. En este último punto hay que decir que lo diseñamos para que el cargador genere energía sólo cuando el celular está adentro del aparto. Estas funcionalidades surgieron a partir de una encuesta que hicimos que arrojó que 97,3% de quienes vienen a la escuela usan el celular como despertador y que lo cargan durante la noche”, dijo Abel.