Salud Jueves, 21 de septiembre de 2017

Importancia de la simulación en Medicina

Esta técnica toma cada vez más importancia en la educación y evaluación de estudiantes, residentes y médicos especialistas en el mundo.

Por José Lodovico Palma. Médico y Profesor en Medicina (UNCuyo).

Los distintos foros de salud informan sobre decenas de “eventos graves reportables”, accidentes que nunca deberían ocurrir o que pueden evitarse en gran medida. Una de las claves es prevenir que este tipo de eventos ocurran. En este marco, la simulación es una manera muy exitosa de mejorar los resultados en salud, dado que esta herramienta educativa ha sido usada por décadas en diferentes campos. Es una técnica que permite reemplazar, aumentar o amplificar la realidad con experiencias guiadas, de naturaleza reflexiva generalmente, que recuerdan o replican aspectos sustanciales del mundo real de un modo interactivo. Un simulador es, básicamente, un sustituto de lo real y puede tener muchas y muy variadas formas.

Los vuelos en avión probablemente no se hubieran convertido en rutina, y en uno de los medios de transporte más seguros, de no mediar el sistema de prácticas en simuladores que permiten a los pilotos “acumular horas de vuelo” y prepararse para todo tipo de eventualidades sin necesidad de despegarse de la superficie terrestre.

Por eso, universidades y sociedades médicas están empezando a aplicar este sistema a la medicina. No sólo permite entrenar, sino también evaluar a quienes actúan en profesiones de riesgo. Y no sólo en el dominio cognitivo (conocimiento), sino también en el emocional y que involucra habilidades no técnicas (como el liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación, la toma de decisiones y la conciencia de las limitaciones propias, tales como el manejo del estrés y la fatiga).

Si nos remontamos a algunos hechos históricos, una muñeca de tamaño natural fue construida en 1911 para entrenar enfermeras para vestir a los pacientes, voltearlos y transportarlos. Luego, en 1914, otra versión permitía practicar la aplicación de inyecciones. Más tarde, en 1940, un maniquí fue utilizado por ejército de los Estados Unidos para ensenarle al equipo médico militar las técnicas de atención médica de emergencia. En la década de los ´60 se desarrolló un simulador de anestesia de alta fidelidad llamado “Sim One”.

El entrenamiento de los profesionales de la salud ha alcanzado un punto donde el viejo adagio sustentado por el cirujano estadounidense William Stewart Halsted de “ver uno, hacer uno y enseñar uno”, se ha convertido en anticuado. Es decir, la educación médica está pasando por un cambio de paradigma desde el modelo tradicional basado en la experiencia, a un programa que requiere la documentación de la competencia.

El profesional de hoy enfrenta un campo con numerosas tecnologías complejas que redefinen las competencias básicas. El reto actual es alcanzarlas para mantener la seguridad del paciente y la calidad del cuidado médico proporcionado.

La expectativa era que los estudiantes fueran capaces de realizar un procedimiento justo después de haber observado a otro hacerlo y, luego de eso, se consideraba que estaban listos para ensenarlo a otros estudiantes. Esta práctica, generalmente informal, no respondía a una planificación del proceso de enseñanza aprendizaje estructurada y sistemática. Las habilidades psicomotoras que un aprendiz necesitaba para ser competente eran adquiridas, sobre todo, al entrenarse con pacientes reales, lo que llevaba a errores fatales en algunas ocasiones. Luego de que la National Quality Forum (NQF), organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos que promueve la protección de los pacientes y la calidad de la atención sanitaria, revisara los eventos que no deben ocurrir nunca, la simulación apareció como una técnica para mejorar las condiciones de la enseñanza.

En este caso, la formación de médicos en laboratorios de entrenamiento específicamente designados para enseñar destrezas que son aprendidas y practicadas en modelos y simuladores con el objetivo de proporcionar un instrumento seguro y costo-efectivo que prepare mejor a los entrenados a la experiencia de quirófano.  

Un centro de simulación debería, idealmente, tener un carácter multidisciplinario, con diferentes especialidades trabajando juntas para desarrollar un currículo y crear un sistema que permita al estudiante una curva mucho más rápida de aprendizaje y autorregulada.

Teniendo en cuenta el desarrollo de la simulación en el mundo y el cambio de paradigma del proceso enseñanza aprendizaje, el Dr. J.I. Curry propuso modificar el lema de Halsted, enunciando que el mejor modelo para enseñar se caracteriza por “ver uno, practicar en el simulador (obteniendo retroalimentación) y luego hacer uno”.

A medida que el vínculo entre la simulación y la seguridad de los pacientes se hace cada vez más evidente, la simulación se adoptará como el método de educación de elección para  el aprendizaje de destrezas básicas y de habilidades no técnicas (como la gestión de recursos en crisis) tanto en médicos en proceso de formación como también en médicos especialistas con experiencia para mantener habilidades críticas.