Sup. Economía Domingo, 8 de octubre de 2017 | Edición impresa

Inteligencia artificial en empresas argentinas

Chatbots, asistentes virtuales y robots mejoran los procesos en bancos, oficinas estatales y telefónicas que operan en nuestro país.

Por CC

En una escena clave de la película The Imitation Game (Código Enigma), un detective pregunta al matemático Alan Turing (Benedict Cumberbatch) “si algún día las máquinas podrán pensar como los humanos”. Ésa es la raíz, precisamente, de lo que se conoce como IA (Inteligencia Artificial).

El Turing de ficción fue ambiguo: “La mayoría de la gente dice que no”. Y por ahora, la respuesta tiene vigencia, pero son notorios los avances en ese sentido, en el mundo y el país.

Asesores virtuales, robots que resumen e interpretan textos, voces y videos, chatbots (robots programados para charlas on line) y autómatas de selección de personal, entre otros, ya generan cambios en los procesos productivos y administrativos de las empresas.

Bancos, estudios de abogados, oficinas estatales, laboratorios y empresas de telecomunicaciones son los segmentos que lideran la demanda.

Un estudio de IDC estima que en 2018,un tercio de las empresas latinoamericanas adquirirán herramientas de estas características y hay un alto porcentaje de firmas que ya las están utilizando”.

Entre todas, los chatbots están de moda. Son chats automáticos, con respuestas precargadas y que van incorporando (de allí el concepto de Inteligencia Artificial) otras asociadas a las dudas más frecuentes. Ejemplos sobran.

Telefónica está a punto de implementar Aura, un sistema de voz automatizado de asesoramiento de servicios (el estado de la factura, plan de datos y alertas) por diferentes canales: Internet, voz o aplicaciones móviles. “El sistema proveerá una atención personalizada” basada en datos de cada usuario, “con recomendaciones sobre nuevos servicios adaptados a sus necesidades”.

 

 

“La IA es un software que toma determinadas decisiones en función de reglas fijas programadas. Por ejemplo, para clasificar reclamos y determinar las prioridades de trabajos”, señala Marcos Malamud, CEO y fundador de Mismática, una desarrolladora de software dueña de Citymis Community, un ecosistema de gestión municipal electrónica, que ya se usa en distritos como San Isidro, Vicente López, Olavarría, Luján y Salta. Son apps interactivas que permiten realizar un seguimiento on line de denuncias sobre baches o gestionar turnos para la licencia de conducir.

Malamud sostiene que hay programas más avanzados, “basados en algoritmos generados por los reportes de demandas ciudadanas insatisfechas. Cruza datos clave, como la relación entre luces rotas y delincuencia para luego emitir alertas a los funcionarios”. El empresario lo define como un caso de gestión en tiempo real, para evaluar la magnitud de los problemas y disponer las prioridades.

El nivel de adopción en la esfera estatal es alto. A tal punto que “la revista norteamericana Wired identificó recientemente a Buenos Aires -junto a Copenhague, Singapur y Dubai- como una ciudad inteligente que considera primero a las personas”, describe un informe de Accenture. “En el sector privado existen señales de que las empresas están tomando conciencia de las oportunidades que genera la IA para conectarse con sus clientes”. Sin embargo, el mismo informe señala que en el país aún existen trabas para absorber la innovación digital.

Casi todos los colosos globales del software apuestan al desarrollo de la IA. El año pasado, Google compró DeepMind, especializada en el desarrollo de redes neurales. También trabaja en un sistema informático de “autoaprendizaje” capaz de distinguir personas y animales de un video, por ejemplo, sin ninguna ayuda.

IBM viene apostando por su plataforma Watson y Amazon postula sobre ese mismo eje un motor de recomendaciones para sus clientes, que “funciona con tecnología de aprendizaje automático, así como las trayectorias que optimizan las rutas de recogida robótica en nuestros almacenes”.

Sobre esas plataformas, numerosas startups adaptan y desarrollan soluciones específicas. Cognitiva (de capitales costarricenses) trabaja en alianza con IBM para la implementación de Watson. Entre otros casos, Roberto Cruz, su CEO, enumera los casos del asistente virtual para créditos hipotecarios del Santander Río y un programa que resume investigaciones médicas y hasta lo lee en voz alta, creado para los laboratorios Novartis.

 

 

Se llama Summarizer y es un caso notorio del avance de la IA en la Argentina. “Puede hacer un resumen de un paper de entre 7 y 15 páginas en 15 segundos. Incluso genera un power point con los párrafos más importantes”, explicó Axel Lubel, jefe del área Digital de Novartis.

El ejecutivo subraya que, para estar actualizado, “un médico tendría que leer 25 horas al día con la cantidad de informes e investigaciones que se publican”.

Pero hay más: Summarizer también fue configurado para acelerar los engorrosos trámites de aprobación de los tratamientos médicos y de nuevos productos, dos engorrosos procesos que atraviesan numerosas etapas. “Esto es clave para la industria farmacéutica. La IA sustituye las funciones humanas básicas: leer, hablar y memorizar textos. Observar y ‘entender’ fotos y videos”, comenta Lubel.

Esto es, precisamente, el corazón de la IA. Explica en gran medida la polémica sobre la amenaza del trabajo humano por robots y programas informáticos. El chatbot, para decirlo más claro, ocupa hoy el puesto de un operador de call center, por ejemplo.

Para algunos, el avance de estas herramientas aumenta la productividad y destruye empleos. Para otros, es la posibilidad de incrementar las capacidades de la mano de obra menos calificada para promoverla a tareas más creativas y estimulantes. Hay dos bibliotecas y, por ahora, ninguna conclusión.

Más allá de esto, las tecnologías IA se expanden a ritmo vertiginoso. Snoop Consulting, una empresa de software con 120 empleados, desarrolló para uso interno el programa Álvarez, cuyo objetivo es recibir, clasificar y analizar currículum en forma automática. “Álvarez analiza la experiencia de los postulantes y deduce cuál es el puesto más apropiado, mientras ‘aprende’ y perfecciona sus procesos”, dice Gustavo Guaragna, CEO y fundador de la empresa.